63 AÑOS DE TELEVISION ESPAÑOLA Y, GRACIAS, SIEMPRE

Hoy, 28 de octubre, se cumplen 63 años de la puesta en marcha de Televisión Española. Una Casa que un día, allá por los mediados de los 70, me acogió con la generosidad de las puertas abiertas. Hoy, pues, es un día de recuerdos, para tantos y tantos compañeros, tantísimos y extraordinarios profesionales y tantísima buena gente, como todos los que me encontré en el camino, con casi cuarenta años de servicio.

 

Programa "Parlamento". Año 1981.

Programa «Parlamento». Año 1981.

Tras pasar por la Escuela Oficial de Radiodifusión y Televisión y la Facultad de Ciencias de la Información, aprendí todo de todos ellos: Verdaderos Maestros del periodismo, de la cámara, de la realización, del montaje, de la presentación, del reporterismo, de la iluminación, de la documentación, de la producción, del rigor y del magisterio de la hondura profesional…

¡Qué gran Televisión (mejor, con mayúsculas) se hacía en aquellos tiempos, en base a señalados trabajos de todo el colectivo, y continúa haciéndose…!

Citar a un puñado de personas, tan solo a título de ejemplo, del calibre profesional, y humano, de Luis Mariñas, de Ladislao Azcona, de Diego Carcedo, de Pedro Macías, de José Luis Balbín, de Matías Prats, de Jesús Hermida, de José Marín Quesada, extraordinario realizador y gran amigo, de José María Iñigo, siempre de largo mostacho y cordialidad, de Tico Medina, de Manuel Martin Ferrand, de Miguel de la Cuadra Salcedo, (que me firmó un  autógrafo. perdido por el olvido y trajín de los papeles, donde se leía, más o menos, «A Juan de la +, que, quién sabe, algún día podría ser mi jefe«, y que lo recibí enrojecido), de todo un gigantesco abanico inmenso de nombres, es dejarse atrás al mismo tiempo una larga, inacabable lista de personas entregadas al día a día entre, por y hacia los caminos de Televisión Española, ahora que otros compañeros van escribiendo los aconteceres de aquellos pasos, conformando la propia historia de una historia sorprendente y que tanto nos seducía a todos, además, claro es, del reflejo que representaba a través de la pantalla, irradiándose por todos los caminos de España.

Por ahí quedan las páginas de mi siempre humilde trayectoria, y cuyos pasos iban moviéndose y deslizándose, paulatinamente, en medio de aquella gigantesca y familiar empresa de RTVE en Prado del Rey. Y donde tantas horas dejábamos (a veces solo nos faltaba dormir sobre el césped de los jardines de Prado del Rey, junto al lago de los patos que por allí deambulaban). porque la entrega era común y absoluta en todos los profesionales. Siempre obedecíamos a un mandamientos que se nos inculcó desde el principio: Siempre manda la actualidad y la prioridad informativa.

Pero he dejar constancia de aquellos segmentos del tiempo, cuando, en aquellos ratejos libres y de ocio, uno se incrustaba, por los estudios cuajados de decorados gigantescos, donde se realizaban programas de teatro, de entretenimiento, infantiles, musicales… Todo era aprender disfrutando. Te podías encontrar, para el álbum de la memoria colectiva, a Laura Valenzuela maquillando su belleza por los pasillos, a Manolo Escobar sonriendo y canturreando pasodobles, a un cámara a todo meter con unas imágenes de última hora para el Telediario, o con Tip y Coll, éste más filósofo, aquel más cercano y dicharachero, siempre inconmensurables, o con Mariano Medina, «El hombre del tiempo«, tal cual se le conocía por todas las esquinas, que saludaba en voz baja como no queriendo molestar, acompañado de sus viejas carpetas con unos cuantos mapas del tiempo, o con Sara Montiel, o con Paco Camino, o con Adolfo Marsillach, Marisa Medina, o con Jana Escribano, locutoras de gran realce, o con un grupo de paisanos de cualquier lugar, ataviados con el traje típico, que iban a grabar unas danzas populares para cualquier programa, mientras se acompañaban de los acordes de las bandurrias, de las guitarras, de las panderetas, y que miraban por todas partes, con un ayudante de producción y una azafata al frente que les guiaban en la larga caminata hasta el estudio correspondiente, o con los conocidos como los Hermanos Malasombra, que protagonizaban un curioso programa infantilTodo un mundillo variopinto a caballo, por tanto, de numerosas parcelas.

O con Isabel Tenaille, o con Mary Cruz Soriano, siempre la mar de cordiales, que tenían el despacho de los programas que presentaban junto a aquel en el que yo trabajaba. o con Adela Cantalapiedra, compañera de programa, que nos acompañó a una de las ediciones del Cerezo en Flor, o con Joaquín Arozamena, o con Victoria Prego, o con Pedro Erquicia, que marchaba, siempre, como reflexionando cartujamente, hacia su despacho de «Informe Semanal«, o con Matías Prats, junior, de siempre incrustado en la inquietud del panorama deportivo, o con Alberto Delgado, cronista político y parlamentario, o con Miguel Ors, o con Cristina García Ramos, que también compartió con un servidor tareas de presentación en el mismo programa…

¡Qué fácil, como podréis observar, resultaba aprender, con profesionales de tanto relieve…!

Todo un mundo, queridos amigos, que habrá que ir desglosando, siquiera sea por su fascinación. ¡Qué sencilla, qué mágica, que inmensa era aquella TVE, que rezumaba un aire cálido, humano por aquellos pasillos, por aquellos estudios, por aquellos decorados…!

En este tiempo de recuerdo queda, inolvidable, aquel día que mi siempre querido y llorado amigo Juan Rodríguez Ruiz, que dirigía el programa informativo «Desde la bola del mundo«, me comentó entre bambalinas:

— Juan, mañana no se te olvide venir con chaqueta y corbata…

Solo atiné a decir:

— ¡Pero si siempre vengo así, Juan…! –repliqué, –entre la timidez y la expectativa del motivo sobre la orden del director del programa.

Me dio una cariñosa palmada en la espalda, sonrisa semicontenida –ahora que lo pienso, tras tanto tiempo– y me dijo tan solo:

— ¿Aquí quién es el jefe?

Pensé en que se trataría de una entrevista de carácter «extraordinario«, por darle alguna denominación, algún almuerzo de trabajo…  Pero me equivoqué de pleno. Llegado el día siguiente, a eso de diez de la mañana, Juan Rodríguez mientras uno tecleaba el texto para alguna de sus informaciones (probablemente sobre algún tema de Cáceres, remitido por Enrique Caldera o Luis Bravo,  dijo:

— ¡A la una y media más o menos bajas a la sala de maquillaje…!

Se llevó el dedo índice a la boca, en actitud de que me callara. Y obedecí impacientemente, para no engañarnos, mientras cada quince o veinte minutos, miraba el reloj, cuyas agujan avanzaban de forma inexorablemente. Seguía sin entender que pasaría a la una y media la tarde. Aquello parecía un jeroglífico, en los que jamás he sido muy experto. Minutos más tarde llegaba la presentadora habitual del espacio, Nieves Romero, de larga trayectoria en RTVE. Juan, entonces, nos reunió a los dos y dijo:

— Como ya sabe Nieves, hoy comienzas a presentar el programa.

Me quedé «in albis«. Completamente mudo y sin palabras.

Nieves, mientras le correteaba una lagrimilla de emoción por el rostro, me dio un largo y cálido abrazo:

— ¡Mucha suerte, Juan…! Te quiero un montón…!

Me quedé absorto. Llamé a mis padres. Don Valeriano y doña Dorita, claro, avisaron a familiares y amigos. Imagino que mi debut estaría invadido por los nervios de lo que representaba mi nuevo cometido. Pero siempre decidí seguir a pies juntillas los criterios de tantos buenos jefes y compañeros de andanzas por aquel mundillo salpicado de curiosidades, de información, de aventuras…

Tras el debut, al abandonar el estudio televisivo, allí estaban Juan Rodríguez y Nieves Romero, que salían del control. Solo oí tres palabras que parecían salidas al unísono:

— ¡Bien, Juan, bien…!

1985: Director de TVE-Navarra.

1985: Director de TVE-Navarra.

Luego, paulatinamente, fui recorriendo un montón de caminos entre compañeros y amigos. Citar de entonces a unos cuantos, en aquellos comienzos, es un tributo de justicia en la memoria y en el respeto a todos ellos. Los cito y dejo constancia hasta donde me llega la reflexión de un denso día emocional.

A los ya citados, añado: José Luis Pimentel Herrera, Subdirector del Programa, José Miguel Sierra Mackiew, realizador, José María Echevarría y Manuel Yébenes, montadores, María Jesús Jarque, Luisa Aleñar, Leonor Ruiz, José Julio García, redactores, Rafael Bellido, en la producción… Ya saldrán más nombres… Y los corresponsales gráficos, y algunos gráfico-redactores, en todas esas diecinueve provincias, que también iremos sacando poco a poco, por ser, asimismo, de justicia. El equipo de Cáceres, ya queda señalado, Emilio Rodríguez Olivenza y Manuel López, de Badajoz; Saturio Ugarte, de Soria; Pedro Peral, de Ciudad Real; Mayoral, de Avila, Juan Antonio Prieto, de Santander, Texeda, de Cuenca, diversos reporteros gráficos de los Servicios Informativos Centrales que prestaban su colaboración accidental porque andaban muy ocupados en sus grandes y excepcionales reportajes de todas las temáticas y por todo el mundo, creando escuela, como Emilio Polo de Guinea, José Manuel Alaiz de la Fuente, Cayetano Mesa, Evaristo Canete, Germán, Pepe Peciña, Reverte, acompañando con la extraordinaria calidad de su hondura, con la cámara al hombro a Miguel de la Cuadra Salcedo, a Luis Pancorbo, a Jesús González Green… Y los ayudantes de cámara como Antonio Gómez Carrascal, Miguel Cañadas Santiago, Francisco Mínguez, Manuel Ovalle, Agustín Ballesteros, que más tarde, serían otros excepcionales reporteros gráficos.

Hago un alto. Tomo aliento. Sigo con reporteros gráficos: Valentín López Hernán-Gómez y Paco Cerro, que seguía las actividades de la Casa Real, con Celso Ferreiro como Informador, Agustín Ballesteros Sorarraín, Fernando Ruiz del RíoGabriel Flores, Pedro Horcajuelo, Escamilla, Alberto Ramos… Sigo con periodistas: Miguel Vila,  de deportes, Juan Antonio Franco Oliván, informador especializado en la Bolsa, Joaquín Castro Beraza,  que más tarde sería Director de los Servicios Informativos, Mary Carmen Izquierdo, el primer rostro femenino en la información deportiva de TVE, Alejandro Heras Lobato, Baltasar Magro, Santiago López Castillo, José Hervás, Rafael García Arranz, que posteriormente estaría al frente de Teletexto, imprimiéndole un impulso relevante, Luis Ignacio Parada, especializado en Economía, Elena Martí, en Política internacional, Carmen Enríquez, informadora de la Casa Real, Augusto Rey Vilas, Ramón Barro, Celso Vázquez, Carmen Sastre, Alejandro Plaza, Carlos Estévez, Antonio Martín Benítez, José Martos Domínguez, José María Varona, Francisco Rioboó, Agustín Cortajarena, José María Almela, Rosa María Artal., José Angel de la Casa, compañero de estudios, que retransmitiría cientos de partidos de fútbol…

Y otros presentadores de Informativos: Clara Isabel Francia, Manuel Almendros, Mary Carmen García Vela, Florencio Solchaga, Jesús Alvarez, Julio César Fernández, Gustavo Cantolla, Rolando Gómez de Elena, Tello Zurro, David Cubedo, la voz de oro del NODO…

Y realizadores: José Marín Quesada, de un impecable y brillante currículum, todo un capítulo de la televisión, Luis Tomás Melgar, Pepe Terribas, José Lombardía, Carmelo José Barrera…

Y otros montadores; Xoqui Saire, Diomedes Bravo, Santiago Terroba

Y corresponsales desparramados por esos complejos vericuetos de la panorámica internacional: José Antonio Plaza, en Londres, Paloma Gómez Borrero, en Roma, Manuel Piedrahita, en Berlín, Miguel Veyrat, en Rabat…

Y productores: Javier Fuentes Jiménez, José Enrique Ballesteros, que hoy desempeña su trabajo en el Centro Territorial de TVE-Madrid…

Y tantos buenos técnicos: Pablo González Tocino, de sonido, que luego sería un  gran realizador deportivo, Fausto Tortosa Verdú, documentalista y más tarde redactor…

Ha sido, perdonadme y permitidme, un pequeño desahogo, si se quiere, histórico. Hoy más que nunca, en este cumpleaños de Televisión Española, pues, quiero dejar constancia pública de mi máximo agradecimiento a una empresa de extraordinaria relevancia social, ante la que un día me presenté con esa sana circunspección que se le presentaba al novato. Y encima, además, rodeado de tantos buenos profesionales, de caras conocidas, de periodistas excepcionales… Una empresa a la que, ahora, en su nuevo cumpleaños, debo completamente todo.

Atrás queda un largo haz  de Crónicas, de Reportajes, de Entrevistas, de Acontecimientos, de Viajes, de miles de Anécdotas, de Curiosidades, de Documentación, de Responsabilidades, de Sueños y de Insomnios, de horas de montaje en aquellas cabinas donde tanto se aprendía…

Una empresa, RadioTelevisión Española, que me dio tanto, que ahora, desde el aire hilvanado de la emoción, la celeridad pautada de tantas estampas, de mis trabajos, trato de plasmar como en esa cabalgada  que tanto me fue llenando día a día de un ámbito que tanta generosidad derrochaba con todos nosotros.

Aquí dejo hoy, pues, unos compases del tiempo, desde mi más intensa e inmensa gratitud a tantos compañeros que tanto que me ayudaron, mientras espero seguir y continuar la andadura. Creo honradamente, con la mano en el alma que merece, sencillamente, la pena.

Hoy, pues, va por todos ellos. Los que figuran en esas lineas que ya quedan dibujadas en el paisaje de las lineas escritas y los que van a seguir acompañando esta trayectoria. Así, pues, va por todos ellos.

Qué gran empresa, amigos…!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *