LA MUJER DE CÁCERES

“La mujer de Cáceres” es la referencia de una ilustración que aparece publicada en el libro “Las mujeres españolas, portuguesas y americanas”, editado entre 1872-1876, por Miguel Guijarro.

Allá por el último tercio del siglo XVIII el editor Miguel Guijarro, de señalado prestigio en la Villa y Corte, asumió el compromiso de publicar una obra de relieve: “Las mujeres españolas, portuguesas y americanas“, con prólogo de Antonio Cánovas del Castillo, presidente del Consejo de Ministros y que da nombre al principal paseo de Cáceres. En la obra destacaría una cromolitografía sobre la mujer de Cáceres bajo el título genérico de “Provincia de Cáceres“.

La obra, de tipología costumbrista y muy bien ilustrada, se editó en tres tomos durante el período comprendido entre los años 1872-1876.

En la misma se profundiza con un retrato, a caballo de notables escritores y de cualificados pintores, en las mujeres referenciadas. Una obra que se que ilustraría con acuarelas de las mujeres en las faenas del hogar y en las labores del campo, en el panorama de las ciudades y su imagen en los templos. Lo mismo que, otras, aparecerían en el escenario de los talleres o en el amplio mundo de los espectáculos.

Asimismo se procede, como se señala en la obra, a una “descripción y pintura del carácter, costumbres, trajes, usos, religiosidad, belleza, defectos, preocupaciones y excelencias de las mismas“.

Y, ya en el primero de los tomos, entre otras ilustraciones aparece una titulada, como se puede apreciar en la imagen, “La mujer de Cáceres“.

La misma es una acuarela del pintor extremeño de Fuente de Cantos Nicolás Megía Márquez, (1845-1917), y litografía de Magín Pujadas.

La mujer de Cáceres” se ofrece, pues, y se desliza como una llamativa estampa, como una imagen genérica de la mujer de Cáceres, en su visión particular, que llama la atención por la hondura de un variado cromatismo conformado de suaves y perfectas texturas.

Nicolás Megía Márquez recorrió un camino artístico que, más allá de su formación cosmopolita, fundamentalmente entre Roma y París, se deslizó, básicamente, por los segmentos de lo que se denomina el realismo ecléctico. Asimismo dejó una señalada estela de sus creaciones en medio del panorama costumbrista, el orientalismo el retrato, cuadros de tipología religiosa, y, entre otros, el paisajismo.

Es de señalar, asimismo, que, no en balde, Megía Márquez se conforma y está considerado como el pintor extremeño de mayor proyección del siglo XIX, tanto a nivel nacional como internacional.

El pintor pacense, que hoy figura en las páginas del libro de la historia de Cáceres gracias a esta bella acuarela, se formó en la Escuela Especial  de Pintura, Escultura y Grabado. Posteriormente recibió enseñanzas, entre otros, junto a pintores de la talla del pintor catalán Mariano Fortuny.

Con tan solo 35 años, en el correr del año 1880, el pintor extremeño ya tomaba parte en el Salón de Pintura de París. Allí se presentó con su obra titulada “Laboremus” que hoy se cobija entre las paredes del Museo del Prado.

Presidente de la Sociedad de Acuarelistas, catedrático de Pintura en la Escuela Superior de Artes e Industrias, con buena parte de su obra a caballo entre la localidad pacense de Monesterio, el Museo de Bellas Artes de Badajoz y en la Biblioteca Nacional.

Una obra, la de “La mujer de Cáceres“, que merece un sitial de honor en este Blog.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *