EL CONDE DE CANILLEROS, UNO DE LOS ARTÍFICES DE LA REHABILITACION DE LA CIUDAD MONUMENTAL

Miguel Muñoz de San Pedro Higuero Torres Cabrera Cotrina, 1899-1972, Conde de Canilleros y de San Miguel, Vizconde de Torre Hidalgo y Barón de Campo de Águilas, Caballero del Santo  Sepulcro, es uno de esos nombres que, solo por lo que hizo, luchó y trabajó por la rehabilitación del Casco Histórico-Monumental de Cáceres, junto a Alfonso Díaz de Bustamante, alcalde de Cáceres, Valeriano Gutiérrez Macías, Académico Correspondiente de la Real de la Historia, José Manuel González Valcárcel, Carlos Callejo Serrano, director del Museo de Cáceres, y otros muchos, debiera de figurar, hoy, en uno de los lugares más sublimes, altos y recordados por todo Cáceres.

 

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Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros, uno de los artífices de la rehabilitación del Casco Histórico-Monumental de Cáceres.

Tras hacer la carrera de Leyes en Salamanca tomó pronta conciencia de su pasión y enamoramiento por Cáceres Y desde una labor callada ardua, esforzada, fue recopilando libros, documentos, legajos, fotografías, escritos, acuerdos, anotaciones, como fue recorriéndose palacio a palacio, casona nobiliaria a casona nobiliaria, iglesia a iglesia, ermita a ermita, plazuela a plazuela, y entrevistándose, prácticamente con todo el Cáceres de la Ciudad Medieval. Ese era, pues, su gran objetivo. Y que logró en base a mucho trabajo, muchas gestiones y muchos, muchísimos estudios.

Solo tenía un sueño. Y era, sencillamente, reconstruir la Ciudad Medieval de Cáceres paso a paso, con rigor, con respeto a la historia, con mimo. Y llevando a cabo los pasos más adecuados para hacerla grande memorable, justa y ponerla, como decía frecuentemente y con señalados deseos, en su lugar, para su mayor y mejor rememoración.

Y, hoy, todos los cacereños deberían de saber de sus gestas, de sus gestos, de su batallar incansable para hacer posible el Cáceres Medieval que nos sitúa como Patrimonio de la Humanidad, desde el año 1986, y Tercer Conjunto Monumental de Europa, tras Praga y Tallín, en nombramiento efectuado por el Consejo de Europa en el año 1968. Como también ostenta, entre otros, los prestigiosos galardones del premio de Les Etoiles d´or du Jumelage, otorgado por la Comisión Europea, el reconocido premio Archival que otorga la Asociación por la Recuperación de Centros Históricos correspondientes al año 2004, y el Pomme d´or al Mérito Turístico, concedido en su día por la Federación Internacional de Periodistas y Escritores de Turismo.

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Palacio de Ovando y Ulloa, hacia el año 1915, y donde vivió el Conde de Canilleros.

Lo que viene a representar todo un lujo y un extraordinario servicio al progreso de la ciudad y la imagen de la ciudad de Cáceres, por la que tantos esfuerzos y sacrificios se dejó, honrándonos con su perspectiva y su amplia visión y apuesta por un futuro mucho mejor que dimanaría, entre otros aspectos, de la rehabilitación histórico-artística de la ciudad, que tenía metida en su reflexión y en su pensamiento, en su imagen, tras haberla recorrido, meditada, analítica, estudiosamente, durante muchos dias y a todas horas,

Siempre desvelado por Cáceres, con cientos de artículos, miles de entrevistas, miles de conversaciones, miles de tertulias, elegante, correctísimo, servicial, cordial, solo hablaba de Cáceres, de recuperar la ciudad, de rehabilitarla, de reconducirla, de reconstruirla, con sumo cuidado y armonía, entre conservacionistas, arquitectos, historiadores, documentalistas y otros expertos y técnicos hasta la belleza sublime.

Todo ello, además, tal como se puede demostrar a través de las imágenes existentes en los diferentes medios, en las diferentes hemerotecas y proceder a comparar, sencillamente, la imagen del Casco Histórico-Monumental de Cáceres de aquellos tiempos y ver, contemplar y analizar las de hoy.

Así de sencillo.

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Este era el aspecto que presentaba el espacio de la Plaza de San Jorge en los años 50…

Se trataba, pues, de todo un sueño que se podía realizar. Era Cáceres, en definitiva, en su cabeza. Su Plaza de Santa Maria, su Cuesta de la Compañía, su Plaza de San Mateo, su convento de San Pablo, entre cantos gregorianos y aromas de dulces monásticos y bordados, sus Palacios de los Golfines de Arriba y de Abajo, donde sus moradores esperan el Día del Juicio Final, su calle Ancha, su iglesia de San Francisco Javier o de la Preciosa Sangre, su Rincón de la Monja, su Torre de Bujaco, su Palacio de los Toledo Moctezuma, su Arco de la Estrella, su Adarve, su Palacio y Museo de las Veletas, su Instituto El Brocense, su Casa del Sol, su Convento de Santa Clara, su Palacio de Godoy, su Iglesia de Santiago, su Palacio de Carvajal, su calle Olmos, su Cuesta de la Aldana, su calle Amargura, su Adarve del Cristo. su calle Puerta de Mérida, su calle Postigo, su Cuesta del Marqués, su Palacio de Mayoralgo, su Palacio de la Generala, su Casa de los Becerra, su Casa de los Caballos, su Palacio del Comendador de Alcuéscar, su calle Torremochada, su calle Tiendas, su Palacio de la Generala, su Torre de Sande, su calle de San Pablo, su Palacio de los Adanero, su Barrio de San Antonio, su Torre de los Púlpitos, su Torre de la Yerba o de la Hierba, su Atrio del Corregidor, su Torre de los Espaderos, su Casa de los Moraga, su Casa del Mono, su Enfermería de San Antonio, su Palacio de los Galarza, su palacio de los Duques de Abrantes…

Con un volumen impresionante de datos, que conforman un tesoro y una joya en la historia de Cáceres, elaborado a lo largo de muchos años, y con largos desvelos incluidos, inició la labor de trasladar sus convicciones y estudios a la Administración. Lo que era verdaderamente fundamental para que la ciudad dejara de ser Cáceres el Viejo, la Ciudad Antigua de Cáceres o Cáceres el Abandonado para pasar a ocupar un espacio de auténtico privilegio en el marco y en el panorama histórico-artístico tanto nacional e internacional, como se desprende, año tras año, de las cifras de visitantes, de las ocupaciones hoteleras, y de las numerosas empresas que giran alrededor de la rehabilitación y remodelación de la Ciudad Medieval.

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Gracias al Conde de Canilleros, a Díaz de Bustamante, a Gutiérrez Macías y otros muchos, el Cáceres Medieval es, hoy, una ciudad fascinante.

A raíz de ahí sus entrevistas. La primera claro es, con Alfonso Diaz de Bustamante y Quijano, otro profundo enamorado de Cáceres, que acogió el proyecto tras varios y largos encuentros, con la mayor de las inquietudes e ilusiones. Porque veía, en su mente, el descubrimiento y la idea de Miguel Muñoz de San Pedro. Y se encontraba con el alcance de su belleza. Y de paso, o viceversa, con uno de los caminos de la prosperidad de Cáceres. Hasta el extremo de que en una de las numerosas conversaciones mantenidas en aquellos tiempos, llenos de ilusión y esperanza, por cierto. entre Alfonso Díaz de Bustamante y mi padre, Valeriano Gutiérrez Macías, le dijo:

Valeriano, esta es una idea extraordinaria de Miguel. Yo soy, que conste, el primer canillerista. Si conseguimos que la misma se pueda llevar a cabo Cáceres puede variar por completo. Y lograr un efecto de excepcionales considerandos ahora que tanto se andan poniendo de moda los planes de turismo. Y si logramos apoyos para la rehabilitación lo van a notar en unos años muchos empresarios, muchos trabajadores, y, globalmente, la economía cacereña. Estamos, pues, ante un hipotético buen camino en la senda de nuestra ciudad.

Y entre los dos, Miguel Muñoz de San Pedro y Alfonso Díaz de Bustamante y Quijano, comenzaron a recabar colaboradores entusiastas y empeñados e ilusionados por esa rehabilitación de la ciudad. Lo que no les resultó demasiado difícil porque el proyecto, aún resultando complejo, presentaba significativas posibilidades para un nuevo Cáceres. Y, al medio, más allá de los tiempos, porque la idea de don Miguel venía de muy lejos, gentes como Antonio Floriano Cumbreño, Secretario de la Comisión Provincial de Monumentos y Académico Correspondiente de la Historia, Miguel Ortí Belmonte, director del Museo de Cáceres, y a cuyo frente también estuvo en su día don Miguel Muñoz de San Pedro.

conde canilleros parte antigua de noche

Una imagen de extraordinaria belleza del Casco Histórico Monumental en la noche cacereña.

Posteriormente con documentos, con apuntes, con anotaciones, con proyectos, con numerosos viajes a Madrid y donde, afortunadamente, siempre encontraron las puertas de la Administración abiertas y en la mejor de las disposiciones. Lo que supuso y representó una ilusión colectiva del amplio equipo que habían formado Alfonso Diaz de Bustamante y Quijano y Miguel Muñoz de San Pedro, para luchar, hasta la saciedad, por una tarea compleja y difícil. Ni más ni menos que la reconstrucción y la rehabilitación, paso a paso, de la Ciudad Medieval de Cáceres. Y llevarla hasta el lugar que, con la colaboración de muchos, se pudo  conseguir.

De este modo, y paso a paso, Cáceres se iba haciendo un hueco, en base a muchos esfuerzos del mayor relieve, y adquirir, sobre todo de cara al futuro, las bases idóneas que pudieran permitir el afloramiento de la senda turística. Tal como se proyectaba en el plano nacional con significativas campañas de publicidad para mejorar al máximo la imagen y la idea de España, de sus pueblos, de sus gentes. Tanto a nivel nacional como internacional.

Los servicios de Patrimonio Nacional y la Dirección Nacional de Bellas Artes les fueron abriendo, paulatinamente, las puertas de las ayudas gracias a las directrices emprendedoras y participativas del Gobierno. El Casco Histórico-Monumental de Cáceres, la Ciudad Medieval, comenzaban un largo y arduo camino. Pero ahí estaba ese amplio grupo de investigadores, historiadores, documentalistas, conservacionistas, arquitectos, escritores, restauradores, políticos, periodistas, que supieron aunar esfuerzos en nombre de Cáceres. Afortunadamente.

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La Plaza de Santa María se conforma como uno de los lugares de mayor realce y belleza de toda la Ciudad Medieval de Cáceres.

Hoy, por tanto, podemos afirmar de la mano y el conocimiento de prestigiosos tratadistas que el recinto amurallado de la ciudad de Cáceres se conforma como un exponente, tanto de arquitectura de carácter civil como de arquitectura de tipología religiosa, como el más importante del Renacimiento español, con sus construcciones a caballo entre los finales del siglo XIV y las llevadas a cabo, con reformas y ampliaciones incluidas, durante los siglos XV y XVI, en un ejemplo digno de pasar a la historia de los esfuerzos por la recuperación, el florecimiento y la rehabilitación de aquel Cáceres de entonces.

Y esa tarea, con los años, con los ímprobos trabajos de muchos, fueron dando vida y creando esplendor para la magnificencia de Cáceres. Y que hoy, sencillamente, es lo que es, gracias, en buena parte, a tantos y tan desvelados esfuerzos con la comprensión y ayuda desde Madrid. Sin cuya comprensión y ayuda hubiera resultado imposible cambiar, en unos duros pero muy ilusionantes empresas y años, la imagen de una ciudad y su rehabilitación total con una gran belleza. Piedra a piedra y día a día.

Y, afortunadamente, así comenzó a ser. Porque la marca de la imagen turística comenzó a representar un señalado porcentaje en las visitas y en las demandas turísticas, con todo lo que dicho sector lleva consigo comercialmente hablando. Hasta el extremo de que hoy podemos señalar que el turismo, en sus diferentes sectores o variables, se conforma como un elemento de manifiesto relieve en la economía de Cáceres. Y el derivado de la imagen del Cáceres Medieval figura, por supuesto, en los primeros lugares de ese reordenamiento económico a través de hoteles, restaurantes, agencias de viaje, y un largo etcétera.

Miguel Muñoz de San Pedro, siempre al servicio de Cáceres, un día escribió algo tan bello como “El momento elegido para descubrir Cáceres puede hacer que la imagen que se lleva el visitante sea distinta ya que no es lo mismo pasear por sus calles y plazas por la mañana que por la noche, en otoño o en primavera…. Todo momento tiene su encanto e invita a volver, a redescubrir la ciudad bajo otra luz y otro ángulo“.

Su legado y su legajo, que tanto nos honra a todos, son los de un hombre todo cultura histórica empeñado en mejorar hasta la belleza eterna la ciudad. Y, por ende, su divulgación.

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Portada del libro CACERES, escrito por Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros.

Miguel Muñoz de San Pedro, erudito, estudioso constante, permanente e incansable, un escritor relevante, un historiador empedernido en, hacia, por y para su Ciudad Histórico-Monumental, cuenta en su haber con numerosas publicaciones. Todas ellas del mayor prestigio, consideración y de reconocidas y elogiosas críticas como figuran en el álbum de los recuerdos familiares sobre la figura del Conde de Canilleros.

Poco a poco, sin tregua alguna, iban apareciendo las publicaciones de don Miguel Muñoz de San Pedro, como “Cáceres“, “Castillos, Torres y Casas Fuertes de Extremadura“, “Badajoz“, “Extremadura“, “Tres testigos de la conquista del Perú“, “Diego García de Paredes, Hércules y Sansón de España“, “La Ciudad de Cáceres, estampas de medio siglo de pequeña historia“, y , también una “Antología poética de Extremadura“.

Una obra que debemos de calificar como de muy fecunda e intensa, plena de estudio y de erudición, a la que se dedicó de modo permanente, tal como coinciden los más señalados analistas, críticos y tratadistas de relieve, que ven en la figura de Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros, un hombre de gran cacereñismo.

conde canilleros la tierra en la que nacian los dioses

EXTREMADURA, LA TIERRA EN LA QUE NACÍAN LOS DIOSES, una obra cumbre dentro del trabajo histórico-literario del Conde de Canilleros.

Dentro de esa prolífica obra histórico-literaria, de señalado reconocimiento y elogios por parte de todos, existe un hueco, tal vez de muy especiales considerandos, a su libro “Extremadura, la tierra en la que nacían los dioses“, publicada por Espasa Calpe en 1961. Una obra en la que describe los vínculos de Extremadura con la América del descubrimiento y en la que destaca: “Extremadura, con sus terrenos primitivos, que le dan ancestral prestigio geológico y telúrico; con sus contrastes geográficos, con su tradición agrícola y ganadera, con sus remotas civilizaciones, con su historia gloriosa y sus tesoros de arte, tuvo su momento crucial y decisivo, su apoteosis universal, en la conquista de América. Aquí nacieron los dioses, todos los grandes dioses conquistadores del inmenso continente, desde Nicolás de Ovando a Vasco Núñez de Balboa, desde Pedro de Valdivia a Hernán Cortés, desde Francisco Pizarro a Sebastián de Belalcázar, desde Pedro de Alvarado a Francisco de Orellana, el titán del Amazonas, a Hernando de Soto, el soñador del Misisipí…“.” Toda una larga serie de obras y de cuestiones que dejaban constancia, día a día, de su pasión cacereña, cacereñista y cacereñeadora y de su capacidad en el estudo y el rigor de la historia.

Un trabajo, de toda una vida, que le fue llevando, peldaño a peldaño, desde el duro y permanente trabajo del día a día, a situarle como uno de los autores más prolíficos alrededor de la propia historia de Extremadura y, al tiempo, como uno de los referentes más señalados, cualificados, eximios y brillantes tanto de Cáceres, como de Extremadura así como del estudio y conocimiento de la historia de España en general a lo largo del tiempo. Por su capacidad de estudio, de análisis, de observaciones, de investigaciones, de datos, de documentos, de aportaciones, de manuscritos, y sacados en base a una entrega de muy largo tiempo. Quizás, porque don Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros, llegaba a confesar en todos los foros en los que hacía acto de presencia, que, desde siempre, Extremadura en general y Cáceres en particular, le habían hecho crecer y con la mayor de las pasiones las raíces del alma. Unas raíces, podemos añadir, de las que brotó una fecundidad de lujo para la tierra que le vio nacer.

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DOÑA ISABEL DE EXTREMADURA, otra obra de Miguel Muñoz de San Pedro, a la que llama La Novia de Extremadura.

Otras obras destacadas en la basta, intensa y prolífica obra histórico-literaria que dejó para la posteridad la pluma, el saber la inquietud y la constancia de don Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros son “Nobles empadronados en Extremadura en 1829“, “Un fraile extremeño en Filipinas“, que narra la vida de Fray Cristóbal, que se llamó en el mundo Pablo de Mayoralgo y Mendoza, hijo del VII Señor de la Torre de Mayoralgo en Cáceres, La confiscación de bienes del Príncipe de la Paz“, “Un extremeño en la Corte de los Austrias” (Documentos inéditos sobre Don Rodrigo Calderón, el Conde Duque de Olivares y el Conde de Villamediana), “Informe sobre el nacimiento de Francisco Pizarro“, “Sor Mariana de la Presentación Ejemplar Clarisa Cacereña“, “Don Gutiérre de Sotomayor“, Maestre de la Orden de Alcántara, “Hernando de Soto, paladín de Florida y descubridor del Misisipí“, o, por ejemplo, “Doña Isabel de Moctezuma”, a la que denomina La Novia de Extremadura“, y en cuyas páginas relata la historia de la hija de Moctezuma II, antepasado directo del IX Conde de Canilleros. Una obra, por cierto, que inspiro a su nieto, el prestigioso escritor e historiador José Miguel Carrillo de Albornoz, que también cuenta con una dilatada historia literaria, a escribir “Memorias de Doña Isabel de Moctezuma“, número dos de ventas en México en el año 1997, entre otras numerosas obras.

Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros, también fue un apasionado y fiel monárquico desde la más profunda convicción histórica, a través de sus rigurosos estudios y conocimientos, incluida la dictadura claro es, y, al mismo tiempo fue el Delegado en Extremadura de la Casa del Rey Don Juan III, padre de Don Juan Carlos.

Asimismo sobresalen a lo largo de su dilatado su perfil y en su amplio y más que diverso currículum señalados galardones literarios, miembro de la Real Academia de la Historia, es, sencillamente, un nombre de oro y relieve, de altura de miras, de respeto a la historia. Sí. A la historia de Cáceres.

Miembro correspondiente de la Real Academia de la  Historia y de la Lengua por Extremadura, Cronista Oficial de Cáceres, Conservador de sus Monumentos, participante en numerosos Coloquios, Encuentros, Seminarios, Jornadas, Debates, en los Congresos de Estudios Extremeños, en el Congreso de Escritores Extremeños, en las Asambleas de Estudios Extremeños, de y sobre Historia, fue fundador, con personalidades de la talla de Camilo José Cela, de José María Pemán y de José María Cossío, y otros intelectuales del mayor relieve en la época, de una tertulia tan prestigiosa como fue la del café Lyon, todo un exponente de cultura. Y es asimismo, Presidente de Honor perpetuo de los Congresos de Estudios Extremeños.

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Palacio de los Condes de Canilleros, en la Plaza de Santa María.

Y de la mano de una personalidad histórica de la talla del investigador Antonio Rodríguez Moñino, con quien mantenía una entrañable amistad, y con quien colaborara en la Primer Exposición Interprovincial del Libro Extremeño, en 1948, fue llevando a cabo, de modo paciente, pero ordenado, un tesoro en su Palacio de Ovando, renacentista, del siglo XVI, el Palacio del Conde de Canilleros, una auténtica joya, como era el compromiso de la clasificación sistemática del archivo condal en la ciudad de Cáceres. Una labor de una extraordinaria importancia, minuciosidad, dedicación y de culto, si nos expresamos con autenticidad, a y por la imagen de Cáceres. Un Palacio, por cierto, en el que se puede leer la siguiente inscripción: Aeterna ilustorum memoria, un salmo del rey David, que se traduce como La memoria de los justos es eterna, en cuya fachada destaca un gran escudo con armas de Ovando y Ulloa. Y un Palacio en el que sobresale, asimismo, una rejería de notable belleza y un sorprendente escudo esgrafiado con la frase latina Veritas vincit. O lo que es los mismo: La verdad lo vence todo

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El Conde Canilleros ante el Castillo de las Seguras en una fotografía de los años cincuenta.

Un buen día, por esas ocupaciones y preocupaciones, basadas siempre en el rigor y su exaltación por Cáceres y su rehabilitación, por sus monumentos, se volcó con su Castillo de las Seguras, en la carretera que lleva a Badajoz. En una extraordinaria labor de gran distinción. Tanto que la Asociación de los Castillos de España le premió por la obra de restauración plena de sabor y de relieve histórico.

Una figura del mayor relieve intelectual, con quien la ciudad de Cáceres se encuentra en deuda permanente, Miguel Muñoz de San Pedro, una excelente persona, por otra parte, y que se dejó el alma y la vida por Cáceres, debe de tener y de ocupar, sencillamente, otro lugar en la historia de la ciudad.

Y no, solo, el de la penosa anécdota que recuerdo, aparecida en un periódico, en el que le preguntaban a un bachiller de las bancadas cacereñas que quién era Cánovas. Y el alumno, tranquilamente, respondió: “Un Paseo”.

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Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros, en 1959.

El Conde de Canilleros se merece mucho más. Se merece que los cacereños le recuerden, que sepan de él, aunque solo digan: “Don Miguel Muñoz de San Pedro fue un historiador que ayudó a hacer posible este Casco Histórico-Monumental y esta Ciudad Medieval con su trabajo, con sus investigaciones, y uno de los máximos exponentes en los mejores logros para Cáceres”. Y no que puedan decir que Canilleros es una Plaza de Cáceres, cuando es, ni más ni menos, que uno de los padres de la historiografía contemporánea como escribiera de forma muy acertada en su día Francisco Acedo en el diario Extremadura.

Y es que verle el seguimiento de la reconstrucción, por ejemplo, de la Plaza de San Jorge, como tuve el placer de contemplarlo algún que otro día, con la compañía de mi  padre, con preocupación, con esmero, junto a otros historiadores e intelectuales, como si fuera el propio arquitecto diseñador de la obra no era más que una muestra de su sueño apasionante, de su luz de y sobre Cáceres, de su meta hacia un Cáceres para la eternidad esculpida, a manos de canteros, hacia lo alto de los cielos. Y, también, de la admiración sublime por parte de todos los que sentimos y amamos a Cáceres y, por supuesto, más allá de muchas vicisitudes que emanan del propio tránsito de la historia y, a la vez, del propio tránsito de la vida de las personas.

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Escudo de Armas de la familia Muñoz de San Pedro y Flores de Lizaur.

Asimismo Miguel Muñoz de San Pedro fue un gran estudioso de la heráldica, otra de las grandes pasiones de su vida. Y él mismo se encargó de la elaboración del escudo heráldico familiar tras su enlace matrimonial con doña Julia Flores de Lizaur Bonilla, natural de la localidad cacereña de Brozas, y con quien tuvo dos hijas, Beatriz, X Condesa de Canilleros, viuda de don Arsenio Rueda Sánchez Malo, presidente que fue de la Sala II del Tribunal Supremo, fallecido en el año 1976, y doña Blanca, vizcondesa de Torre Hidalgo, casada con don José Carrillo de Albornoz Montijano Cabrera y Aroca, bisnieto de los marqueses de Sendablanca y de Villaseca y coronel del Ejército. En dicho escudo de armas se puede leer la inscripcion “Por Dios y por la Patria” y en el que, asimismo, se pueden apreciar las diferentes figuras, sacadas de las páginas de la historia, de las que se conforma un blasón como el que os ofrezco.

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La iglesia de Santa María en la recreación hecha después de la Guerra.

Pero Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros, también fue uno de los padres de la Real Academia de Extremadura, un protagonista del resurgir intelectual de aquellos duros años cuarenta, cincuenta, sesenta, y muchos años antes de que la misma se pusiera en marcha, para gloria de Cáceres, de Badajoz y de la Comunidad Autónoma, y que, tras muchos esfuerzos, en silencio y de forma laboriosa, de don Miguel Muñoz de San Pedro, entre discreciones, prudencias y una gran labor de muchos años. Y sin cuya labor, para dejar el testimonio completo, la Real Academia de Extremadura lo habría tenido bastante más difícil y complicado. Y que, sin embargo, se convirtió en un lugar de encuentro, de debate y de apasionado estudio y defensa de Extremadura.

Es de señalar, asímismo, que el Condado de Canilleros es un título nobiliario español otorgado el 28 de junio de 1693 por el Rey Carlos II a favor de Pedro de Porres, Maraver y Silva, Regidor perpetuo de Jerez de los Caballeros; Corregidor de Ávila, Logroño, Granada, y Segovia; Caballero de la Orden de Santiago.

Su  actual titular, desde el año 2007,[es José Miguel Rueda Muñoz de San Pedro, XII conde de Canilleros y XII Vizconde de Peñaparda de Flores, casado en el año 1977 con María Justa Márquez de la Plata y López-Montenegro.

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Miguel Muñoz de San Pedro, en 1924, con el ropaje de Caballero del Santo Sepulcro.

Don Miguel Muñoz de don Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros y de San Miguel, Bizconde de Torre Hidalgo y Barón de Campo Aguila, fue una persona, sencillamente, como se podrá deduçir de este pequeño ensayo un erudito de excepcional talla por Cáceres y siempre, siempre, siempre, al servicio de la ciudad. Tal como consta en las páginas de la historia de la ciudad.

Cacereño, cacereñista y cacereñeador de siempre, y permítasenme las tres deficiones al tiempo, inquieto historiador de Cáceres y de Extremadura, apasionado investigador, señalado escritor, siempre pleno de la mayor inquietud, interés y anhelo por todo aquello cuando estuviera relacionado o guardara relación alguna con el Cáceres de su alma, que le llenó la vida y que llevará prendido por las campas de la eternidad, cultivó todos los géneros de su pasión por Cáceres.

Una historia, sencillamente, de entrega, de cariño, de entusiasmo y de pasión, durante toda una vida, por Cáceres.

Algo que los cacereños y las propias páginas del libro de la historia de la ciudad de Cáceres, a lo largo del tiempo, deberíamos de tener siempre en cuenta. Por ser y reflejarse como todo un acto de justicia con la figura, sublime y notoria, sencilla y de relieve, impresionante e intelectual, cálida y humana, cwercana y auténtica de don Miguel Muñoz de San Pedro.

Como nota de color y de curiosidad dejamos constancia fotográfica, a la izquierda de este texto, del banderín que, allá por los años cincuenta, diseñara el propio don Miguel Muñoz de San Pedro, y que muestra ese rasgo de sensibilidad de la que el mismo dejó larga constancia en todos sus quehaceres, compromisos, retos, obligaciones, investigaciones sobre Cáceres. El banderín, que colgó en una de las paredes de mi domicilio familiar, está basado en un cuadro que, en su día, le encargara el Conde de Canilleros al prestigioso pintor cacereño Victoriano Martínez Terrón.

Un banderín  con un dibujo, unas tonalidades y unos colores, diseñados, tal como se puede apreciar, con un exquisito cuidado. Y que ahí queda, también, como todo un gesto de sencillez, pero de autenticidad, para la historia.

Y sin obviar, claro es en este modesto trabajo, la poesía de Miguel Muñoz de San Pedro. Plena, cuidada, pulcra y de entrega absoluta a la hondura, siempre, de los surcos de sus versos.

A modo de despedida dejamos este soneto, que el mismo escribió en una alta madrugada de hace muchos años, en su despacho del Palacio enclavado en la Plaza de Santa María.

NOCHE MEDIEVAL

Bajo la tibia noche serena y estrellada,

envueltos en la sombra del viejo callejón,

se miran los rivales –las manos en la espada–

parados frente a frente con fiera decisión.

En una celosía suspira una enlutada.

Se cruzan los aceros ardientes de pasión..

Un grito de agonía prosigue a una estocada

y un hombre rueda en tierra partido el corazón.

Se cierra sollozando la vieja celosía.

El vencedor se pierde por la calleja umbría

y flotan en la noche la calma y el dolor.

Testigo silencioso, un Cristo en su hornacina

entre reflejos débiles la pura frente inclina…

y tiemblan las estrellas con místico temblor.

NOTA: La cuarta fotografía, que aparece con el pie “Una imagen de extraordinaria belleza del Casco Histórico-Monumental en la noche cacereña“, es obra de José Luis Gálvez Núñez, y está captada del blog chechen.es.

Licencia de Creative Commons

EL CONDE DE CANILLEROS, UNO DE LOS ARTÍFICES DE LA REHABILITACIÓN DE LA CIUDAD MONUMENTAL by JUAN DE LA CRUZ GUTIÉRREZ GÓMEZ is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional License.

12 comments on “EL CONDE DE CANILLEROS, UNO DE LOS ARTÍFICES DE LA REHABILITACION DE LA CIUDAD MONUMENTAL
  1. Hola Juan, me ha gustado mucho conocer un poquito más de nuestra historia.

    Te pido que si utilizas una imagen que no es de tu propiedad, por lo menos cites al autor. Me refiero a la que en el pie de foto pone “Una imagen de extraordinaria belleza del Casco Histórico Monumental en la noche cacereña.”

    Muchas gracias 🙂

    La próxima vez, no dudes en consultarme si necesitas una imagen para ilustrar algún articulo sobre Cáceres, Extremadura…

  2. Carmen Serrano Álvarez-Giraldo dice:

    Anonadada y espectante ante lo que puede venir después.
    Pienso lo mismo que tú. Estos personajes únicos, tienen el derecho del recuerdo para la posteridad.

    • Muchas gracias, querida Carmen, por tus amables palabras. Creo que la ciudad de Cáceres, sus gentes, debiera de conocer, un poco más y un poco mejor, la imagen de personajes, de tan extraordinaria talla intelectual, histórica, social y humana, por cierto, como don Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros. Y que se dejó, como verás, una importantísima parte de su vida por la mejora del Casco Histórico-Monumental de la Ciudad, por la rehabilitación de su Ciudad Medieval, y que alcanzó unos logros de una extraordinaria importancia tanto para la imagen de Cáceres como de su futuro entonces, es decir, el hoy, y del que una parte importante de su economía pasa por el turismo de tipología histórico-artística.
      Un abrazo. Juan de la Cruz

  3. Francisco Acedo dice:

    Me alegra ver cómo se ensalza una figura tan fundamental como la de Miguel Canilleros a la que tanto deben Cáceres y Extremadura y al que reivindicó cada vez que puedo. Gracias, de corazón, por el detalle de haberme citado. Un cordial saludo.

    • Muchas gracias a vosotros, querido José Miguel, por la ingente labor de tu siempre añoreado abuelo que logró impulsar al máximo posible la imagen de Cáceres, tras largos desvelos y sacrificios. Una labor que se merece, como creo destacar en el artículo, algo más que una Plaza… Y en el texto del artículo del Blog creo que se deja lo suficientemente claro la importancia de su magistral labor como para merecer más altos galardones. Ya es hora, en pleno siglo XXI, que los cacereños vayan sabiendo de sus prohombres, y que se dejaron la piel por un Cáceres mejor, algo más que el nombre de una calle o de una plaza. Espero, no obstante, seguir ampliando datos en el Blog, sobre la figura de don Miguel Muñoz de San Pedro y que mi padre me presentó cuando yo aún andaba con calzón corto. Tu abuelo me sonrió, me dio la mano, enrojecí de vergüenza y timidez, y me dijo: “¡A estudiar mucho amigo..! Un abrazo cordial.

    • Gracias querido amigo de todo corazón por tus palabras. Y que me honran más viniendo de un experto en conocimientos de la historia y de las historias de la historia –con perdón por la reiteración– de Cáceres. Hablar de don Miguel y de su ingente obra, es, quizás nunca mejor dicho, UN PASEO POR LA ETERNIDAD. Y es un placer, al tiempo, que los cacereños, como he epresado, sepamos, algo más y algo mejor, quiénes fueron los grandes luchadores de los últimos tiempos en el florecimiento de Cáceres. Y de aquellos inveterados esfuerzos hoy tenemos a Cáceres como marca Patrimonio de la Humanidad, como Tercer Conjunto Monumental de Europa y con una demanda turística de señalado relieve. Junto al placer de citarte, por una frase de un extraordinario contenido, un cálido abrazo.

  4. José Miguel Rueda Muñoz de San Pedro dice:

    Muchas gracias por el recuerdo tan cariñoso de abuelo Miguel que leo en su blog. Le hubiera gustado saber que, de sus desvelos por el Cáceres que tanto quiso, dejaba tan grato recuerdo en las personas que le rodearon; aunque no es raro en este caso viniendo del hijo de una persona tan amiga suya como fue su padre, Valeriano Gutiérrez Macías, otro cacereño imprescindible donde los haya.
    Un cordial saludo con mi enhorabuena por su publicación.

    • Muchas gracias a vosotros, querido José Miguel, por la ingente labor de tu siempre añoreado abuelo que logró impulsar al máximo posible la imagen de Cáceres, tras largos desvelos y sacrificios. Una labor que se merece, como creo destacar en el artículo, algo más que una Plaza… Y en el texto del artículo del Blog creo que se deja lo suficientemente claro la importancia de su magistral labor como para merecer más altos galardones. Ya es hora, en pleno siglo XXI, que los cacereños vayan sabiendo de sus prohombres, y que se dejaron la piel por un Cáceres mejor, algo más que el nombre de una calle o de una plaza. Espero, no obstante, seguir ampliando datos en el Blog, sobre la figura de don Miguel Muñoz de San Pedro y que mi padre me presentó cuando yo aún andaba con calzón corto. Tu abuelo me sonrió, me dio la mano, enrojecí de vergüenza y timidez, y me dijo: “¡A estudiar mucho amigo..! Un abrazo cordial.

  5. Ana Maria Roncero Cercas dice:

    Don Miguel Conde de Canilleros .todo lo que hizo por Caceres .con su tesón consiguió el alto premio que se puede dar a tanta belleza ….. Ana. Mari.

    • Muchas gracias, querida Ana María, por la sensibilidad que muestras, como buena cacereña y CACEREÑEADORA, tal como suelo expresar, para divulgar lo mejor posible la identidad con Cáceres, por la gigantesca obra de don Miguel Muñoz de San Pedro. Una personaje de una talla excepcional, un adelantado, como señalo a su tiempo y que con Alfonso Díaz de Bustamante y Quijano, y sus colaboradores, entre los que se encuentra la figura de mi padre, Valeriano Gutiérrez Macías, Primer Teniente de Alcalde y Vicepresidente de la Diputación, se logró una brillantísima rehabilitación de la Ciudad Medieval. Y que está suponiendo, consiguiendo y alcanzando unos logros extraordinarios. Un abrazo. Juan de la Cruz.

  6. Rosy dice:

    Muy interesante tu artículo, Juan, leyéndolo he descubierto, mas ampliamente, la figura del Conde de Canilleros. Yo tengo un recuerdo muy agradable de él, de un sólo día que le conocí, nos lo presentó a mi a mis amigas, un amigo de mi pandilla y fue tan amable que nos enseñó el Castillo por dentro, contándonos la historia de cada uno de los muebles

    • Querida Rosy: DonMiguel eraun tipo extraordinario.De muy alto y notorio relieve histórico-intelectual, con una sola pasión, Cáceres. Una personalidad que comulgaba, de forma exquisita y extraordinaria, con la sencillez, con la amabilidad, con la atención que respiraba desde su prisma cultural… Y si hoy Cáceres es Patrimonio de la Humanidad y Tercer Conjunto Monumental de Europa, en mi modesta opinión, se debe, entre otros, a su labor. Se entregó a Cáceres y la ciudad, creo, está en deuda con él. Una deuda sacrosanta, si me permites el término, y que pase a la historia del conocimiento de todos los cacereños, como señalo en el texto. Un abrazo, amiga.

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