LOS REYES DE ESPAÑA EN CACERES (LA VANGUARDIA, 1977)

El año 1977 los Reyes de España, Juan Carlos y Sofía, procedieron a girar su primera visita oficial, ya como soberanos, a Cáceres. Una visita histórica que queda enmarcada en las páginas del libro de la ciudad. Visita de la que el periódico «La Vanguardia», de Barcelona, publicó el titular adjunto y las dos fotografías en portada.

Y en la que se desbordaron todas las previsiones. La ciudad de Cáceres se volcó con la presencia de los Reyes en su entorno, entre discursos, entrevistas, visitas y los actos e informes que se le presentaron, por parte de las autoridades correspondientes…

Aquí está el amplio y significativo titular que publicaba el periódico «La Vanguardia«, de Barcelona, en relación con la visita real llevada a cabo por Cáceres.

Y que, en tan solo cinco palabras, conforma toda una semblanza y muestra identificativa para que el lector se pudiera hacer una idea de la expectación que se había sembrado en Cáceres ante la visita de los Reyes. Y que estuvo acompañada de una amplia muestra de consideración, como siempre, por parte del pueblo de Cáceres.

El Rey pasó revista a las tropas del Regimiento.

Y, entre las muestras de cercanía, las reivindicaciones, siempre justas de los cacereños: Sobre todo las referentes al paro y a la emigración.

Ya en el balcón consistorial Alfonso Díaz de Bustamante Quijano, alcalde, expuso, entre otros aspectos que «Cáceres no quiere desgranar aquí ahora el rosario ¡limitado de sus más acuciantes necesidades, sino que quiere simplemente que la veáis, señor, como un solo y total problema, el de ser la capital de una provincia muy incipientemente industrial, eminentemente agrícola y ganadera, que marcha detrás de casi todas las capitales españolas en el terreno del desarrollo económico y social. El cacereño quiere un puesto digno en la nueva y eterna España que vosotros representáis y cuando el extremeño quiere, puede; y a la historia me remito, pero en el terreno de la economía nuestro milagro no se producirá sin una ayuda estatal fuerte y oportuna que nos coloque en la línea de salida justa en el gran concierto español.»

Posteriormente el Rey Juan Carlos señaló: «Conozco y comparto vuestra preocupación por el futuro desarrollo de vuestra ciudad y la de esta provincia y la de toda la región extremeña. Pero nunca han sido las dificultades motivo de desaliento para las gentes de esta tierra. Que la acción del Gobierno al que legítimamente hacéis llegar vuestras aspiraciones encuentre a Cáceres y a toda Extremadura decididos a trabajar sin descanso por su prosperidad y la de toda España».

Asimismo expuso que: «Pocos lugares habrá en las tierras españolas como es Cáceres. La belleza incomparable de vuestros monumentos, vuestro carácter extremeño, serio y generoso, vuestra lealtad a la Monarquía, son otros tantos títulos con los que Cáceres se identifica con la España de ayer, de hoy y de siempre«.

Un pueblo, siempre, verdaderamente ejemplar en sus raíces, en su recorrido histórico, en el comportamiento de sus gentes, en la entrega de sus hombres y mujeres, en su solidaridad con España, en sus silencios y admiraciones, en su trabajo con la vista puesta en sus campos y en sus más profundos y amplios horizontes.

Todo un pueblo esmerado en su recorrido del pasado, en sus caminos de hoy, en sus expectativas y en sus miradas, cuajadas de hondura y de nobleza, hacia el mañana.

A fin de cuentas, las grandes señas de identidad de nuestras gentes.

Y he aquí, por ejemplo, una muestra clara del recibimiento del pueblo cacereño, a través de la primera fotografía que publicaba en su portada el periódico catalán «La Vanguardia«.

El todo Cáceres, tirando del dicho popular, ocupando todo el amplio recinto de la Plaza Mayor, la plaza más grande de Extremadura.

Esas demandas del pueblo cacereño concentrado en la Plaza Mayor también le fueron expuestas al Rey en la reunión que mantuvo en la Diputación Provincial, con asistencia del ministro de Industria, y de los miembros de los Consejos Provinciales de Empresarios y Trabajadores, así como del presidente de la Cámara Agraria.

Otra vez, pues, se expusieron a los Reyes de España las severas cifras del paro en la provincia, otra vez las duras cifras de emigración en la provincia, otra vez la carencia de vías de comunicación, de nuevo las adversidades por el desaprovechamiento de los recursos naturales…

También, claro es, agarrando el toro por los cuernos y defendiendo a la provincia, se le expusieron a los ilustres visitantes las quejas por la marginación que sufría  la provincia por parte de la Administración central…

Un almuerzo oficial en el Ayuntamiento, ofrecido tanto por la Diputación Provincial como por el Consistorio de la ciudad puso fin a la rápida visita real, que, al menos, se llevó un cargamento de problemas ante la exposición de los cacereños…

Un almuerzo que consistió en Huevos a la gelee, Salmón ahumado con salsa tártara, Solomillo a la buche bouquetier y helado de vainilla con fresones naturales. Asimismo, durante el almuerzo, ser procedió a servir Vino Reserva especial de Martínez Larreta, coñac 1900 de Terry y anís Marie Brizard.

Asimismo, en este pequeño recorrido, por la portada del diario catalán, podemos observar el saludo de los Reyes a un pequeño minusválido.

Una portada, la del periódico catalán, que queda enraizada en los sentimientos del pueblo cacereño a través de su propio titular y a través s de dos secuencias que hoy rescatamos del Archivo para mayor y mejor conocimiento del paisanaje cacereño con aquellas fechas de hace ya cuarenta y tres años.

Y, al contemplar las páginas del tiempo, en la hemeroteca, echando la vista hacia atrás, hoy, treinta y tres años después las quejas de las gentes cacereñas, sus reivindicaciones, podrían ser, probablemente, aún, mayores…

Terminado el discurso, la multitud respondió con fuertes ovaciones, mientras parte del público pedía a voces «Menos palabras y más realidades».

 

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