LOS SIETE MAGNIFICOS… DEL CLUB DEPORTIVO CACEREÑO

Es probable que los más jóvenes no conozcan la historia de Los Siete Magníficos del Club Deportivo Cacereño. Una gesta y una historia que figura en las páginas del deporte en Cáceres, que fue una comidilla durante unos cuantos días en la ciudad, que dio mucho que hablar y que hasta quedó inserta en medios nacionales.
cacereño los siete magnificos

tate, Valero y Mandés. Una defensa mítica del Club Deportivo Cacereño al finalizar el partido Cacereño-Badajoz el 12 de marzo de 1964.

Situémonos en el domingo 1 de marzo de 1964. Se disputaba en el estadio de la Ciudad Deportiva el encuentro de la máxima rivalidad, en el Grupo XIII de la Tercera División, entre el Club Deportivo Cacereño y el Club Deportivo Badajoz.

Un partido, siempre, de la mayor convocatoria, por lo que las gradas se presentaban repletas de aficionados cacereños, y unos cientos de pacenses, entre cánticos deportivos y silbidos, lógicos, entre hinchas rivales.

Desde el principio el equipo verde domina, de forma impresionante, al once de Badajoz. A pesar, eso sí, del descarado arbitraje del emeritense García Camarero, que, no obstante, no pudo impedir que allá por la media hora de juego el equipo local fuera ganando por dos a cero y bailando, entre aplausos de la grada, al conjunto blanquinegro.

Pero el colegiado, el señor García Camarero, comenzó a transformarse, descaradamente, en un jugador más del Club Deportivo Badajoz. Y no porque se pusiera la camiseta del conjunto pacense. Peor aún, porque comenzó a desbaratar y a desbarrar con tal de ayudar a los visitantes.
Todo ello en medio de una impresionante indignación y en medio de las protestas de la afición. Aunque se iba ganando por dos a cero y eso facilitaba un respiro.

Más héte aquí que a eso del minuto treinta y cinco de la primera parte el Badajoz logra un gol del que doy fe desde la memoria, unos cuantos años después, de que el mismo nunca debió de subir al marcador. Un gol que indignó a la afición, a los jugadores verdes que sitiaron al colegiado, o sea, al árbitro, allá por las cercanías del túnel de vestuarios, dando paso a una espectacular protesta que, probablemente, se haya convertido en la bronca más atronadora que se haya podido vivir, lamentablemente, en el estadio…

Hasta que de repente aquel trencilla vestido de negro, García Camarero procede a expulsar de una tacada a cuatro jugadores del Club Deportivo Cacereño y a dos del Club Deportivo Badajoz. Aumenta la tensión y crece la indignación. Más bronca. Más tensión. Un escándalo mayúsculo que tronaba por el terreno de juego y el graderío del estadio local.

Hasta el extremo que Ibarreche, un delantero portentoso del equipo cacereño, asestó un par de mandobles que hicieron caer noqueado al árbitro. Unos instantes después se procede a la suspensión del partido en medio de un torrente de nervios, de gritos, de voces, de pitidos… De resultas de esa acción el ariete alavés fue suspendido con diecisiete partidos por la Federación Castellana de Fútbol.

En la continuación del encuentro, que tuvo lugar el jueves,12 de marzo, con arbitraje del colegiado Ortiz Salgado, llovía a manta de Dios, o si se quiere, como se suele decir de coloquial y popularmente, más que el día que enterraron a Zafra. Pero el graderío se llenó de espectadores, porque los cacereños habían hecho causa común con la defensa de la dignidad del equipo local. Lo que, además, suponía todo un acto de justicia, deportiva y paisana. Muchos pidieron permiso en sus trabajos, muchos estudiantes nos fugamos las clases, otros acudieron por el morbo, y todos, juntos, en unión de apoyo al Club Deportivo Cacereño.

Quedaban por disputarse diez minutos de la primera parte y toda la segunda con el marcador de 2-1 a favor de los locales. Sin olvidar, eso sí, que el Club Deportivo Cacereño solo contaba con siete jugadores y con nueve los blanquinegros. Mucha tela, pues, que cortar. Incluso con el hándicap de que Tate, el gran Adolfo Gómez Peñasco, que jugaba siempre en la demarcación de defensa derecho, saltaba al campo como portero.

El equipo peleó casi hasta sangrar, que diría Valero. Y tras un partidazo emocionante y duro, tanto por la desigualdad numérica como por la impresionante lluvia que cayó durante todo el partido, con el campo convertido en un auténtico barrizal, el encuentro finalizó con un muy digno empate a tres tantos.

Es de subrayar, asimismo, que, a consecuencia de los incidentes, provocados sola y exclusivamente por el árbitro, varios aficionados saltaron al campo.

Los Siete magníficos, tal cual pasaron a la historia fueron los jugadores Palma, Moscoso, Cantalapiedra, Mandés, Monasterio, Valero y Tate, y, que, en honor a la verdad, se dejaron el pellejo en el empeño.

La fotografía, captada del periódico “Extremadura“, con el graderío repleto de paraguas, deja constancia de un desolado Mandés, ese gallego noble y batallador, mientras esa brazado por Juan Manuel Romo Domínguez, en aquel entonces presidente del Club Deportivo Cacereño, ingeniero de Montes, un reconfortante Jorge Valero y un abatido Tate, casi siempre el capitán del equipo, y un espejo de los chavales, y no tan chavales, de Aquellos Tiempos.

Un equipo que esa temporada quedó en cuarto lugar tras el Calvo Sotelo, Extremadura y Badajoz y por delante del Villarrobledo, Socuéllamos, Manchego, Díter Zafra, Don Benito, Emeritense, Alcázar, Madrileño, Pedro Muñoz y Plasencia.

Un partidazo en dos partes, o dos partidos en uno, o como se quiera llamar, que, según nuestro compañero Fernando Montes Macías, narró y retransmitió el gran Cayetano Polo, Polito, de una forma muy emocionada. Tal, claro es, como nos tenía acostumbrados.

Una gesta que se dio en llamar por el mundillo del Cáceres deportivo como la de Los Siete Magníficos, por aquello de compararla con la gran película del Oeste Americano, que dirigida por el estadounidense Jhon Sturges, que se había estrenado cuatro años antes. Un film, por cierto, catalogado como una de las mejores películas del Oeste, con un gran éxito, de crítica y de público, y con los siempre legendarios y míticos actores como Yul Brynner, Steve McQueenCharles Bronson y otros en los papeles estelares.

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