… Y ALLÁ QUE SE VA EL AMIGO POR ALDEANUEVA DEL CAMINO, 1959

… Y allá que se va, o regresa, el amigo y aldeano, al o del campo, por Aldeanueva del Camino, con una expresión, cuando menos, de curiosidad, hacia el objetivo de la cámara. O, tal vez, estuviera posando con aire autodidacta. Mientras le rodea, solo, la soledad.

 

pueblos.aldeanuevadelcamino1959Tiempos Aquellos, pues, del correr del año 1959, en Aldeanueva del Camino, allá en el entorno del Valle del Ambroz, palpando las cercanísimas poblaciones de Hervás, de Segura de Toro, de Baños de Montemayor y otros municipios, mientras, poco a poco, se amarilleaba la estampa. Quizás pensando, ahora, que de aquel entonces a hoy tan solo ha transcurrido la friolera de 57 años.

Extremadura se desangraba por aquellos tiempos con la crudeza de la emigración, la mayoría de los pueblos comenzaban a perder vida a borbotones, como se dice popular pero realmente, se descuajaba de un solo tajo cruel parte de la historia y de las esencias y de las raíces y de los aires y de las secuencias populares y de las dinámicas familiares, ay, qué dolor con la separación de la ruptura y que se iban escapaban por los surcos, ya deshechos entre abandonos de las propias desesperanza de la vida, cuando otros, acaso desde los despachos oficiales, allá por algunos palacetes y ministerios de Los Madriles, como se suele decir, desde los despachos tapizados de moquetas y terciopelos, e ignorancia supina del alma de los pueblos, abatían este panorama rural extremeño…

Y no parecía difícil obtener imágenes, secuencias, láminas, fotografías, apuntes, estampas, como la presente… Como un presagio, de aquella propia realidad, en el proceso que iba a situar a muchos, a miles, a cientos de miles de extremeños en la línea de salida para adentrarse por las estructuras de la vida migratoria.

Y, atrás, quedaban la inmensa mayoría de los pueblos de la Extremadura de nuestros amores y de nuestras pasiones, llorando su soledad y su adiós a quienes un día, forzados y forjados por tantas circunstancias, no tuvieron más que remedio, después de muchas noches en soledad y en sufrimiento, con las lágrimas cayéndoles por las estribaciones de las esquinas de los ojos, que preparar, angustiosamente, unas maletas, sacar, angustiosamente, unos billetes, y emprender, angustiosamente, un camino, una ruta, una vía por otros senderos, por otros páramos.

Acaso como dos caminos. Por un lado se semejaba la estampa de quienes decidían quedarse entre sus arraigos de toda la vida y vencieron a los esquemas de futuro que otros habían diseñado en las frías políticas de insensibilidades populares que casi todo lo pueden…

… Y, por el otro, la de quienes., por mucho que le dieran vueltas y más vueltas al asunto, no encontraban más salida que la de incrustarse por os crudos y severos andurriales allende las fronteras regionales…

A nuestro amigo de la fotografía, que parece cabalgar sin mayores prisas, ni preocupaciones, probablemente por el análisis del rostro, parece no importarle qué pasaba con aquella polémica de aquellos tiempos sobre aquella dinámica migratoria que tentaba, como una infección de aguda gravedad, a las aldeas, a los pueblos, a los municipios, a las localidades, a las poblaciones, a los lugares, a las ciudades, a las gentes, casi todas, de nuestras tierras pardas, que cantara, un buen día, el poeta.

Acaso, en un lugar tan sugerente como Aldeanueva del Camino, el amigo de la fotografía se ensimismara en sus labores agrícolas, pensara en sus patatas escabechadas, en el magro con pimiento, la tortilla de espárragos trigueros, el guiso de morros, rabos y orejas de cerdo, o en los coquillos y las perrunillas, uuuummmm, tan característicos del lugar…

O, tal vez, en las tertulias de siempre, en la partida de tute, en los paseos de sabor rural, en la espiritualidad del pueblo, en trasegar por las calles del pueblo entre adioses y con Dios, entre hasta más ver y entre esa encrucijada del silencio que, como tantos, sufría en sus carnes la intensidad de la vehemente tormenta migratoria que casi todo lo arrasaba, en saborear las esencias de los pagos en que le nacieron…

Y a seguir, pues, en el camino…, como siguen haciendo los casi ochocientos habitantes con que, a fecha de hoy, cuenta esta hermosa población cacereña de Aldeanueva del Camino.

 

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… Y ALLÁ QUE SE VA EL AMIGO POR ALDEANUEVA DEL CAMINO, 1959 por JUAN DE LA CRUZ GUTIÉRREXZ GÓMEZ se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional.

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