CACERES EN SOLEDAD

El coronavirus ha vaciado las calles de Cáceres de sus gentes, que tanto sabor imprimen en sus paseos y en sus tertulias… Una reflexión la de Cáceres en soledad, que concluye con la hermosura de sus plazoletas, parques, jardines y calles presididos a caballo entre el silencio y la soledad del confinamiento. CACERES EN SOLEDAD, mi artículo de hoy, 31 de enero de 2019, en el periódico regional exreemeño «HOY».

Son tantos los artículos e informaciones que se vierten diariamente en torno a la pandemia del coronavirus, que continúa avanzando sigilosamente por todas las tierras y pueblos, que cuando Claudio Mateos, delegado de HOY en Cáceres, me solicita mi columna habitual, me quedo en blanco.

Pienso en la dramática realidad de la epidemia, en el lector, y, como señalaba recientemente Sergio Lorenzo, a propósito de su brillante trabajo sobre las fotografías de Perate, que no todo va a ser coronavirus.

Con las gentes confinadas en casa, proliferan los documentos y reportajes sobre la soledad de nuestras calles, plazas, paseos en silencios que, en ocasiones, abaten la moral ciudadana, siempre ejemplar en su comportamiento y solidaridad… Pero no hay más remedio que insuflarse aliento y ánimo para caminar en esa lenta marcha del cansancio en el encierro casero.

Entre los recursos de pasar el día entre las paredes del domicilio familiar, y ya van unos cuantos, más los que se anuncian y avecinan, sobresale, entre otros, el que se multiplica por las redes sociales.

Me refiero a la voluntad de las buenas gentes cacereñas para amenizar este severo confinamiento. Con whatsapp de conciertos, como el último de la Coral Santa María de la Montaña, entre habaneras, el de ese coche que galopa por las calles de cacereñas sin nadie, el que ofrece un puñado de imágenes de la ciudad con el rótulo «De esta vamos a salir», o el del recorrido que nos muestra la solitaria belleza de la Ciudad Medieval, de la Plaza Mayor, huérfanas del paisanaje entre conversaciones y amenidades rutinarias, sí, pero que infieren dinamismo a la esencia de la ciudad.

Un silencio de reflexión, unas imágenes para apreciar, con hondura, los mensajes. Los whatsapp, que se reproducen en cadenas, generosos testimonios divulgativos, que, al abrirlos, amenizan unos tiempos tan cercanos con el paisanaje transitando entre el paisaje urbano. Ahora desolado de sus gentes…

El recuerdo de ayer y la estampa de la soledad de hoy. Suenan las campanas de mediodía en las iglesias, suenan los aplausos a las ocho de la tarde a todos los cooperantes para sacarnos adelante.

Con esos mensajes de Cáceres en soledad, la frase que acompaña a uno de ellos: «Cáceres es ahora, Juan, soledad y silencio. Pero muestra esa otra cara de la hermosura de nuestra ciudad que no estábamos acostumbrados a ver».

Cáceres, sencillamente, en soledad…

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