CERVECERÍA “LA MONTAÑA” (1916)

La cervecería “La Montaña”, que se puso en marcha en el Cáceres de 1916, fue uno de esos lugares emblemáticos que se distinguían por su dinamismo en los ámbitos de los bares cacereños.

Cervecería “La Montaña”, en Cáceres, 1916.

Enrique Jiménez fue, por lo que relatan las crónicas, un cacereño simpático y a quien todo el mundo le conocía, por los pagos cacereños, como Enrique, el Camarero. Nombre e imagen que potenció, sobremanera, con la puesta en marcha de la cervecería “La Montaña“.

 
Un tipo con don de gentes, que trabajó como camarero, durante siete años, en el Círculo Mercantil, y otros cuatro, con el mismo oficio, en el Café Santa Catalina. Un personaje célebre, en la tipología popular, que se llevaba a los “parroquianos” de calle, gracias a lo que se denomina la quintaesencia de la simpatía.
 
Enrique se conformaba, en definitiva, como una institución en Cáceres. Hasta el punto de que del mismo se llega a decir, en la prensa de aquellos tiempos, “que no es posible sacar de “adentro” más agrado y afabilidad para tratar a los parroquianos“.
 
Un buen día, tras darle muchas vueltas, decidió pasar de su oficio habitual de camarero al reto de empresario y camarero, a la vez. Y en poco y menos abría las puertas de su propio local y negocio, un bar y cervecería, al que fue trasladándose la clientela que elogiaba sus servicios y esmero.
 
Enrique Jiménez, que tuvo el acierto de denominar a su cervecería con el nombre y el rótulo de “La Montaña“, ofrecía en sus instalaciones gusto y confort y en donde se servía lo más selecto y exquisito.
 
Un bar-cervecería, la de “La Montaña“, que, sin duda, hizo historia en dicho campo.
 
NOTA: La fotografía es de ese artista cacereño C. Prado, con tienda en el número 30 de la calle Alfonso XIII, aunque siempre fue, para no engañarnos, Pintores.

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