CARTEL DE LAS FERIAS DE CACERES, 1945

La colección de Carteles de las Ferias y Fiestas de Cáceres se conforma como toda una maravilla, una geografía del color y de la belleza, con numerosas creaciones de artistas cuajadas de una extraordinaria sensibilidad y esencia. Todo un tesoro en la historia de Cáceres.

Cartel de las Ferias de Cáceres de 1945, por Lucas Burgos Capdevielle.

Cartel de las Ferias de Cáceres de 1945, por Lucas Burgos Capdevielle.

El cartel de las Ferias cacereñas, que hoy traemos a estas páginas, se corresponde con el del año 1945, en que el pintor, dibujante y caricaturista cacereño Lucas Burgos Capdevielle (Casar de Cáceres, 1896-Cáceres, 1969), nieto del prestigioso y bohemio fotógrafo francés François Capdevielle y sobrino de Angelita Capdevielle, se alzó ganador en el concurso para el cartel anunciador de las mismas.

Lo que logró con estas bellísima estampa que podeis ver, cruzada del hermoso colorido del traje típico de Montehermoso, tan admirado siempre en todas partes, en base a su belleza histórica y riqueza que configuran el mismo, con ese color sepia ancestral y tamizado por Lucas Burgos que se despliega con la presencia del tamborilero y flautista y una buena parte del decorado del cartel. Y, claro es, también ese espectacular fondo como el que representa la Plaza de Toros.

Todo un cartel de extraordinaria fuerza y poderío, imaginativo en su composición y en sus tonalidades, que debemos de imaginar que causaría honda sensación al lucirse el mismo en los escaparates de los comercios cacereños y en los programas de mano tan frecuentes en aquellos tiempos.

Un juego de luces y de sabor, de colorido y finos pinceles, de elegancia y de creatividad, tan profundo como llamativo, fruto de la imaginación, inteligencia y cacereñismo de nuestro siempre querido Lucas Burgos, uno de los más cualificados pintores cacereños, con una semblanza y trayectoria de gran calado y notorio relieve en la ciudad de Cáceres..

Luquita, como era conocido popular y cariñosamente en toda la ciudad, aprendió de la mano de personalidades como Tomás Martín Gil y Gustavo Hurtado, colaboró en periódicos como «La Montaña«, «El Noticiero«, «Informaciones«, la revista «La Unión Hispanoamericana» y otros. y, que, poco a poco, iría compaginando con su propia reflexión pictórica que iba surgiendo, siempre, en base a un más que esmerado trabajo e imaginación para plasmar sus armónicas y bellas estampas…

Entre su rigor artístico, su capacidad creativa y su bonhomía, hizo los Madriles, un sueño de conquista y aventura juvenil, petate al hombro, y compartiendo tertulia con personajes de la talla como son los de Pedro Muñoz Seca, Wenceslao Fernández Flores o Ramón María del Valle Inclán, hasta el punto de que el escritor e investigador cacereño Valeriano Gutiérrez Macías llegara a escribir y dejar constancia expresa acerca de la obra de Lucas señalando que «su arte exquisito fue la mejor embajada en la capital de España«.

Con los caminos del triunfo paulatino por el escenario en Madrid le llamaba, sin embargo, de una forma melancólica y humana, como él mismo apuntase, el paisaje urbano y capitalino de Cáceres, que siempre estaba en su alma, las caras amigas, las calles de la ciudad entre los paisanos, las tertulias, el sosiego y el reposo de las pequeñas ciudades. Por lo que, tras un debate consigo mismo, un día cualquiera, de aquella, su estancia en Madrid, decidió de una vez por todas preparar las maletas del retorno y asentarse en su lugar de siempre, tras aquella soñadora aventura que abordó… Le podía Cáceres, sobremanera, y por encima de todo.

Lucas Burgos Capdevielle fue profesor en la Escuela de Maestría Industrial, también en el Colegio San Antonio de Padua, pintor inveterado y permanente, caricaturista de maestría, buena gente, amigo, buena gente, con obra y destacada muestra suya, hoy, en el cacereño Museo Pedrilla, y que presta su nombre a una calle de la ciudad.

 

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