LA JOTA DE ALCUESCAR

La «Jota de Alcuéscar», también conocida en la Alta Extremadura como «Jota del Candil», se conforma como una de las danzas folklóricas de mayor relieve en la provincia de Cáceres. Una jota típica y popular que hoy divulgan, prácticamente, todos los grupos de Coros y Danzas. He aquí su curiosa historia.

 

La Virgen del Rosario, patrona de Alcuéscar, tiene un orgullo bien fundado....

La Virgen del Rosario, patrona de Alcuéscar, tiene un orgullo bien fundado….

Por circunstancias que parecen desconocerse, no existía una danza popular típica, propia del municipio, que expresara el sentir colectivo entre jotas y bailes, arrancando decenas de años atrás. Tal como se han ido recogiendo a lo largo del tiempo, afortunadamente, en todos los pueblos extremeños, gracias al empeño y el trabajo de folkloristas como Manuel García Matos, Angelita Capdevielle, Domingo Sánchez Loro o Valeriano Gutiérrez Macías.

En este sentido es de señalar que un buen día Natividad Gabriel Cañamero (1894-1959), una mujer dinámica y defensora de la sensibilidad de las tradiciones y los valores del pueblo, poetisa, devota de la patrona de la localidad, la Virgen del Rosario, quiso recoger el mejor sentir de las gentes de la tierra a través de la hondura y raigambre de las gentes alcuesqueñas y entrelazándolos con la expresión que dicta en el pueblo, como en todos, la patrona.

Aunque, hasta donde hemos podido conocer, la jota tiene su origen en el año 1952, con motivo de la inauguración de la ermita Redonda,  que se construyó en honor de la Virgen de Fátima. Por lo que la «Jota del Candil» se estrenó, de forma oficial, cuando se inauguró y bendijo la ermita.

Con esos ingredientes un buen día se difundió por el pueblo su poesía titulada “Jota del Candil”, que, en el correr de los tiempos, se transformaría, curiosamente, por un lado como una representación emblemática de la localidad, por otro, en lo que se ha dado en llamar como himno de Alcuéscar, y, asimismo, casi como, a través de un fenómeno sorprendentemente llamativo, en una de las jotas más populares de Cáceres y que hoy llevan en su repertorio una gran parte de las agrupaciones folklóricas de Coros y Danzas de la provincia y de la región.

Y lo que aún resulta más importante: abrirse un hueco de relieve entre un repertorio de llamativa relevancia como son “El Redoble”, jota dieciochesca cacereña, “El pollu”, de Montehermoso, la “Jota de Guadalupe”, “El Perantón”, de Zarza de Granadilla, “La Vitorina”, entre otras muchas, que enriquecen, al medio del ritmo entre bandurrias, laudes, guitarras, botellas raspadas con cucharas, flautas y tamboriles, la magnitud del folklore altoextremeño.

Como la historia va por partes, y con ese hilo argumental, Natividad quiso escoger ese aire que imprimían en aquellos entonces los mozos del pueblo cuando acudían al baile con un candil. Con el que alumbrarse tanto en la calle como en el baile con los claroscuros propios de las luces y las sombras de la vela, a través de una imagen de entonces. Mozos que acudían con una capa entre los fríos invernales.

¡Bombaaaaaaaa...!

¡Bombaaaaaaaa…!

Asimismo la autora, llevada de una gran capacidad imaginativa, introdujo en la esencia de la poesía una muy original y curiosa estampa, como que, en determinados momentos de la danza, entre mozos y mozas, se detuviera la ejecución e interpretación de la misma.

Entonces los bailaores y las bailaoras de la «Jota del Candil» se reúnen por separado, para charlar de sus asuntos, hasta que, pocos segundos después, los muchachos se arrancan, de uno en en uno, a las jóvenes para expresarle, a través de una coplilla, unos piropos, cuajados de sentimientos y amores que producen curiosidad, sorpresa y admiración por parte de los que contemplan la más que curiosa escena tradicional, folklórica y amorosa.

Tras unas «bombas«, se reanuda el baile, siempre alegre y variado. Las mozas y los mozos se sonríen alegremente, como denotándose la complicidad entre ellos, mientras suenan las castañuelas y las miradas de unos y otras, de otras y unos, van encaminadas a esas relaciones que salen del alma de los bailaores.

Finalizadas las «bombas», el coro y los músicos solían gritar: «¡Venga, que lo bailen!«.

Entonces volvían a sonar los acordes musicales y se reanudaba la «Jota del Candil«, de Alcuéscar, entre el alegre sonar de los acordes musicales y las risueñas voces de los componentes de los coros y danzas y agrupaciones folklóricas.

Posteriormente se vuelve a detener la danza y se producen nuevos piropos….

He aquí la letra de la «Jota del Candil«:

El pueblo de Alcuéscar tiene (bis)

un orgullo bien fundado,

porque tiene de patrona

a la Virgen del Rosario.

(Estribillo)

Dicen los segadores

que van segando

quien bebiera tu agua

Fuente´l Castaño.

Fuente´l Castaño, niña,

Huerta la Orden,

para estar más cerquita

de mis amores.

(Estribillo).

Brilla la ermita Redonda (bis)

como el anillo en el dedo

que va lleno de diamantes,

más brilla la Virgen dentro.

Dicen los segadores, niña chiquita,

quien estuviera cerca de aquella ermita

de aquella ermita. Niña, de aquella ermita

p´a rezarle el rosario a la Virgen bendita-

¡Bomba!

En nuestro pueblo de Alcuéscar

se crían buenas mozas,

humildes y trabajadoras

como manojo de rosas..

Aunque tu madre te esconda

debajo de una baldosa

mañana por la mañana

te tomaré por esposa.

¡Que baile!

Va subiendo por la cuesta (bis)

a la cima del Calvario,

la que apareció en la ermita

con el Rosario en la mano.

(al estribillo)

¡BOMBA!

Siempre te he de querer

con amor y con dulzura,

porque tu eres la mujer

más guapa de Extremadura.

¡Que baile!

Va subiendo por la cuesta (bis)

a la cima del Calvario,

la que apareció en la ermita

con el Rosario en la mano.

Dicen los segadores niña chiquita

quien estuviera cerca de aquella ermita,

de aquella ermita niña, de aquella ermita

pa´ rezarle el rosario a la Virgencita.

El pueblo de Alcuéscar tiene (bis)

un orgullo bien fundado

porque tiene por patrona

a la Virgen del Rosario.

El airecito que viene

de la peña de la flor

pasa por aquí diciendo

—  Allá abajo ya llovió.

O:

El día que yo me vaya

las calles viejas d´Alcuéscar

llorarán de sentimiento

para tener quién las divierta.

O:

En Arroyomolinos

andan las cabras,

en la villa de Alcuéscar

las buenas muchachas.

O:

En la iglesia de Alcuéscar

entre cristales

hay dos vírgenes chicas

con ojos grandes.

O:

Tiene la torre de Alcuéscar

una cachuelita blanca

y un reloj que está mirando

por las calles más altas.

Brilla la ermita redonda...

Brilla la ermita redonda…

Ya con la poesía, aplaudida por todo el pueblo, Natividad la estudió junto al coadjutor de entonces, y para la que Pedro Cámara y Quico Gil, bajo la coordinación del sacerdote Leocadio Galán Barrena, natural de la localidad pacense de Calamonte, que se incorporó al pueblo en 1932, compusieron la música. Interpretada y adaptada con la forma de llevar a cabo una música de aire folklórico, alegre y y con mucho ritmo.

Pedro Cámara, Quico Gil y don Leocadio –que fuera fundador de la Casa de Misericordia “Los Esclavos de María y de los pobres”—acogieron el encargo con todo cariño, se comprometieron con el mayor empeño y se volcaron con la «Jota del Candil«. Como consecuencias, la obra salió adelante.

Posteriormente, con las cátedras ambulantes de la Sección Femenina, y en base a los pasos y ejecuciones de otras danzas típicas de la provincia, se fue dando pie y vida, paulatinamente, poco a poco a la “Jota del Candil”, y de este modo, con los mozos y mozas ataviados con la indumentaria popular se perfeccionó y elaboró lo que, hoy, se conforma y considera como una danza popular extremeña de gran calado, belleza y ritmo.

Señalemos, asimismo que con el paso del tiempo, y al formar parte dicha jota del repertorio folklórico de agrupaciones de la entidad como la de los Coros y Danzas de la Sección Femenina de Cáceres, dirigidos por Angelita Capdevielle, y, más tarde, por Pepi Suárez, se fueron incrementando las bombas o piropos.

De tal forma que ya, allá por los años sesenta, se lanzaban y escuchaban otras bombas como:

Morenita,

te quise desde que supe

que morena es

la Virgen de Guadalupe.

O:

¿Fuiste tú la que metiste

a San Antonio en un pozo

y le diste de zambullías

hasta que te sacó novio?

O:

Aunque hogaño no aiga trigo,

ni tampoco sementera,

yo me casaré contigo,

quiera tu madre o quiera.

O:

Eres como el pino verde

que arriba tiene la copa,

eres como el caramelo

que se deshace en la boca.

O:

Cacereña,

campesina,

eres la mujer más fina,

que Dios ha plantado en la tierra.

O:

La madre que te parió

tuvo que ser pastelera.

porque un bombón como tú

no lo fabrica cualquiera.

Las «bombas» representan por su curiosidad y peculiaridad, dentro de las danzas típicas y populares de Extremadura, una particularidad muy específica de la misma.

Como añadido y anécdota hemos de señalar  que en algunos viajes de los que realizaba dicho grupo folklórico a poblaciones del país hermano de Portugal, algunas de estas bombas se expresaban en el idioma luso. Como ejemplo podemos citar la siguiente:

Eres como o piñeiro verde

que ensima ten a copa,

eres como o rebosado

que se desfa na boca…

Lo que, como es de suponer, provocaba el jolgorio y el aplauso de los espectadores portugueses ante la ejecución de la «Jota del Candil«, de la localidad cacereña de Alcuéscar.

Asimismo es de especificar que en la historia de la «Jota de Alcuéscar», se encuentran numerosas «bombas«, o piropos, como, por ejemplo, el que dice:

Quisiera una argolla

donde cuelgas el candil,

para verte desnudar

y para verte vestir.

La Cruz del Calvario alzándose hacia los cielos de Alcuéscar...

La Cruz del Calvario alzándose hacia los cielos de Alcuéscar…

Finalmente dejemos constancia de que la Cruz del Calvario, como se denominaba al Cerro, un icono para todo el paisanaje alcuesqueño, fue subida hasta el mismo en un carro tirado por bueyes.

NOTA: Mi mayor agradecimiento a Eufemia Burdallo, presidenta de la Agrupación Folklórica «Virgen del Rosario«y a Lola Silva, por su extraordinaria colaboración en la elaboración de este ensayo alrededor de la historia de la «Jota de Alcuéscar«, también conocida por todos como «Jota del Candil«.

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