CACERES, DE PUERTAS ABIERTAS

«CACERES, DE PUERTAS ABIERTAS» es el título de mi artículo divulgativo sobre algunas de las excelencias gastronómicas, musicales, teatrales, feriales, recreativas, museísticas y otras, que ofrece la ciudad de Cáceres. Este artículo aparece publicado en la revista digital de Viajes y Turismo «Latitud», de Argentina, (revistalatitud.com) una de las más prestigiosas de Sudamérica, hoy, 18 de octubre de 2021. Seguimos tratando de hacer, cada día, más y mejor Cáceres, y, asimismo, tratando de expandir su nombre y sus esencias.

Palacio de los Golfines de Abajo y Torre de la iglesia de Santa María.

Palacio de los Golfines de Abajo y Torre de la iglesia de Santa María.

Cáceres, fascinante ciudad medieval española, y siempre de puertas abiertas a todos, alberga en su casco histórico, artístico y monumental una joya, un hechizo. Cáceres tiene esencia, y qué esencia, en su alma.

Un hechizo de larga andadura, en su conservación y exquisita rehabilitación, que la han convertido en una atractiva Ciudad Medieval entre palacios, torres, iglesias, angostas y retorcidas callejuelas, amplias plazas, casonas nobiliarias, conventos, adarves, donde prima el turismo. Un turismo que se va convirtiendo entre fotografías, vídeos, admiraciones, elogios y el boca a boca, al fin y a la postre, en un significativo divulgador de las excelencias de una ciudad tan mágica como la que es y representa Cáceres.

Tal es así que la ciudad fue ganando cotas de belleza en aquella parte que conocíamos como Ciudad Antigua y Vieja, y que desde 1986 luce el galardón de Patrimonio de la Humanidad. Un mérito, en letras de oro en su corpus, en medio de una algarabía de monumentos, donde la luz es arte, reflexión, silencio recogido, entre silbidos de vencejos, cernícalos, golondrinas, sorteando los campanarios y esquinazos, volando en una ciudad mágica y de cielos solemnes.

DE PELICULAS

La Reina Isabel camina por las calles de la Ciudad Medieval cacereña.

La Reina Isabel camina por las calles de la Ciudad Medieval cacereña.

Una Ciudad Medieval, la de Cáceres, por cuyos mágicos escenarios se ruedan con frecuencia escenas, secuencias, series televisivas, películas, como son, por caso, “El tulipán negro”, “La lozana andaluza”, «La cuarta carabela«, «La fierecilla domada«, “Isabel”, “La catedral del mar”, “La Celestina”, “Juego de Tronos”, “Teresa, el cuerpo de Cristo”, “1492, la capital del paraíso”, «Inés del alma mía”, “Sequía”, con directores, actores y actrices como Alain Delon, Virna Lisi, Gerard Depardieu, y otros. Los escenarios, las calles, las torres, el ambiente medieval de ese Cáceres de siempre se conforman como todo “un plató maravilloso”, como dijo Jordi Frades, director de la serie «Isabel», en una frase que dio la vuelta por el mundo y el panorama cinematográfico.

Lo que genera todo un marco de recreación de la identidad de la Ciudad Medieval de Cáceres con la sensibilidad profunda, intensa, de un marco escénico en su estructura histórica y que hace tiempo abrió un incentivo, al mismo tiempo, en los ámbitos emprendedores cacereños. Visitantes, hoteles, bares, restaurantes, establecimientos de productos típicos, y otros, hasta situar a todo el ámbito que gira de uno u otro modo alrededor del casco histórico-artístico y monumental en un lugar relevante del panorama socioeconómico cacereño.

FERIAS, FESTIVALES, CERTAMENES

El Festival étnico-musical Womad es una algarabía de danzas y canciones de todo el mundo.

El Festival étnico-musical Womad es una algarabía de danzas y canciones de todo el mundo.

Una Ciudad Medieval muy cuidada, en el corazón de la capital, conformando otra ciudad intramuros, con una serie de acontecimientos que infieren vida a la misma, recreándose un calendario de identidad específica prestigiando más a Cáceres en la divulgación a escala internacional. Lo que constituye un éxito, gracias al trabajo de todos, a la espera y en la esperanza de continuar aumentando el rumbo de los vientos turísticos, ya sea con películas, con Congresos, o con ese ánimo que se incrementa con las estampas e imágenes proyectadas desde el marco privilegiado de su Ciudad Monumental que se expanden por todas partes.

Que por allí, por ese marco de relieve y sensibilidad con la Edad Media y con el Renacimiento, se dan cita ferias, como la del Dulce Conventual, entre perrunillas, un dulce a base de huevos, manteca, harina, azúcar, canela en polvo y aguardiente, pastas de almendra, mantecados, roscas de alfajor, pestiños y otros, en tradición legada por los judíos y los árabes.

Una representación del Festival de Teatro Clásico.

Una representación del Festival de Teatro Clásico.

Lo mismo que se convocan ciclos, como el de Teatro Clásico; festivales como el étnico Womad, con danzas, músicas y artes del mundo; o mercados, como el Medieval de las Tres Culturas; recorridos teatralizados por la Ciudad Monumental saboreando panorámicas e historias de la historia con personajes que recrean estampas de aquellas épocas; el Festival Folklórico de los Pueblos del Mundo, con muestras de las danzas y canciones de numerosos pueblos de los cinco continentes. el Festival de las Aves, entre el asombro con la amplitud de ejemplares que galopan por la ciudad, como la cigüeña blanca, los vencejos, los cernícalos, los gorriones; los Conciertos de Pedrilla; una diversidad de desfiles procesionales de una Semana Santa que en el año 2011 fuera declarada de Interés Turístico Internacional y con una imaginería notoria, como El Cristo Negro, que hace temblar de emoción a los miles de devotos que se concentran a su paso por entre esos escenarios, que impresionan en lo más hondo a todos…

Con una ciudad plenamente cuajada de monumentos, actos y celebraciones diversas el casco histórico se configura como un poema cuajado de arte, luces, colores, sentimientos, emociones, honduras y pasos que impulsan dinamismo y calor al sentir ciudadano. ¡Vive Dios que es así…!

En ese ámbito, la luz de Cáceres, que quede constancia firme y expresa, se hace arte, sublime, de rayos que se cuelan por entre el fulgor de las piedras…

Más allá una impresionante riqueza de estampas que llenan y cuajan de sabor y de esencias todo el caso histórico-artístico y monumental cacereño, como toda una algarabía de sabores que nos transportan a tantos siglos atrás por angostas callejuelas, por amplias plazas, por numerosos y continuos rincones que se aderezan en la ciudad patrimonio de la humanidad, como todo un ejemplo de conservación y de rehabilitación.

Con más de mil doscientos escudos de canterías en sus paradas, con toda una larga historia de sabores de tantas generaciones, Cáceres se abre de brazos al viajero, ofreciéndole toda una gama de variedades para completar unas andanzas, unas imágenes y un tiempo inolvidable, para el retorno del visitante y la expansión de la una ciudad inigualable en belleza. Cáceres.

MUSEOS

 Asimismo la ciudad de Cáceres se ilustra e ilustra a todos, con un amplio y cuidado repertorio de Museos y de otros espacios culturales que generan una mayor divulgación de sus riquezas:

Entre ellos, a título de ejemplo, debemos de citar el Museo Provincial, enclavado en la plaza de San Mateo, uno de los corazones del casco histórico, con una gran y rica colección desde la Prehistoria a la época Visigoda, así como numerosas obras cedidas por diversas instituciones y otras con firmas de artistas contemporáneos, así como una notable muestra etnográfica del Cáceres de aquellos tiempos de hace años, además, del aljibe árabe, del siglo XI…

Del mismo modo la Fundación Mercedes Calle, mecenas de Cáceres, y Carlos Ballestero luce, de forma magnífica, en la Casa Palacio de los Becerra se muestra una exposición de carácter permanente con colecciones de antigüedades, muebles, cristales y otros, así como exposiciones de maestros de la pintura, el Museo Municipal de Cáceres, con una relevante muestra del patrimonio cultural como los que se representan en fotografías antiguas, la bella colección de carteles de las Ferias y Fiestas, el Museo Guayasamín, de arte pre-colombino y colonial, con cuadros del insigne pintor ecuatoriano y obras de pintores y escultores cacereños, insignes, asimismo, como Juan Caldera y Eulogio Blasco…

O la Casa Museo árabe Yusuf Al-Burch, antigua residencia de un poderoso mercader, el recorrido de la historia que se ofrece en el emblemático Palacio de los Golfines de Abajo, donde se recrea el ambiente de una residencia de la nobleza cacereña, con Sala de Armas y Linajes del siglo XVI, además de muebles y obras de arte el Museo de Arte Sacro de la Iglesia Concatedral de Santa María, cuajado de pinturas y piezas litúrgicas, el Museo Helga de Alvear, una cita de máxima expresión con el arte contemporáneo, el Museo de Historia y Cultura Casa Pedrilla, una amplia vivienda solariega de Cáceres que acoge una preciosa serie con una colección de obras de arte de la Diputación Provincial.

Además, claro es, de otras serie de escenarios donde se divulgan las mejores esencias de las sensibilidades culturales y recreativas…

DE LA COCINA CACEREÑA

Dejando atrás esos caminos de historia, de arte y de monumentalidad, como los de las rutas y los museos y los festivales y los certámenes, puedes quedarte entre sus paredes o salir a las cercanías y pasar a disfrutar de la santa y buena mesa con que se adornan los restaurantes cacereños, presididos por la gastronomía histórica y por la “nouvelle cuisine”, de los que tan buenos recuerdos se lleva en el estómago y en la memoria…

¡Albricias…! En Cáceres, Ciudad Medieval, en medio de las tertulias amigas, que también cuenta con un título como el de Capital Española de la Gastronomía en 2015, puedes degustar un aperitivo o entrante de de jamón de raza ibérica, como el de Montánchez, auténtico manjar, de prestigio mundial, proclamado como el mejor del mundo, que sale de los miles de cerdos que pastan en la inmensidad de las dehesas cacereñas…

O de un queso como es la la torta del Casar, con Denominación de Origen, uno de los quesos estrella de España, con leche cruda de oveja entrefina, y cremoso, o de los Ibores, éste de cabras serranas, patatera, el embutido más conocido, con grasa de puerco, con puré de patatas y pimentón, aceitunas aliñadas, de la tierra, torreznos, junto a buenos lomos y chorizos, mollejas, o pestorejo, un guiso a la brasa de productos del cerdo, como la jeta, el morro y la oreja, acompañado de ajo, perejil, vinagre, aceite, sal pimentón y cebolla, canónigos…

Toda una larga serie de delicias, salidas de las tierras cacereñas, que se encuentran entre las más importantes del mundo para el cuidado y la crianza de muchos productos de exquisita calidad, altura, relieve, importancia y configurados como manjares por las buenas mesas de los restaurantes, mesones y comedores que en el mundo son.

Ahí tienes ahora otro ejemplo, querido lector, con un plato único, sencillo, humilde, y, a la vez, profundo, Te hablo de las migas del pastor, a base de pan de hogaza con ajos, longaniza, tocino y otros, prueba de cerdo adobada con pimentón,

De primer plato puede saborear un pisto, gazpacho cacereño, elaborado a base de pan, aceite, tomate, cebolla, pimiento, aceite, sal, pepino, agua y vinagre, sopa de tomate, sopa de ajos, setas, espárragos trigueros, níscalos, ajoblanco, criadillas, o un zorongollo, una rica ensalada de pimientos de la huerta cacereña, rojos, asados, con el añadido de cebolleta, ajos, tomate, huevo y aceite de oliva.

Las siempre deliciosas y mus sabrosas carnes de las campas cacereñas..

Las siempre deliciosas y mus sabrosas carnes de las campas cacereñas..

De segundo puede pedir caldereta o frite extremeño, guiso muy popular, de cordero criado en las dehesas y acompañado de patatas, un verdadero manjar, chanfaina, a base de vísceras –como los riñones, las tripas, el corazón, el hígado y la sangre– y otras partes del cordero, adobado con tomate, laurel, cebolla, aceite, vino blanco guindilla y pimiento, cabrito cuchifrito, sazonado con aceite y ajos, perdiz estofada o al modo de Alcántara, tórtola, guisos de venado, que se crían y abundan en la inmensidad de las campas extremeñas, cachuela, rabos asados de cordero, o tencas, propia de las charcas extremeñas, truchas del río Jerte, en escabeche, ranas fritas, como otra larga serie de platos…

Aunque es de señalar que también hay otra diversidad de guisos que figuran en la lista de la gastronomía cacereña con letras de molde: Cocido con garbanzos de la huerta y gallina cruzada de corral y campo, arroz con liebre, judías con perdiz, pollo con tomate o un menú de Vigilia tan tradicional como garbanzos con bacalao, huevo cocido y machado de ajos.

Cáceres, una tierra de muy buenos caldos...

Cáceres, una tierra de muy buenos caldos…

Todo ello acompañados, asimismo, de buenos caldos, de muy buenos caldos, de una excelente calidad, tanto vinos tintos, elaborados a base de uva tempranillo, garnacha tintorera y merlot, preferentemente, como vinos blancos, con uvas cayetana, montúa y macabeo, y que se albergan por bogedas de prestigio en localidades como son las de Montánchez, Guadalupe, Miajadas, Alía y otros municipios, y en bodegas como Las Granadas, en Herguijuela, o Caraval.

También se da un buen vino de Pitarra, sobre todo en el municipio de Cañamero.

De fruta, por ejemplo, según la temporada, los lectores pueden degustar unas cerezas del Valle del Jerte, cultivo introducido en su tiempo por los árabes, y que goza de denominación de origen, melocotones, uvas, sandía, melón, ciruelas, peras, granadas, higos, que tanto abundan por toda la tierra cacereña…

Y de dulces, unos repápalos, de origen sefardí, con pan duro, leche, pasado por leche con huevo, y el sabor aromático de limón y canela, que se fríe en bolas, rosca de nuégado, bombones de higo, elaborados con praliné de almendras y chocolate, rellenos con crema de avellana, y aprovechando las calidades del higo de Cáceres, la provincia española con mayor producción de este fruto, o, si apetece, un suculento timbal de membrillo y queso de torta del Casar… Y, de final, para rematar, un licor de bellota, arrancada de las encinas cacereñas.

 Debemos de apuntar, finalmente, que todos los componentes son, asimismo, de la provincia de Cáceres: Aceite de oliva virgen de la Sierra de Gata y Las Hurdes, tierra de muy extensos y ricos olivares, la miel procedente de Las Villuercas y los Ibores, pimentón de La Vera, tomate de Miajadas…

¿Restaurantes en Cáceres? Los hay, y buenos, y con una amplia diversidad de precios. Por el centro de la ciudad se pueden degustar platos tan apetitosos de la cocina típica y popular cacereña, que arranca de los pastores, del campesinado y de los conventos, como, por ejemplo, «El Figón«, en la Plaza de San Juan, «Los Ibéricos«, «Márquez» o «Torre de Sande«. Unos escenarios culinarios que siempre se quedarán grabados en la memoria del comensal y viajero por esas tierras, siempre tan acogedoras, tan hospitalarias, siempre…

Un recorrido de lo más variopinto por Cáceres, donde la historia, el arte, la cultura, la gastronomía, la sensibilidad del paisanaje cacereño y la luz se hace inolvidable en el viajero y caminante intramuros de la Ciudad Medieval. Una joya.

Aquí queda Cáceres: Siempre, siempre, siempre, con las puertas de la ciudad abiertas de par en par a todos.

NOTA: Las fotografías han sido cedidas por el Portal Oficial de Turismo de Cáceres y por el fotógrafo David Díaz Pérez.

 

 

 

 

 

 

 

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