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Archive For The “Cáceres hoy” Category

BUENOS DIAS, CACERES…

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Buenos días, Cáceres… Y, siempre, Cáceres. Una ciudad Medieval cuajada de monumentos, de sensaciones, de vibraciones, de historia, de historias, de emociones…

Callejón de Don Alvaro

Callejón de Don Alvaro

Ahí está el Callejón de Don Alvaro, enclavado en el corazón histórico-monumental y artístico de la Ciudad cacereña, Patrimonio de Humanidad…

Una de tantas y tantas joyas que se esparcen por los aires de la Ciudad Medieval… Siempre toda una belleza abierta a la propia belleza. Y a cuyo paso, como por la práctica totalidad de los rincones, plazuelas y callejuelas, el viajero se emociona, se admira, se maravilla de tanta hermosura, tan bien conservada y tan fascinante.

Para mayor gloria de la vista, para mayor sosiego del espíritu, para mayor satisfacción de las emociones de ese viajero que anda perdido, sublimemente perdido, por las páginas de la historia de Cáceres…

Un rincón, el Callejón de don Alvaro, con sabor a aventuras, a historias, a conquistas, a cruces de espadas, a amoríos… A la mente abierta del propio caminante y viajero por esta senda medieval cacereña.

Un lugar y un rincón, viajero, donde puedes dejarte seducir y llevar por la meditación o por las secuencias a la que te conduzcan los hilos emocionales en el recorrido de tus propias consideraciones en una Ciudad, como la Medieval, de Cáceres, una ciudad eterna, siempre con los brazos abiertos, de par en par, a todos los caminantes por las aventuras de la Magia, el Hechizo y la Fascinación, que se dan cita en Cáceres.

Al fondo el Palacio de los Golfines de Abajo

Al fondo el Palacio de los Golfines de Abajo

Caminas por esa Ciudad Medieval,  siempre, siempre inmensa, y te dejas llevar por la intensidad delas emociones en cada uno de sus lugares. Uno de los mejores sabores, pues, de Cáceres.

Transitas por la Cuesta de la Compañía, bajas, entre aquellas viejas aulas estudiantiles y aquellas andanzas de los sacerdotes y alumnos de la Compañía de la Preciosa Sangre, y te encuentras esta estampa: La Casa de los Becerra, solariega y noble, y ese prisma que se alza a los cielos, que es la Torre del Palacio de los Golfines de Abajo, donde se hospedara la Reina Isabel.

Monumentos, palacios, iglesias, casonas de relieve, conventos de clausuras…

Las imágenes están captada cualquier día en los inicios de esta primavera, surcando esos caminos, tan diversos, tan variados, siempre únicos, con cita en la historia y con esas tonalidades tan genuinamente fascinantes.

Cáceres, siempre. Siempre Cáceres, una ciudad eterna, y que, siempre, merece la pena, recorrer con los ojos atentos a todos los rincones y con el morral de los descubrimientos abiertos.

Porque a cada paso, viajero, en cualquier instante de la emoción, en este apasionante recorrido, caminante amigo, te puedes encontrar un rincón, una piedra, un rayo de luz, una sorpresa, una imagen cuajada de esplendor.

Concatedral de Santa María

Concatedral de Santa María

Y siempre, como señalamos, Cáceres. Desbordante de monumentos en medio de ese inmenso entramado de palacios, de callejuelas, de iglesias,  de plazoletas, de casas señoriales, de conventos, de rincones, que conservan los sabores judíos, moriscos y cristianos que se expanden por los aires de la Ciudad Medieval, siempre fascinante.

Paseas, por ejemplo, por la Plaza de Santa María, iglesia Concatedral, cuajada de monumentos y con una larga serie de calles que salen de la plaza, o que llegan a ella, con ese goteo incesante de vecinos y viajeros, como trotando: Unos, entre rutinas; otros, cámara al hombro, turistas por naturaleza… Como puedes observar a un pintor plasmando las bellezas a la vista en sus lienzos, o fotógrafos que captan cientos de instantáneas…

Una advertencia. En los monumentos que puedas, merece la pena abrir los portones y acceder a su interior… Un ejemplo en esa misma Plaza de Santa María. Si puedes abrir la puerta te encontrarás, entre tantas imágenes, con la del Cristo Negro, de espectacular procesión en los desfiles semanasanteros, con las oraciones que navegan por sus aires, con un retablo, como puedes apreciar, cuajado de semblanzas y con llamativos recorridos artísticos, con el aroma del incienso…

¡Una hermosura…! Siempre, claro, Cáceres, en medio de tantos y tantos pasos que abren y encienden la luz de la admiración a todos…!

Fotografías: Lola Silva.

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DE CACERES, EL CIELO

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Abro la ventana del silencio en el eco de esta tarde de Semana Santa. Miércoles. Miro al cielo con toda la fuerza que hay en mis adentros… Una estampa enorme de cielo, etern0, de Cáceres…

… Y se hace la luz, entre azul suave y pálido de una inmensidad de emociones. Como toda una pincelada de pasión, como toda una pincelada de vida, como toda una pincelada de ese cielo, Cáceres, que se abre hacia los mares, de los propios cielos, como una proyección de hermosura y belleza, de amor… Sí, de amor infinito por esas campas que se amamantan, cada día, cuando se alza el día con las primeros rayos del amanecer, cuando el atardecer, cuando la noche…

Sí, siempre…

Cáceres se abre y se ofrece y navega por el aire de los cielos –¿o por los cielos del aire?– propagando esa bella tonalidad que un día se esmaltó con la calma y la dulce, serena, profunda tonalidad de un azul tan espontáneo, y sin embargo, de siempre, que uno se pregunta: Cáceres ¿estás en los cielos?

Sigo mirando sin pestañear… Insistiendo en la mirada de fondo, que se cruza por la navegación existencial de la vida, remando entre calles, Cáceres, que me llenaron, que me llenan y que me seguirán llenando de vida…

Se escucha tanto y tan intensamente el silencio azul del cielo que sus olas, tan suaves y mimosas, caminan entre las aguas de los azules eternos que hay incrustadas entre las brisas de las miradas, entre las pinceladas de los dioses de la naturaleza, entre el azul azulado de los azules, inmensos, de tu cielo…

¡Cómo camina y se perfila tu cielo, nítido, cruzado por esos segmentos de nubes blanquecinas que se pierden en tus azules de todos los colores tan azulados de tu cielo…!

Y es que Cáceres, sí, Cáceres, la tierra en la que nacían los dioses, la fantasía heroica, es cielo abierto de azul, como otras veces revolotean los colores de tantas acuarelas que esa amalgama de azules se tornasola con espectacular belleza…

En el aire el eco de las campanadas de la tarde, primaveral, de hoy, 31 de marzo… El cielo azul envuelve la magia, con ese celofán de genuinas estampas que se abren desde la ventana de una mirada que, afortunadamente, se convierte y transforma en eterna en el anhelo y el deseo de alcanzar los horizontes más lejanos de tus azules, siempre hermosamente cacereños…

Son, siempre, los cielos de Cáceres, con esta silueta de azul y unos matices blanquecinos de nubes…

El cielo, genuinamente hermoso, genuinamente abierto, genuinamente azul, de los azules primaverales de Cáceres que se barnizan con matices blanquecinos…

Miércoles Santo de Cáceres. Azul cielo y tímidas aguas blancas que cruzan y atraviesan las oleadas de la mar entre los pueblos de un Cáceres abierto con sus ventanales de par en par hasta lo infinito…

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VIÑETA SOBRE EL GENERAL MARGALLO (1893)

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El General Juan García-Margallo y García (Montánchez, 1839-Cáceres, 1893), fue un auténtico héroe militar, que estuvo al frente de la Comandancia Militar de Melilla, hallando la muerte en defensa de la bandera española.

 

En el cometido de esas responsabilidades, en defensa de la plaza española de Melilla, el general Margallo, de extraordinario y aguerrido valor, del que dejó constancia plena hasta el mismo momento de su muerte, tuvo que actuar de modo permanente y constante ante las numerosas escaramuzas, agresiones, amenazas y guerrillas por parte de las fuerzas cabileñas y bereberes.
Hasta el punto de que, encontrándose en la fortificación de Cabrerizas Altas, con una guarnición que apenas alcanzaba unos cuatrocientos soldados españoles, aproximadamente, tuvo que enfrentarse de forma inesperada a un brutal ataque por parte de más de 15.000 bereberes, que sitiaban y rodeaban el fuerte español por todas partes. Una acción de guerra que terminó con la vida del general Margallo cuando, montado sobre su caballo, salió del fuerte animando e incentivando a los soldados españoles al grito de «¡Muchachos…! ¡Vamos por la gloria…!«, tal como recogen las crónicas de la historia, y muriendo, acto seguido, de un balazo en todo el rostro, en el campo de batalla, dejando atrás la fortaleza española de Melilla.
El General Juan García-Margallo, que dejó muy alto el nombre de Cáceres en la Guerra denominada de Africa, conocida también como Guerra del Rif y, asimismo, Guerra de Margallo, tras los numerosos y documentados estudios que voy a llevando a cabo desde hace largo tiempo, alrededor de la figura del ilustre soldado y militar cacereño, se merece honradamente, en mi modesta opinión, bastante mayor relieve y consideración en la historia militar de España y en las páginas de esa misma historia. Sencillamente porque Juan García-Margallo fue un héroe de una talla y una valía verdaderamente excepcional, a pesar de que no contó, precisamente, con la mejor ayuda del entonces ministro de la Guerra.
El General Margallo presta su nombre a la calle de la capital cacereña, desde finales de ese mismo año de su fallecimiento, acaecida en el año 1893, y que anteriormente se denominaba Moros. Una calle en la que nacieron a un servidor.
Atrás os dejo, como ilustración de este trabajo, y que ha dado lugar al mismo, una curiosa viñeta humorística, con el protagonismo del General cacereño Juan García-Margallo, que aparecía publicada, en el transcurso de dicha Guerra, en uno de los periódicos de mayor tirada nacional de aquel entonces.

 

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CACERES Y EL FINANCIAL TIMES

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Un periodista del «Financial Times» se ha paseado, durante la pandemia, por Cáceres. Conclusión: Cáceres es una impresionante Ciudad Medieval, el descubrimiento de la temporada, en «la región más pobre de España». Mi artículo de hoy, jueves, 14 de enero de 2020, en el periódico regional extremeño «Hoy».

Se escuchan con hondura los pasos del silencio contemplativo en la Ciudad Medieval cacereña; su imagen, fascinante y eterna, hacia los cielos en la historia.

Nuevamente Cáceres se incrusta en las páginas de la prensa internacional, con el hechizo y armonía; sugestiva, por bella, que emana de nuestro Conjunto Histórico-Artístico. Ahora, en el prestigioso periódico británico “Financial Times”, que dibuja a Cáceres como el descubrimiento de la temporada.

Hablamos del tercer Conjunto Monumental urbano europeo mejor conservado, de una ciudad admirable que arrrebata el corazón de los visitantes, apasionados en una ciudad bimilenaria, envueltos en un halo de misterio y magia.

 Ahí está Cáceres: Cuajada de palacios, iglesias, casas nobiliarias, conventos, callejuelas, plazoletas, adarves, rincones, repiqueteos de campanas, silencios, soledades, y esa sugerencia que ha hechizado y cautivado al periódista Tim Moore, entre  ventanas enrejadas, arcos en las puertas, escudos de armas y del “pueblo fantasma” que visitó durante la pandemia.

Muchos hablan de Cáceres como la gran desconocida. Lo que estimula a continuar hilvanando, desde la esencia del medievo de la ciudad, conservada con extraordinario acierto, el sabor inmortal, entre murallas, paredes, suelos y hasta el propio aire que se respira en su interior. Lo que avala la hondura de la capital cacereña, a ver si desde las vías turísticas de las administraciones se difunde, aún más y mejor, el nombre de Cáceres.

Entre sus monumentos, sus poemas, sus moradores de la historia, su fantasía heroica, su compromiso con la historia, en unas páginas que se conservan con el mimo de los cacereños, con la admiración de todos, en el deseo de que paso a paso, se siga construyendo cada día Más y Mejor Cáceres.

Lo que reportaría, probablemente, mayor publicidad desde de la prensa internacional, mayores visitas turísticas e ingresos.

Que no sea porque no se lo merece, y con mucho, esta Ciudad Histórico-Monumental, que debiera encontrar bastante mayor impulso turístico-económico, y dejar atrás, como se subraya en el diario inglés , que la región es la “más pobre de España y permanece en un estado de desarrollo contenido”.

Un estado, pues, del que tenemos la responsabilidad de salir adelante.

 

 

 

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CACERES Y MASSA SOLIS

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José Massa Solís, pintor de reconocida trayectoria nacional e internacional, desde la serenidad y divulgación permanente de la imagen y el nombre de Cáceres, sigue trabajando con tanta intensidad mientras expande por la Ciudad Medieval la creatividad de una extraordinaria capacidad cromática

Josè Massa enseñando uno de sus cuadros policromados.

Josè Massa enseñando uno de sus cuadros policromados.

Aquí os mi artículo «CACERES Y MASSA SOLÍS» que hoy, 1 de febrero, aparece publicado en la sección «PLAZA MAYOR» del diario «HOY«.

José Massa Solís, una personalidad cacereña de relieve artístico, con reconocida proyección nacional e internacional, se conforma como un pintor vital y vitalista, eminentemente creativo, que domina el color armoniosamente y que imprime de genuinas tonalidades las esencias de uno de sus grandes argumentos: El Casco Medieval de Cáceres. Y que, desde sus inicios, se encarga, por identidad con la ciudad, de divulgar y por los foros de su recorrido artístico.

Entre otros motivos porque la ciudad cacereña, es, de siempre, un referente en su personalidad. Como lo manifiesta su mural en la sede de la UNESCO, titulado “Cáceres, Patrimonio de la Humanidad”, junto a obras de Dalí y Picasso, habiendo finalizado otro mural para la ONU, denominado “La Paz en el Mundo”, que tramita el exministro Federico Mayor Zaragoza.

Un impresionante y muy colorida vista de la Ciudad Medieval de Cáceres.

Un impresionante y muy colorida vista de la Ciudad Medieval de Cáceres.

Acaso porque, como un día me trasladara el pintor, Cáceres se configura como el reflejo de su esencia humana, donde encontró esa paz y estímulo para plasmar su trabajo.

Un artista que se asentó en la ciudad, donde sentía la serenidad para abordar su camino artístico y avanzar hasta conseguir un arte propio, denominado por los estudiosos como el “massimo” o “constructivismo lírico cromático”.

Un día el autor de estas líneas, con quien le une gran amistad, le trasladó, en una conversación, para un programa de Televisión Española, que se configuraba como un Poeta del Color. Recuerdo su imagen de emoción asumiendo que su promesa era la de expandir, al máximo, el nombre de Cáceres. Y a fe que, siguiendo sutrayectoria, Massa, ha sido y es un divulgador de la imagen de la ciudad.

Ahora, cuajado de calidad y fervor cacereñista, estimo, a título personal, que la ciudad tiene una deuda con el pintor.

Pepe Massa, intelectual, humanista, apasionado de Cáceres, tal cual su compromiso, bien se merece ese reconocimiento, que honraría tanto a Cáceres como a su trabajo.

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EL ORFEON CACEREÑO, UN LUJO DE LA CIUDAD

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El próximo 27 de diciembre se presenta en Cáceres el libro HISTORIA E HISTORIAS DEL ORFEON CACEREÑO. Un exhaustivo y documentado trabajo de su actual presidente, Juan Carlos Bravo García, en coordinación con Charo Pérez Moraleda, y que se acompaña del siguiente prólogo, «EL ORFEON CACEREÑO, UN LUJO DE LA CIUDAD», escrito por un servidor. 

La aparición del libro “Historia e historias del Orfeón Cacereño”, de Juan Carlos Bravo García, presidente del mismo y componente de la coral en la cuerda de tenores, se conforma como un trabajo de señalado relieve, cuajado de referencias, de citas, de numerosos testimonios y logros, de muchas horas de esfuerzo, detrás de todos y cada uno de los ensayos, repertorios, de las actuaciones, y, también, de los gestos y sacrificios de todos sus componentes, a lo largo de diversas generaciones de cacereños,  pero que dejan constancia de su buen y bien hacer.

Hoy, afortunadamente, gracias a tantos caminos recorridos en el panorama polifónico y musical, el Orfeón Cacereño se viste, una vez más, de lujo. Y es que la obra “Historia e historias del Orfeón Cacereño” es un excelente testimonio de ese largo trayecto que un día se comprometió en abordar Juan Carlos Bravo García con el ánimo de dejar constancia de la vida, del trabajo, de la exigencia y éxitos del mismo. Una Asociación que hoy se honra más que nunca, y junto a ellos lo hacemos todos los cacereños, de la mano de este libro que analiza, pormenorizadamente, el sendero y la calidad del Orfeón.

Acaso porque se trata de un camino cuajado de señas de identidad, de repasar detenidamente periódicos y revistas, de contactar con profesionales y gentes diversas, de ir elaborando poco a poco el perfil del Orfeón en el día a día, de llevar a cabo tantas consultas y detalles, de posibilitar innumerables gestiones, pero que, afortunadamente, han cuajado en una publicación que constituye un lujo.

Para ello Juan Carlos Bravo, sin regatear ningún tipo de esfuerzo, se volcó en su obra, y que ahora ha culminado con el trazado de esa trayectoria, paulatina y completa, del Orfeón. Preciosamente ilustrado, por cierto, con numerosas fotografías.

Arturo García Agúndez, primer director del Orfeón Cacereño, en 1903

Arturo García Agúndez, primer director del Orfeón Cacereño, en 1903

Empezando por aquel Orfeón Cacereño que naciera en el año 1903, debutando el 13 de diciembre en el Teatro Principal, ubicado en la calle Peñas, y con el que colaboraran personajes de aquellos tiempos como su primer director, Arturo García Agúndez, el compositor Jacinto Cabrera Orellana, el director de la Banda Militar, Manuel Hurtado Muro, y tantos paisanos de un Cáceres que entonces contaba con unas diecisiete mil almas, pero que vibraban desde el principio con su Orfeón, un revulsivo que infirió vida a la ciudad desde una perspectiva cultural.

Un Orfeón que, ya en 1904, recibía su primera distinción, con el estandarte bordado en raso rojo, una obra de arte, cuya autoría corresponde a Adela Carbajal, hija del Marqués de Camarena, y cuyos componentes dedicarían en 1905 la interpretación del pasodoble “Carmencita” al Rey Alfonso XIII durante su estancia en Cáceres, y un Orfeón que ofrecía conciertos con frecuencia, con un amplio repertorio, como por ejemplo el pasodoble “Eco Cacereño”, en medio, siempre, de la expectación y el aliento de todos.

Sin embargo, en el correr del año 1907, por esas circunstancias de la vida que muchas veces no se saben explicar, el Orfeón Cacereño desaparecía de la escena capitalina.

No obstante en 1927, gracias a la colaboración de muchos cacereños, bajo los auspicios del Gobernador Civil, José García Crespo, y el apoyo del Ateneo, profesorado y otros, nace la Masa Coral Cacereña, que también responde al nombre de Orfeón Cacereño, ofreciendo sus primeros cantos el 12 de octubre en el Santuario de la Virgen de la Montaña con una Salve Regina y una plegaria, con letra de Lorenzo López Cruz, y música del maestro Gómez Crespo, de la que entresacamos estos versos que, musicalizados, resonaron, emocionadamente, desde lo alto del Santuario, por todo Cáceres:

                                                                      Hoy la Coral, oh Virgen cacereña,

                                                                       sube a rendirse ante su madre y dueña…

Masa Coral Cacereña, en 1928. Archivo de Petri Serrano Luengo.

Masa Coral Cacereña, en 1928. Archivo de Petri Serrano Luengo.

Una Masa que debuta ante los cacereños en el Gran Teatro el 28 de mayo y que, ante la excelente crítica que se le dedica a sus primeras actuaciones, y el prestigio que comienza a alcanzar, que se basa en unos ensayos constantes por parte de sus componentes, se inician los primeros viajes, las actuaciones por variados lugares de la geografía provincial, extremeña y, de este modo, la apertura de puertas, de forma paulatina, a la presencia en diversas ciudades españolas. Al medio obras como “Cantos clásicos”, de Schumann, “La Molinera”, “Así cantan los chicos”, la canción extremeña “La Paloma”, “Los sirgadores del Volga”, o “La Jota”, del maestro Gómez Crespo.

Siempre mezclando interpretaciones clásicas de difícil y compleja adaptación, como obras de Glazounow, Borodín, Daubert y otros, pero que superaban con impecable calidad y trabajo, dejando siempre en todas partes, eso sí, las notas de las canciones típicas del folklore popular cacereño, siempre tan representativo y presente en todos los repertorio de la Coral.

Una Coral que también cantó ante el Rey Alfonso XIII, durante su visita a Cáceres, “las muchachas de pañuelo de Manila y los hombres de smoking”, interpretando “La Marcha Real”  y dos obras de un manifiesto acento folklórico regional, lo mismo que destacaría su actuación en la Exposición Iberoamericana de Sevilla.

De este modo, por los aires de Cáceres y por el de tantas interpretaciones, van aumentando los compromisos de la Masa Coral, que, lamentablemente, desaparecería durante la contienda.

Entonces se hizo un largo silencio en el panorama coral en Cáceres.

Actuación del Orfeón Cacereño, en 1966, en la Plaza de San Jorge. Archivo de Petri Serrano Luengo.

Actuación del Orfeón Cacereño, en 1966, en la Plaza de San Jorge. Archivo de Petri Serrano Luengo.

Pero ya, en el correr del año 1964, el Orfeón arranca con fuerza con la dirección de Francisco Cebrián Ruiz, también al frente de la Banda Municipal de Música, imprimiendo impulso y fervor en todos los miembros del Orfeón. Y que, aunque debuta en el Ayuntamiento de Cáceres el 23 de abril de 1965, es el 17 de diciembre, cuando hace su presentación oficial ante el público cacereño en una brillante actuación en el Gran Teatro, cuajada de aplausos y emociones, de ¡bravos! y algunas lágrimas, mientras sus componentes adquieren el compromiso de dejarse parte de su vida en que el mismo se equiparara, poco a poco, a los mejores Orfeones de España.

Un Orfeón, pues, que se fortalece de plenitud artística. Lo que se va culminando, poco a poco, con el trabajo que lleva a cabo, desde 1969, bajo la dirección de Trinidad León Berdión, siempre muy constante, que dinamiza al máximo la trayectoria de la agrupación coral, con nuevos aires, con nuevos bríos y con nuevos giros, alcanzando un extraordinario nivel. Los miembros del Orfeón se convierten en una verdadera conjunción, muy selectiva, de voces, de rigor, de calidad y de cualidades, y, también, de sacrificio y constancia… El Orfeón multiplica sus actuaciones en los escenarios. Lo que lleva a la asociación a una numerosa presencia artística, que se jalona con laureles de tan señalado prestigio como el que supone en el panorama coral la obtención de la Medalla de Bronce en el Festival de Torrevieja…

Su presencia en numerosos Certámenes Nacionales y Provinciales de Agrupaciones Corales, en Festivales, en conmemoraciones como el Día de la Música, los Otoños Musicales, las Jornadas de la Hispanidad, los ciclos de Conciertos Navideños, conciertos en las fiestas de San Jorge, en la celebración de Las Candelas, en el Día de Extremadura por ejemplo, no son más que algunas muestras del enriquecimiento del Orfeón de Cáceres, que ya alcanza un rango del mayor nivel, mientras su abanico de canciones aumenta porque el Orfeón se va cuajando de plenitud de vida y de una brillantez alabada por todos.

La obtención de la distinción “Extremeño del Año” en 1979, o “Importantes de Extremadura” en 1980, la presencia en Europeade For Folklore en Viena, en 1983, o la actuación estelar en la Misa del Gallo en la Basílica de la Natividad y el Concierto Extraordinario en Nazaret, en 1988, deja constancia de los altos valores del Orfeón, mientras sus canciones se amplian de una forma bellísima, que entusiasma tanto en Cáceres como en los públicos que disponen de la oportunidad de gozar de sus interpretaciones.

En 1989 el Orfeón se viste de gala y celebra por todo lo alto sus primeros veinticinco años con obras como “Sicut Locutus est”, de Bach, “Romance del Caballero”, de Lamote de Girgnon, “Ave María”, de Brahms, “Fantasía”, de Beethoven, “Coro de Repatriados” (de “Gigantes y Cabezudos”, de Caballero), “Danzas del Príncipe Igor”, de Borodín

El Orfeón se consolida de pleno. Gracias a la colaboración, participación, amor propio y una amplia capacidad de superación de todos sus componentes. Directores, presidentes y cantantes, sopranos, tenores, contraltos y bajos. Lo que hay que reconocer como un acto de justicia.

Tan es así que tras el paso de otros veinticinco años, lo que se dice pronto, plagados de actuaciones, conciertos y recitales, con un repertorio siempre novedoso, celebraba otro Concierto Extraordinario por sus cincuenta años de vida, mientras el pasado 2017 se le otorgaba al Orfeón Cacereño, ni más ni menos, y  de forma más que merecida, la Medalla de Extremadura.

Actuación del Orfeón Cacereño en la Concatedral el pasado año. Fotografía Pedro Rodríguez Caballero.

Actuación del Orfeón Cacereño en la Concatedral el pasado año. Fotografía Pedro Rodríguez Caballero.

Por ello sus dependencias albergan una larga y distinguida serie de distinciones, fruto al esmerado trabajo de todos sus componentes. Esa amplia familia, anónima, cuyos miembros, tantas tardes y noches, se dan cita en uno y otro ensayo, dejando atrás familias y otras ocupaciones, para cantar una vez más, por ejemplo, “La Fiesta de los membrillos”. ¡Qué esmero y qué delicia, amigos…!

Una forma, la del Orfeón de Cáceres, de aleccionar la vida cultural cacereña, en general, y musical y polifónica en particular, y de la que todos los cacereños nos sentimos firmemente orgullosos, porque conocemos, de buena ley, que todos sus componentes se dejan el pellejo en el camino, a caballo entre su pasión por el canto y los sacrificios que salvan en su decidida voluntad de seguir imprimiendo cada día más brillantez al Orfeón. Lo que es muy de agradecer por parte de todos los cacereños, mientras pasean orgullosamente, por tantos lugares, el nombre de Cáceres cosechando éxitos y triunfos que jalonan una impecable trayectoria.

Juan Carlos Bravo García, autor del libro y presidente del Orfeón Cacereño.

Juan Carlos Bravo García, autor del libro y presidente del Orfeón Cacereño.

Y es que, sencillamente, el Orfeón de Cáceres es un lujo de y para la ciudad de Cáceres.

Gracias, querido Juan Carlos, y gracias, querido Orfeón Cacereño.

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ANECDOTARIO Y CURIOSIDADES DE GOBERNADORES CIVILES

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El estudio y repaso de la figura de los Gobernadores Civiles de la provincia de Cáceres, como en todas partes, se encuentra plagado de un señalado anecdotario, curiosidades y una variada tipología en la que, probablemente, merece la pena detenerse.

Una figura que recibió denominaciones como la de Jefe Superior de Provincias, Subdelegados de Fomento, posteriormente de Hacienda, y también como Jefe Político de la provincia, antes de pasar a ser, de forma definitiva, Gobernador Civil.

Ya en el periódico “La Gaceta de Madrid” se señala, en su edición de 4 de junio de 1834, el nombramiento de Francisco González Ferno como Gobernador Civil de Cáceres.

José Alvarez Guerra, Gobernador Civil de Cáceres en 1835.

José Alvarez Guerra, Gobernador Civil de Cáceres en 1835.

Es de subrayar que en agosto de 1835 José Alvarez Guerra, que fue bisabuelo de Antonio Machado, dimitía de su cargo en Cáceres con el siguiente escrito: “Habitantes de esta provincia: Vuestro gobernador civil ha terminado su misión. Os ama y os saluda cordialmente. Cáceres, 7 de septiembre de 1935”.

Le sucedió en el cargo Pedro Donoso-Cortés y Fernández-Canedo, que fuera Secretario de Su Majestad, ocupando, pues, la jefatura política de Cáceres.

Hay casos como el de A. Pérez Áloe que, allá por 1836, pasó de ser comerciante en lanas a dirigir el Gobierno Civil de Cáceres.

Por su parte Manuel Luis del Corral, que fuera escribano real de su villa, Miajadas, tuvo que emigrar al vecino país de Portugal tras desempeñar el cargo de máxima autoridad provincial cacereña y a causa, sencillamente, de las tensas y complejas dinámicas políticas que acontecían en aquellos muy delicados momentos y circunstancias allá a mediados del siglo XVIII. Que las cosas, al decir en el siempre enrevesado mundo de las páginas de la historia, no resultaban nada, pero que nada fáciles. Antes, muy al contrario, las mismas se presentaban bastante problemáticas por las disensiones, peleas, trifulcas y encontronazos entre unos y otros.

Nicomedes Pastor Díaz Corbelle, Jefe Político de Cáceres en 1839.

Posteriormente llega a Cáceres una figura de alto relieve político como Nicomedes Pastor Díaz Corbelle, poeta, periodista, orador y que ocupara diversas carteras ministeriales, además de ser Rector de la Universidad de Madrid, fundador del periódico “El Sol” y autor de numerosas obras, como “De Villahermosa a China”. Nicomedes Pastor Díaz fue uno de los precursores del Romanticismo y amigo de personalidades de la talla de Donoso Cortés, de Espronceda, de Larra y, sobre todo, de Zorrilla. De él se destaca que murió en la mayor humildad y que, a su fallecimiento, se tuvo que conceder una pensión a su madre para poder sobrevivir.

El almeriense Francisco de Paula Teodoro Arias de Reina Serrano también alcanzaría el Gobierno Civil de Cáceres en 1873, donde, según podemos leer “supo contener a la gente levantisca, manteniendo el orden en todo el territorio” en unos momentos difíciles para la Monarquía.

Por su parte el periódico “El Eco de la Montaña” despide del siguiente modo, en 1898, al ex gobernador civil Leopoldo Riu Casanova, que estaría al frente del Gobierno Civil de la capital orensana: “¡Quiera Dios que en Orense, a donde va con igual cargo que aquí ocupó reciba nuevos plácemes con la justicia que aquí nos ha recibido”.

Manuel de Velasco y Jaraquemada. Gobernador Civil en 1899.

Manuel de Velasco y Jaraquemada. Gobernador Civil en 1899.

El mismo periódico, ya en 1899, manifiesta el siguiente deseo ante el nombramiento como Gobernador Civil de Cáceres de una personalidad como Don Manuel de Velasco y Jaraquemada, Marqués de Riocavado:

Persona de altas prendas religiosas y que en su celo ha de procurar de todas veras sean respetadas las personas y las cosas”.

Un Gobernador Civil de la provincia de Cáceres a quien en la misma noche de su toma de posesión, según podemos leer en la prensa cacereña de aquellos tiempos, diéronle serenatas.

Toda una llegada, pues, al Cáceres de Aquellos Tiempos, ya ciudad, que no villa, por cierto, donde se vivía siempre, con la máxima expectación y manifestación por parte de la ciudadanía, un acontecimiento de tal relieve.

Que tener un Gobernador, que ejerciera con criterios de rectitud, de independencia, de justicia, de rigor, de ecuanimidad, tal como se andaban los tiempos, no pareciera cosa demasiado fácil, tal como se debían de andar las cosas entre unos y otros, según delatan y transmiten las páginas de las hemerotecas.

José Muñoz del Castillo, Gobernador Civil de Cáceres en 1899.

José Muñoz del Castillo, Gobernador Civil de Cáceres en 1899.

José Muñoz del Castillo, comprometido con el regeneracionismo político, fue un destacado científico y fundador del Laboratorio de Radioactividad.

Asimismo, preocupado por las dinámicas y los movimientos culturales, procedió a apoyar de modo decidido, en su tiempo al frente del Gobierno Civil de Cáceres, los esfuerzos y la puesta en marcha de la “Revista de Extremadura”, de la mano de figuras de la talla intelectual como las que representan Publio Hurtado, Sanguino Michel y otros. Y en la que, durante su existencia, colaboraron los más cualificados estudiosos de la cultura en el panorama regional de Extremadura.

De este modo se puede señalar que la cultura era uno de los frentes y compromisos de mayor capacidad de entrega y de dedicación por parte los Gobiernos de Madrid y de sus representantes en los Gobiernos Civiles y máximas autoridades al frente y al mando de las provincias.

En este sentido es de justicia señalar y dejar constancia de la preocupación de José Muñoz del Castillo en seguir, con el máximo rigor y afán de superación,  las líneas de la sensibilidad cultural en la provincia de Cáceres-.

Luis Rodríguez Seoane, Gobernador Civil de Cáceres en 1904.

Luis Rodríguez Seoane, Gobernador Civil de Cáceres en 1904.

El médico gallego Luis Rodríguez Seoane, que también dirigiría el Gobierno Civil de Cáceres, desempeñaría su cátedra con la curiosa denominación de Terapeútica Progresista, y fue autor de un ensayo titulado “Los nuevos tratamientos curativos de las enfermedades sifilíticas”, mientras que el periódico “El Adelanto”, de Salamanca, al conocer el nombramiento de Juan Fernandez Vicente como Gobernador Civil de Cáceres, en 1904, y que desempeñaba esa misión en la ciudad del Tormes, dice: “Felicitamos a los cacereños, pues van a tener al frente de aquel Gobierno a un cumplido caballero y enérgico funcionario”.

En 1909 Fidel Varela, gobernador civil,  remitía a los Ayuntamientos una circular sobre “el inveterado delito del juego” recordando que “algunos alcaldes adoptan indiferente actitud en la persecución de tan pernicioso vicio”, recordándoles al respecto la Ley de Enjuiciamiento Criminal, por lo que confía que “los señores alcaldes desplegarán el mayor celo y actividad en el cumplimiento de este servicio”.

Ese mismo año, 1909, Mariano Martínez del Rincón, Gentilhombre de Su Majestad, en posesión de placas como la de Los Sitios de Zaragoza, nieto de uno de los héroes de la Independencia, se hacía cargo del Gobierno Civil de quien dice el periódico “El Bloque” que llegaba “en el tren de Astorga” además de ser “afable y tolerante con las personas” y que, además, se propone sin embargo “ser inflexible y rápido para cuanto concierne con la sanidad moral y la salubridad pública, inspirándose en las más puras ideas liberales y democráticas”.

En 1910 la prensa cacereña señalaba de Jaime Aparicio que “el viernes llegó en el correo de Madrid el nuevo gobernador civil de esta provincia”, añadiendo el periódico “El Bloque” que “El Sr. Aparicio es una persona afable en extremo, denotando en su trato que es avisado y despierto, lo que suele llamarse un hombre de mundo”. Pocos meses después llegaba a la ciudad para regir la institución política Santos Arias de Miranda y que, según se lee en “El Bloque” es “joven de entendimiento. Riguroso y de una voluntad resuelta, lo cual le proporciona elementos singularísimos para hacer un excelente hombre de gobierno”.  Y si en septiembre de 1910 se ponía al frente del Gobierno Alfredo García Bernardos, tal como leemos en el periódico “El Adarve”, tan solo tres semanas después era nombrado Gobernador Civil de Zaragoza. Y el periódico “El Noticiero” dice, en 1911, a la llegada al Gobierno Civil de Cáceres del coronel Justo Santos Ruiz Zorrilla, “no solo por su profesión, que es garantía de honor y honradez, sino también por sus condiciones personales, ha sabido desempeñar sus cargos sin rozamientos con nadie, porque es de esas personas que no pueden tener enemigos”.

Alfonso de Rojas, Gobernador Civil de Cáceres en 1913.

Alfonso de Rojas, Gobernador Civil de Cáceres en 1913.

De la llegada al Gobierno Civil de Cáceres en 1913 del alicantino Alfonso Rojas podemos ver lo que se dice del mismo “Viene muy complacido a regir nuestra provincia y de su paso por la misma nos prometemos seguras bienandanzas que redundarán en beneficio de los intereses morales y materiales de esta querida región”.

Aunque en aquellos tiempos, tales eran las divisiones y choques entre liberales y moderados o conservadores, y hasta en las propias filas de cada uno de los partidos, que es de dejar constancia expresa que los gobernadores civiles tenían poco recorrido y, como consecuencia, duraban más bien muy escaso tiempo en el desarrollo de sus cometidos políticos.

¡Cosas y asuntos y fenomenologías, pues, de los avatares de las diatribas y luchas políticas!

Por su parte Ponce de León, gobernador civil interino de la provincia de Cáceres durante un tiempo, procedía a publicar en el mes de octubre del año 1917 un bando ni más ni menos que “haciendo saber que se ha levantado el estado de guerra en la provincia”.

Lo que venía a suponer, como siempre, un tiempo de respiro.

Asimismo Emilio Herreros Estevan, también gobernador civil interino, dirigió el influyente semanario canalejista “El Bloque”, que tenía su sede en la calle Margallo, fue presidente de la Diputación Provincial de Cáceres entre 1911-1913 y Valeriano Gutiérrez Macías escribía en el periódico ABC, con motivo de su fallecimiento, que defendió “los intereses de la Alta Extremadura con todo entusiasmo, su acendrado cacereñismo y su valía indiscutible”. Del mismo el periódico “Brisas Nuevas” señaló en su día que “Emilio Herreros es de los que forman esa fila de esclarecidos jurisconsultos que con justicia hacen pasar a nuestro Ilustre Colegio de Abogados como uno de los mejores de España”…

Durante la Segunda República, instaurada el 14 de abril de 1931, la provincia de Cáceres sufrió y padeció un señalado y amplio cambio de Gobernadores Civiles, que llegaban, tomaban posesión, pasaban unas semanas y eran relevados de sus funciones, como se suele decir, en menos que canta un gallo.

Acaso porque los tiempos de aquel entonces, tal cual podemos constatar revisando las páginas de la historia, se andaban la mar de convulsos, confusos y revueltos.

Antonio Tuñón de Lara, Gobernador Civil en 1931.

Antonio Tuñón de Lara, Gobernador Civil en 1931.

El almeriense Antonio Tuñón de Lara, masón y miembro de las Logias “Evolución” y “Progreso”, miembro del Partido Radical Republicano, fue el primer Gobernador Civil de Cáceres tras la llegada de la República, en 1931, aunque no llegó ni a tres meses su permanencia al frente del mismo, Luis Peña Novo fue Gobernador Civil de la provincia entre el 6 de mayo de 1933 al 31 de agosto de ese mismo año y Delegado Especial del Gobierno con el título de Gobernador General de Extremadura, Carlos Deponte Sánchez, gobernador de Cáceres entre septiembre de 1932 hasta noviembre de ese mismo año llegó a ser el Gobernador Civil más joven de España durante mucho tiempo, y Angel Vera Coronel, alicantino de Elda, masón, miembro de la logia “Amor”, que sustituyó al anterior, fue fusilado tras desempeñar la dirección del Gobierno Civil de Zaragoza.

Leopoldo Sousa Menéndez-Conde fue Gobernador, en 1937, tan solo dos días, mientras que en la necrológica del periódico ABC sobre Francisco Sáez de Tejada y Olózaga se señala que el mismo, Barón de Benasque y Marqués de Bonacorso, fue, además de ilustre jurisconsulto del Tribunal Supremo, miembro de la Secretaría Particular del Gobierno del Generalísimo y Caballero del Real Cuerpo de Hijosdalgo de la Nobleza de Madrid.

Antonio Rueda Sánchez-Malo, gobernador civil entre 1946-1956.

Antonio Rueda Sánchez-Malo, gobernador civil entre 1946-1956.

Por su parte Antonio Rueda Sánchez-Malo, natural de Pamplona, dirigió el Gobierno Civil entre los años 1946-1956, trabajando de forma muy activa en el desarrollo provincial en unos tiempos complejos y delicados, como el largo período en que estuvo al frente del cargo, y en el que se implicó por posibilitar el mayor y el mejor desarrollo de la provincia.

Es de destacar y dejar constancia que Antonio Rueda Sánchez-Malo fue distinguido en su día por la Corporación Municipal de la ciudad como Hijo Adoptivo de Cáceres.

Posteriormente pasó por el cargo de Gobernador Civil de Cáceres el toledano Licinio de la Fuente, que llegaría a desempeñar las responsabilidades de Ministro de Trabajo en uno de los gobiernos del General Francisco Franco.

Licinio de la Fuente, durante sus cuatro años de estancia en Cácerestambién dejó una estela de identidad y trabajo en la provincia en la lucha y en la defensa, sobre todo, en los campos del desarrollismo y la modernización. Aunque las riadas migratorias de cacereños que abandonaban el campo, sus pueblos, sus familias, para buscarse el pan y la vida en los páramos migratorios, camino de los grandes polos industriales, preferentemente en Madrid, Cataluña y País Vasco, le dio bastantes quebraderos políticos.

Como especial curiosidad, destacar que José Luis de Azcárraga Bustamante, que fuera gobernador civil entre los años 1960-1961, y que llegaría a alcanzar en su carrera el grado de ministro togado de la Armada, escribió la novela «Botón de Ancla», basada en la vida y anécdotas de los guardiamarinas.

Un día, coincidiendo con su estancia en Cáceres, la película fue  llevada al cine, que guionizó el mismo gobernador civil de Cáceres. Los protagonistas del film fueron Ramón Arcusa y Manuel de la Calva, componentes del Dúo Dinámico, y que en aquel entonces causaba furor entre la muchachada española por sus canciones y melodías.

El estreno de la película «Botón de Ancla» en Cáceres, con su proyección en el cine Norba, también concidiendo con su mandato como Gobernador Civil, resultó un clamoroso éxito y con con salvas de aplausos al final de la proyección.

Por su parte Francisco Bocos Cantalapiedra, conde de Rebolledo y comandante de Caballería, gobernador entre marzo de 1963 y enero de 1964, fue cesado por tomar la decisión de construir una carretera en terrenos de la duquesa de Alba y de José Finat y Escribá de Romaní, alcalde de Madrid, en el término municipal de Hervás. Al parecer una llamada telefónica del regidor madrileño al Jefe del Estado fue lo que pudo provocar el cese del gobernador.

(Continuará) 

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