COROS Y DANZAS DE LA SECCION FEMENINA DE CACERES

El Grupo de Coros y Danzas de la Sección Femenina de Aquellos Tiempos, puesto en marcha en los años 40, que desapareció en 1977, fue una institución en Cáceres y en el panorama folklórico. Con manifiesta vitalidad y esfuerzo para divulgar los aires de la tierra. Un grupo con una larga lista de cacereños, que vamos a intentar recuperar, en nombres e imágenes, en el deseo de que sus componentes formen parte de las páginas del libro de la Historia de Cáceres.

Pepi Suárez y Daniel, una buena pareja de baile de aquel Grupo

Pepi Suárez y Daniel, una buena pareja de baile de aquel Grupo

Buena gentes, amantes y entusiastas de las canciones y las danzas típicas de Extremadura, que tiempos atrás, recogieron en base a un gran esfuerzo e identidad con la provincia, dos investigadores y personalidades de relieve en el ámbito etnográfico como han sido los cacereños Manuel García Matos y Angelita Capdevielle Borrella, recorriendo de forma incansable, carreteras, pueblos y aldeas en búsqueda de las esencias populares, entre los más mayores de los lugares, con grabaciones, con letras, con músicas, con historias y recuperando esos pasos de las danzas típicas antes de que las mismas pudieran desaparecer del escenario folklórico por los rincones de los olvidos. Lo que hay agradecer, una vez más, de forma pública.

Con ese sacrificio tan señalado, ambos, llevaron a cabo una tarea ejemplar y cumbre. Hasta el punto de que se puede afirmar que gracias a aquellos antepasados y protagonistas del folklore de toda la provincia de Cáceres a lo largo del tiempo, de otros investigadores, historiadores y escritores como Manuel García Matos, Angelita Capdevielle Borrella, Rafael García-Plata de Osma, Valeriano Gutiérrez Macías, Bonifacio Gil García, Domingo Sánchez Loro y tantos otros, así como una amplia muestra y participación de jóvenes cacereños, que en aquellos años, fueron tomando el testigo y relevando a otros que transmitían el testimonio imperecedero de las canciones, de las danzas, de las jotas, de los sones, brincaos y no brincaos, cacereños.

Angelita Capdevielle

Angelita Capdevielle

Vidal Hernández

Vidal Hernández

Coros y Danzas de la Sección Femenina de Cáceres en Argentina, 1948 (ABC)

Coros y Danzas de la Sección Femenina de Cáceres en Argentina, 1948 (ABC)

Aquel grupo que dirigiera en su día Angelita Capdevielle, con la participación inicial solo de jóvenes cacereñas, guiadas y dirigidas desde la parte musical con ese tamborilero y flautista mágico como Vidal Hernández, que llevaron a cabo un largo viaje de identidad folklórica popular cacereña por Argentina en el año 1948.

Una expedición cuajada de ilusiones y de empuje, abriendo el panorama de esas riquezas folklóricas cacereñas a los vientos de allende los mares, y expandiendo el ritmo de esas canciones y danzas que se habían ido recogiendo con todas las sensibilidades que se daban cita en los ambientes de los pueblos de la provincia cacereña, también llamada y conocida como la Alta Extremadura.

Y allá que se fueron las folkloristas para pregonar nuestras danzas, nuestras canciones y nuestras jotas con el mayor entusiasmo, con el nombre de Cáceres por bandera. Danzas, canciones, jotas, que causaron una gran admiración en la tierra argentina.

Tola Burgos y Andrés Ortega. Años 50.

Tola Burgos y Andrés Ortega. Años 50.

Carmina Burgos, a la izquierda. Años 50, en Llangolen, Gales

Carmina Burgos, a la izquierda. Años 50, en Llangolen, Gales

Nena Beltrán Guerrero, 1948

Nena Beltrán Guerrero, 1948

En esa expedición figuran, entre otras componentes del Grupo de Coros y Danzas de la Sección Femenina de Cáceres, los nombres de Nena Guerrero Beltrán, de M. Sánchez Peña, de Inmaculada Moreno, conocida como Chicu, otra joven apellida Luengo, de Tola (Victoria) y Carmina Burgos Serrano… Es de señalar que estas dos últimas iban recorriendo frecuentemente la geografía altoextremeña, asimismo, acompañando a su tía, la musicóloga Angelita Capdevielle Borrella, recopilando uno y otro día, una y otra vez, uno y otro pueblo, las páginas folklóricas de la Alta Extremadura.

Una agrupación que allá por esa década de los años cincuenta de la pasada centuria, pasó a conformarse de una forma definitiva como Grupo Mixto de Coros y Danzas de la Sección Femenina de Cáceres.

Por lo que, de este modo, se procedió a imprimir un nuevo concepto en las actuaciones y exhibiciones de la agrupación folklórica escenificando, representando y divulgando las jotas y las danzas de la provincia de Cáceres, que siempre, y en todos los lugares de sus actuaciones, eran recibidas con una gran admiración por parte de los diferentes públicos de la geografía europea y americana…

Las danzas y canciones típicas y populares de la geografía altoextremeña iniciaban, entonces, de forma paulatina, un  nuevo recorrido bajo la coordinación de Pepi Suárez Trenado, que, con señalada diligencia y un buen equipo de entusiastas colaboradores posibilitó la esencia y puesta en marcha de un nuevo grupo, que trabajó con esmero y rigor durante largo tiempo, y que, evidentemente, fue acogido con un extraordinario interés por todo Cáceres.

Interpretando "El Perantón". 1961.

Interpretando «El Perantón». 1961.

Una ciudad que se mostraba orgullosa, asimismo, desde los inicios del nuevo Grupo de Coros y Danzas, aquellos entre ensayos cuajados de inquietud, de ilusión y del mayor y más firme compromiso con el cacereñismo. Ensayos que se fueron llevando a cabo, a lo largo del tiempo, en diversos lugares como fueron una sala del Ayuntamiento, un primer piso en la calle San Pedro, justo al lado del Banco Hispanoamericano, en un amplio salón del SEU, en la calle General Ezponda, y en un pequeño teatrillo cedido a la Sección Femenina y ubicado en la calle del General Primo de Rivera.

En aquellos inicios del Grupo Mixto de Coros y Danzas de la Sección Femenina de Cáceres retumbaban el más profundo sabor por los cuatro puntos cardinales de toda la ciudad con sus ecos musicales, con sus pasos de danzas enhebrando el ritmo adecuado de las danzas y de los bailes, la uniformidad coreográfica de los bailaores y de las bailaoras, como retumbaba y se esparcía el eco y el ritmo de las castañuelas o palillos por parte de los mozos y el de los chasquidos de las manos por parte de las mozas, el dulce y agudo sonar de la flauta, los rasgueos y acordes de la guitarra, el sonido rítmico del tamboril, el tarareo de uno y otro ensayo…

Jóvenes y más jóvenes cacereños, que, entusiasmados con la imagen de los más diversos y variados aires populares cacereños, fueron sabiendo, conociendo y aprendiendo poco a poco, en medio de numerosos ensayos con flautistas y con tamborileros, con guitarristas y con bandurrias, con panderos, con el ritmo de las interpretaciones típicas, para mostrar, por todas partes, ese amplio, bello y genuino repertorio folklórico que llevaban tan dentro de sí los miembros del Grupo de Coros y Danzas y que mostraban en todas sus actuaciones.

Se abría paso, entonces, con toda su magnitud, a la riqueza del «Redoble«, la jota ochocentista y cacereña por excelencia, a la «Jota del Candil«, de Alcuescar, con una original serie de piropos llamados «bomba», y entre curiosas rimas populares, que lanzan los mozos a las bailadoras en mitad de la ejecución de la danza, parando la música y el baile, a la «Jota de Guadalupe«, dedicada con fervor a la Virgen Morenita, patrona de Extremadura, de manifiesta veneración regional,  la «Jota Cuadrada«, procedente de la localidad de Monroy. el «Quita y Pon«, de Montehermoso,  entre alegres saltos y brincos de los bailadores, «El Perantón«, de Zarza de Granadilla, con ese movimiento picantón en el que los bailaores hacen ademán de agacharse para ver las piernas de las bailaoras, la «Jerteña«, el «Cerandeo«, de Cáceres, «La Carta«, del municipio de Piornal, «Qué bonitas son las cacereñas«, nacida en la capital provincial,  «El pollo«, de Montehermoso, «La Rondeña«, de La Vera, el «Riani si, si, si«, de Cáceres, «El arbolito«, de Piornal, «A volar pajaritos«, «El que espera, desespera«, de Ceclavín; La guerra del moru«, de Montehermoso, «La bruja«, de Madrigal de la Vera, y otras muy numerosas que se conservan en ese sentido y en ese sentimiento expositivo con la diversidad y especificidades del folklore provincial cacereño.

Bellísima estampa de Concepción Ciborro luciendo la gorra de Montehermoso.

Una bella estampa de Concepción Ciborro luciendo la gorra de Montehermoso.

Paso a paso de las jotas y de las danzas, de los variados y ricos sones, exponentes del folklore cacereño y de la coreografía… Siempre, de fondo, ese estribillo que todos los cacereños aprendemos muy pronto:

Redoble, redoble, vuelve a redoblar,

con ese redoble me vas a matar.

Me vas a matar, me voy a morir,

con ese redoble vuelvo a repetir…

Un grupo de manifiesta relevancia, con un larga listado de nombres, conformado de cacereños y cacereñas que entregaban su mayor entusiasmo en ese conjunto que se iba abriendo paso con la magia, con el hechizo y con la distinción manifiesta del folklore provincial, con un relieve que brillaba en festivales, en certámenes, en concursos, en muestras, en festividades, en exhibiciones, en los que tomaba parte el Grupo Mixto de Coros y Danzas de la Sección Femenina de Cáceres y cuyos componentes difundían, con primor, todo ese amplio abanico de manifestaciones populares que arrancaban entre tradiciones, costumbres y arraigos de identidad típica.

Gabriel Romero Ruiz bailando la "Jota Cuadrada", 1957

Gabriel Romero Ruiz bailando la «Jota Cuadrada», 1957

A la izquierda, Felisa Solano. 1957

A la izquierda, Felisa Solano. 1957

Jacinta Sánchez Herrero y Adolfo Romero, 1957

Jacinta Sánchez Herrero y Adolfo Romero, 1957

Tradiciones, costumbres, arraigos que son y que constituyen, en definitiva, las raíces y las bases más sólidas y firmes en el folklore popular.

Muchos nombres, como todos sabemos y conocemos, a lo largo de esa trayectoria por parte de los Coros y Danzas de la Sección Femenina de Cáceres en esos tiempos. Como los de Antonio Mariño, bandurria, Telesforo Romero, laud, Carlos León, Antonio Ojalvo Criado, Julián Arnela Cuenca, guitarra, Pedro López Laso, director de la rondalla y laud, Germán Morgado, Vicente Bote Elena, Gabriel Romero Ruiz, radiofonista y periodista, excelente voz, solista y bailarín, como María Fernanda Sánchez Franco, todo un exponente en la relevancia del folklore cacereño, José Romero Casares, laud y guitarra, Rafaela Curiel GuerreroFelipe Oliva Claver, Luis Luengo, Angel Sánchez Cortés, Inmaculada Rey, Mary Luz, los hermanos Mario y Pedro López, instrumentistas con la guitarra y el laud, Adolfo Romero Ruiz, conocido popularmente como Fito, al son del laud y la guitarra, Antonio Roncero, Conchita Pellitero, Teresa, Isabelita, que también fuera solista, Eusebio, Mariano Marín, bandurria, Jacinta Sánchez Herrero

Pepi Suarez y un bailador del Grupo. 1961

Pepi Suarez y un bailador del Grupo. 1961

Ahí sonaban las flautas y los tamboriles, las guitarras y las panderetas, las bandurrias y los almireces, las botellas raspadas con cucharas y las castañuelas, los laudes y los panderos, con su ronco sonido de siempre, las selectas y escogidas voces de los componentes de la parte coral, unas recias y fuertes; otras finas; agudas, otras; los piropos espontáneos de siempre, que salían del alma de los adentros de los mozos al compás de las danzas festivas y alegres, variopintas… Como, por ejemplo, ese que se escucha de fondo en el disco grabado por este grupo: «¡Qué guapas son las mujeres de Extremadura…!».

Y letras, letras populares, curiosas, genuinas, que marcaban las canciones creadas en el amplio abanico de las fenomenologías propias en las aldeas, en los municipios, en los sentimientos y tradiciones de las localidades y de sus gentes, creciendo como fértiles raíces, al propio hilo de la historia popular.

Letras de amores, de rondas, de romerías, de costumbres, de devoción y fervor por las Vírgenes y santos, de quintos, de pasión por los pueblos, por sus tierras, por sus tipos y particularidades populares, por sus gentes, por sus hombres y mujeres, en base a la idiosincrasia de los lugares respectivos. Orgullo, claro es, de todo paisanaje en todos y cada uno de los pueblos. Y si no, fíjate, querido lector, en la sencillez pero en la profundidad, por ejemplo, de esta letra:

Desde que te vi, ya no puedo más,

tus ojos, morena, me van a matar.

Me van a matar, me tienen a mí,

muertito de pena desde que te ví…

O entre tantas y tan variadas letras del folklore popular cacereño, si lo prefieres, aquí tienes esta otra, amigo, y que se canta con tanta expresividad popular:

Dicen que las penas matan,

y yo digo que es mentira,

que si las penas mataran,

ya no estaría yo viva…

O esa otra que se escucha durante la ejecución de una danza tan bella como es «La Jerteña«, que marca el sabor distintivo de la mujer de la localidad del norte de la provincia de Cáceres:

Vale más una jerteña,

con una cintita al pelo,

que toda la serranía

vestida de terciopelo…

También, ya adentrados en ese expresivo tema de los sentimientos amorosos, dejamos esta otra letra, igualmente curiosa y llamativa, entresacada de la «Ronda Verata«:

A esta callita la llaman

calle de la Enredadera,

cuando la llamaré yo

calle de la mi morena.

O, por ejemplo, y, a propósito del fotograma que insertamos a la izquierda de estas líneas, que hemos captado y extraído de un fotograma de un NODO (Noticiarios y Documentales, del año 1961), que se emitían en Aquellos Tiempos en todos los cines de España, antes de dar paso a las correspondientes películas, aquel segmento de una danza cacereña tan popular como es «La Carta«, originaria en la localidad de Piornal, cuando los cantaores entonan:

Date la vuelta con aire,

que se te vean,

los picos de las enaguas,

que te blanquean.

Daniel y Pepi Suárez...

Daniel y Pepi Suárez…

Pepi Suárez y Daniel...

Pepi Suárez y Daniel…

La raza, la sencillez, la hondura y la expresión más cálida que se alberga en el sentir y en los sentires del pueblo cacereño.  Una raza genuina que había ido elaborando, con consistencia, los pasos de sus canciones y danzas como manifestación típica de esas propias raíces, bien cuidadas, muy bien cuidadas, afortunadamente, por aquellos hombres y mujeres de otras generaciones atrás que fueron almacenando esas muestras tan características y del mayor relieve dentro del folklore típico, popular y tradicional del pueblo. Mejor, aún, de todos y cada uno de los pueblos esparcidos por toda la geografía provincial de Cáceres.

El sabor y magnificencia del folklore cacereño mostrado, pues, en su más plena idiosincrasia. Canciones y danzas de una señalada expresividad costumbrista. Las nuevas generaciones, de entonces, cogiendo el relevo y continuando el ritmo y el sabor del acerbo popular cacereño. Un tipismo profundo que se recogió a tiempo y que hoy se expande a través del repertorio que ofrecen numerosos grupos folklóricos cacereños y que han sabido cuidar, conservar y divulgar ese sentimiento de la belleza de la indumentaria típica y popular, del sabor en músicas y en ritmos, del carácter en las letras de las canciones, de las ejecuciones armónicas en los pasos de las danzas y en las jotas; en definitiva, de la autenticidad del folklore provincial… Toda una joya y, también, toda una meritoria labor.

1963: Vicenta Pulido, Germán Morgado, Concepción Ciborro, Pepi Suárez, Manuel Acedo. Agachados: Daniel, Felipe Oliva...

1963: Vicenta Pulido, Germán Morgado, Concepción Ciborro, Pepi Suárez, Sixto Santano, Manuel Acedo. Agachados: Daniel, Felipe Oliva…

Un grupo folklórico que se iba esmerando en la labor de la manifestación y expresividad de las danzas y canciones de la propia de Cáceres, mostrándolas y plasmándolas en toda su más profunda belleza, por numerosas ciudades españolas, a lo largo de sus frecuentes viajes y actuaciones por las tierras hermanas de Portugal, desde Santarem hasta Castelo Branco, por diversos países de Europa, Francia, Hungría, Portugal, Alemania, y por sus embajadas allende los mares.

Tierras en las que sus gentes, además, para dejar constancia expresa, contemplaban, con una gran admiración, la belleza, la originalidad y el alegre colorido que conforman el traje típico de Montehermoso. Otro de los grandes emblemas en las esencias del folklore altoextremeño.

Todo un lujo y un icono, en definitiva, representativo de la provincia de Cáceres, con esa constancia que iban llevando a cabo, de forma sucesiva, las diferentes generaciones del Grupo Mixto de Coros y Danzas de la Sección Femenina, relevándose con el testigo, continuado, de sus participantes.

Algo que pretendemos hacer en este recorrido folklórico, dejando las puertas abiertas de modo permanente para la incorporación de tantos y de tantos nombres de jóvenes cacereños que se iban uniendo en la defensa, conservación, expansión y divulgación de las danzas y de las canciones de la Alta Extremadura.

Hoy, pues, va por todos ellos. Y de los que, en mi propia experiencia personal, como integrante de ese grupo, como miembro del cuerpo de baile, dejo, una vez más, constancia expresa de agradecimiento en nombre de Cáceres y del folklore.

Más y más nombres de esos de tantos cacereños, que formaron parte en su día del Grupo Mixto de Coros y Danzas de la Sección Femenina. Además de representar un acto de justicia. Por ejemplo el de la pareja de bailadores conformada por Concepción Ciborro Gutiérrez y Francisco José Romero Barra, que ahí se andan posando, en esa preciosa estampa fotográfica de la izquierda, como la de los nombres de Leocadio Bernaldez Solano, diseñador y modista, Josefina Collado, Juan Palomino, Ana Mari Sevilla, Fernando Mateos López, Manuel Lucas, Pili Silva, Luis Miguel Luengo Solís, Vidal Sánchez Corrochano, Luis Arroyo, Manoli Collado, Manuel Acedo, Juan de la Cruz, todos los citados anteriormente pertenecientes al cuerpo de baile, Justi, solista, Juan Antonio Fajardo Fernández, Marichu González Arroyo, Manolo, bandurria, Mamen Bordallo, Antonio Lázaro, guitarra, Benito Serrano, otra gran voz, Purificación Silva, Paqui, Toñi Camacho, Tere Collado, Mamen Vioque, Toñi Plata, Manuel Canelo, todo un artista, nunca menor dicho, con la flauta y el tamboril…

Nombres cacereños, de pura cepa todos ellos. Catovis, como se dice ahora. Cacereños de siempre, cacereños de toda la vida. Cacereños de pura raza. Cacereños genuinos, claro, que se entregaron con fuerza y con inquietud a la mayor y mejor divulgación de las raíces folklóricas y populares de la tierra, obteniendo reconocimientos, distinciones y merecimientos allá, en todos aquelos lugares por los que el Grupo Mixto de Coros y Danzas de la Sección Femenina de Cáceres exhibía la riqueza, la peculiaridad, la savia y la fuerza de las danzas, canciones y jotas por todos los caminos de la geografía provincial. De norte a sur y de este a oeste.

Leo Bernáldez y Mamen Vioque. Jaca, 1977

Leo Bernáldez y Mamen Vioque. Jaca, 1977

Ana Mary Sevilla...

Ana Mary Sevilla…

Jóvenes que, asimismo hay que decirlo, fueron plasmando, con pasión y esmero, el sabor profundo de Cáceres a través de todas esas actuaciones en las que escenificaban los aires folklóricos cacereños.

Toda una relación larga, numerosa, de nombres y apellidos de todos aquellos que se fueron involucrando en la tarea y el afán divulgativo de la expansión del folklore cacereño y de los que consideramos que merece la pena dejar constancia expresa, como señalábamos al principio de este ensayo.

Aunque tan solo sea como todo un acto de reconocimiento a la desinteresada y laboriosa cooperación de todos y cada uno de los miembros del Grupo Mixto de Coros y Danzas de la Sección Femenina de Cáceres, pregonando la riqueza y variedad en el sentir de las canciones y de las danzas típicas y populares, tal cual que se hilvanan en las manifestaciones folklóricas a lo largo y ancho de toda la provincia.

Y tantos otros que iremos incorporando, paulatinamente, a medida que el recuerdo, los amigos, los familiares de tantos y entusiastas jóvenes folkloristas, los compañeros, o tal vez, sin ir más lejos, el azar, nos vayan facilitando, nombres, apellidos y documentos fotográficos de estos inquietos bailarines, cantores e instrumentistas, para las páginas del libro de la historia de Cáceres, por parte de todos aquellos cuantos tuvimos el honor y la suerte de saborear la copa dulce de las costumbres populares incrustadas en las canciones y en las danzas de nuestra eterna tierra cacereña, cuajada de excelentes raíces de identidad popular…

… Entre las esencias de las numerosas jotas, danzas y canciones tradicionales y típicas. Orgullo, siempre, de la tierra cacereña, que se arraigan en la tierra parda y que se germinan y esparcen por las rutas, las veredas y los caminos del folklore como expresión de las raíces de los pueblos.

Un grupo, cuajado de ese ritmo y de esa vitalidad, de ese cariño y de esa inquietud, de ese arraigo y de esa pasión por el fenómeno del folklore provincial, y que en el año 1967 grabó un disco long play, en la casa discográfica Hispavox, con canciones populares de la geografía altoextremeña. Destacando la particularidad de que en el grupo coral para la grabación del disco formaba parte el fraile franciscano José García Santos, asesor religioso de la Sección Femenina cacereña, y que figuraba como solista, con su extraordinaria voz, en alguna de las canciones, tal como se puede escuchar en la «Jota de Guadalupe«.

En el mismo figuran muestras tan bellas y hermosas como las canciones que se escuchan, entre otras, como las de «Jota de Romería«, «El Pindongo«, «Vivan los aires morenos» o los «Sones de Montehermoso«… Pueblo cacereño denominado y conocido, desde hace largo tiempo, como «Cuna del tipismo extremeño«, y que en los sones citados deja una letra tan curiosa con origen en aquellos lejanos tiempos de la Guerra de Africa, cuando, tras el llamamiento a filas de los mozos para acudir a la defensa de España, las mozas montehermoseñas proceden a cantar de este modo tan amoroso:

Que me voy a embarcar p´a la guerra del moru,

que mi amor también se va, que me tengo que «dil»

p´a la guerra del moru, que se ha vuelto a rebullir…

Una curiosa fotografía. Fito, Justi y José Romero, en el Teatro de la Zarzuela, 1965

Una curiosa fotografía. Fito, Justi y José Romero, en el Teatro de la Zarzuela, 1965

Una amplia serie de letras en las canciones folklóricas populares nacidas en la expresión de las gentes, en base a esa dinámica popular arraigada en las entrañas de los hombres y mujeres cacereñas. Como esas manifestaciones que se muestran, por ejemplo, en la «Jota Cuadrada«, cuando se canta:

¡Ay amor, ay amor, ay amante!

¡Ay, amor, que no puedo olvidarte!

¡Ay, amor…!

Luego, con el transcurso del tiempo, en el año 1977, el Grupo de Coros y Danzas de la Sección Femenina de Cáceres, que tanto hizo por la recuperación y por la divulgación de las canciones y danzas del folklore popular de la provincia, desapareció. Cuando casi toda la práctica totalidad de agrupaciones de Coros y Danzas de la Sección Femenina, de las diferentes provincias y localidades españolas en las que existía, se convertían en nuevas agrupaciones, pero con otros nombres. Un momento y un tiempo en el que Rafi Curiel y Leocadio Bernáldez, uno de los representantes más cualificados de ese grupo, entusiasta y uno de los exponentes del folklore cacereño, decidieron llevar a cabo la fundación y puesta en marcha del grupo «El Redoble«, que tantos éxitos está cosechando desde entonces.

Pepe, Marichu y Leo Bernáldez, 1968

Pepe, Marichu y Leo Bernáldez, 1968

Gracias, profundas, gracias de todo corazón, gracias con el alma en la mano, a Cáceres y a nuestros antepasados, que nos dejaron tan extraordinario e importante legado etnográfico y cultural, festivo y popular, tradicional y costumbrista, a través, en este caso, de ese mundo mágico y sencillo, al tiempo, que se alberga en el panorama de las canciones y de las danzas. Y, también, a nuestros progenitores, maestros, familias, que nos enseñaron a amar, apasionada, profunda, intensamente a esa tierra tan inmensa en la que nos nacieron.

Atrás va quedando, lentamente, toda una bella y muy hermosa muestra y completa página humana, de excelentes cacereños, con el exponente en sus venas y en sus sentimientos de la belleza, el tipismo, la autenticidad y el respeto del folklore popular cacereño. Enriquecido con una amplia colaboración de los mayores de generaciones precedentes y, ya, un poco lejanas en el tiempo, de estudiosos e investigadores, de músicos e historiadores, de bailarines y de cantantes, de intérpretes, todos ellos, de la diversidad del folklore de la provincia.

Todos ellos dejando una clara constancia de la pasión por Cáceres y sus danzas y canciones y jotas de una señalada expresividad en sus pueblos.

De pie: A la izquierda, José Romero, Carlos León, Antonio Ojalvo, José y Luis Luengo. Agachados: Julián Arnelas y Manuel Acedo. 1963.

De pie: A la izquierda, José Romero, Carlos León, Antonio Ojalvo, José y Luis Luengo. Agachados: Julián Arnelas y Manuel Acedo. 1963.

ACTUACIONES DE LOS COROS Y DANZAS DE LA SECCION FEMENINA DE CACERES EN FESTIVALES FOLKLORICOS, CERTAMENES, MUESTRAS, CONCURSOS FOLKLORICOS…

El grupo de Coros y Danzas de la Sección Femenina de Cáceres, (1943-1977), ha mostrado y exhibido las canciones, jotas y danzas existentes en su amplio repertorio a través de numerosas actuaciones a lo largo y ancho de toda España y por numerosos países de Europa y de América, logrando y consiguiendo una admiración manifiesta y significativos logros.

Entre todas esas citas del conjunto folklórico cacereño es de destacar, por sensibilidad e identidad cacereña y cacereñista, la presencia continuada, durante dieciseis años consecutivos, en los Festivales Folklóricos Hispanoamericanos-Luso-Filipinos, celebrados en Cáceres, Plaza Mayor de la Hispanidad, entre los años 1958 y 1974.

Unos Festivales que, tras tres días de belleza y de autenticidad popular de diferentes agrupaciones, finalizaban con una actuación estelar de los Coros y Danzas de la Sección Femenina de Cáceres, mostrando una diversidad de danzas cacereñas y finalizando con un largo y popular «Redoble«, con un serpentín final, como nos deja constancia José Romero Casares, creado expresamente para la despedida y el adiós de los Festivales, con todos los miembros participantes en el certamen, por el escenario y por la arena de la Plaza de Toros de Cáceres, entre las rítmicas palmas de los seis mil o siete mil espectadores que se daban cita en una de las noches más bellas del Cáceres de Aquellos Tiempos, mientras la rondalla no paraba a los acordes del estribillo de la jota cacereña…

En el Festival de Folklore de los Pirineos. Jaca, 1977

En el Festival de Folklore de los Pirineos. Jaca, 1977

Una embajada extraordinaria y popular, la del grupo conformado por los Coros y Danzas de la Sección Femenina de Cáceres, que presentó, a lo largo de sus treinta y tres años de existencia, la esencia de la riqueza y belleza tradicional y costumbrista, a través de las canciones, las danzas, la indumentaria y los instrumentos típicos de la provincia altoextremeña en centenares de actuaciones.

Una embajada que, entre otros numerosos lugares, ha ido divulgando y exhibiendo esa amplia y rica muestra del folklore popular cacereño, entre otras muchas actuaciones, en Argentina (1948), en Hungría, en Marruecos (1962), en México (1964), en el Festival de Folklore de Mallorca, (1965), en el I Festival Internacional del Mediterráneo en Murcia (1968), en el Festival de Danzas y Músicas del Mundo en Confolens, Francia, (1968), en el Festival Internacional de Folklore de los Pirineos, en Jaca (1977), numerosas actuaciones por diversas ciudades de Portugal, Lisboa, Castelo Branco, Santarem, Oporto, así como en todos los Concursos Nacionales de Coros y Danzas de España, participando frecuentemente en las finales y cuya celebración tenían lugar, habitualmente, en el madrileño Teatro de la Zarzuela.

NOTA PARA EL LECTOR: Este modesto ensayo, que ha nacido como tributo a todos los componentes, de siempre, del Grupo Mixto de Coros y Danzas de la Sección Femenina de Cáceres, es, hoy por hoy, provisional, en el deseo de ir enriqueciéndose, día a día, con la presencia paulatina de todos aquellos que forjaron unas armas de radiante ilusión al compás de las danzas, las canciones y las jotas, siempre tan genuinas y tan propias, de la provincia altoextremeña.

Con vosotros, queridos lectores y amigos de CACEREÑEANDO, EL BLOG DE JUAN DE LA CRUZ, el Grupo de Coros y Danzas de la Sección Femenina de Cáceres a través del paso del tiempo. Mi mayor agradecimiento, pues, a todos cuanto de una u otra forma van colaborando de forma relevante en la documentación fotográfica, que se va incrementando paulatinamente, y cuya relación nominal, por orden alfabético, aparece al final de este trabajo.

Pepi Suárez Trenado

Pepi Suárez Trenado

Pili Silva, Pepi Suárez y Concepción Ciborro, 1968

Pili Silva, Pepi Suárez y Concepción Ciborro, 1968

Adolfo Romero, Fito, y Toñi Camacho

Adolfo Romero, Fito, y Toñi Camacho

Manoli Collado y Manuel Acedo

Manoli Collado y Manuel Acedo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Felipe Oliva, Fernando Mateos, Concepción Ciborro, Vicenta Pulido, Leocadio Belnáldez, José Romero... 1966

Felipe Oliva, Fernando Mateos, Concepción Ciborro, Vicenta Pulido, Leocadio Belnáldez, José Romero… 1966

Pepi Suárez y Luis M. Luengo recibiendo un premio en un Festival en Santarem. 1968

Pepi Suárez y Luis M. Luengo recibiendo un premio en un Festival en Santarem. 1968.

Josefina Collado, Juan Palomino, Isabel. 1967

Josefina Collado, Juan Palomino, Isabel. 1968

Fernando Mateos, Carlos Luengo, Luis Luengo, Mariano Marín, 1968

Fernando Mateos, Carlos Luengo, Luis Luengo, Mariano Marín, 1968

 

 

Ana Mary Sevilla. 1973

Ana Mary Sevilla. 1973

 

 

 

 

Vicenta Pulido, 1972

Vicenta Pulido, 1972

Toñi Plata. En Jaca, 1977.

Toñi Plata. En Jaca, 1977.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 A la espera... Vidal Sánchez, Ana Mary Sevilla, Leocadio Bernáldez, Fito, Pepe... Confolens, 1969

A la espera… Vidal Sánchez, Ana Mary Sevilla, Leocadio Bernáldez, Fito, Pepe… Confolens, 1969

 

 

Pepi Suárez, directora de los Coros y Danzas de la Sección Femenina de Cáceres. 1959.

Pepi Suárez, directora de los Coros y Danzas de la Sección Femenina de Cáceres. 1959.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LISTADO DE AGRADECIMIENTOS (Por orden alfabético):

Pepi Suárez, Josefina Collado, Isabel, Concepción Ciborro... Mallorca, 1965

Pepi Suárez, Josefina Collado, Isabel, Concepción Ciborro… Mallorca, 1965

1: Archivo Documental de RTVE, 2: Archivo Festival de Folklore de los Pirineos, Jaca; 3: Bernáldez Solano, Leocadio; 4: Burgos Serrano, Montaña; 5: Ciborro Gutiérrez, Concepción; 6: Collado Simón, Josefina; 7: Collado Simón, Manoli; 8: Fajardo Fernández, Juan Antonio; 9: Filmoteca Española; 10: Guerrero Sánchez, Curro; 11: Guerrero Ramos, Juan, Fotógrafo; 12: Hispavox. Casa Discográfica; 13: Periódico ABC, 14: Romero Casares, José; 15: Salas Moreno, Dolores; 16:  Suárez Trenado, Pepi; 17: Suárez, Puri.

EL CERANDEO: En el vídeo que aparece debajo de estas líneas podeis apreciar la belleza de la danza típica y popular de la capital cacereña conocida como «El Cerandeo«, interpretada por el Grupo Mixto de Coros y Danzas de la Sección Femenina de Cáceres en el año 1976. La misma está captada del Archivo del No-Do (Noticiarios y Documentales).

2 comments on “COROS Y DANZAS DE LA SECCION FEMENINA DE CACERES
  1. Juan Antonio fajardo Fernández dice:

    Casi todos, los más populares del grupo.
    Te seguiré leyendo.

    • Juan dice:

      Muchas gracias, querido Juanonio, por tu comentario. Seguiremos ampliando poco a poco, con la aportación de muchos, ese capítulo para las páginas de la historia de Cáceres. Honradamente, creo, el tema merece la pena. Por Cáceres. Y, al tiempo, por todos los cacereños que fuimos conformando, paulatinamente, ese Grupo que tantos éxitos y actuaciones fue cosechando a lo largo de su trayectoria. Un fuerta abrazo, amigo.

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