MARTIN DUQUE FUENTES, UNA EMINENCIA

Probablemente algunos sepais de mi inquietud e interés por El Insti… Esto es, el Instituto Nacional de Enseñanza Media «El Brocense», en el Cáceres de Aquellos Tiempos… En el recorrido y las semblanzas que voy perfilando de aquellos entrañables profesores, hoy: Martín Duque Fuentes.

 
Todo un eminente pedagogo, enseñante y catedrático. Extraordinaria persona y cualificado profesor: Don Martín Duque Fuentes, con quien aprender Latín representaba todo un placer.
 
Entusiasta de la enseñanza, generoso con el alumnado –cuando a uno se le perdía la vista por los ventanales agigantados de las aulas, tras el vuelo fugaz de las chovas–, seguramente figura como de los profesores más y mejor valorados de aquellas legiones de alumnos.
 
Cordial y ameno, cercano y atento, ejercía el profesorado vocacional de forma manifiestamente humana, cuando aquel traslado al nuevo Insti comentó a don Valeriano: «Yo me quedaría con el sabor histórico que rezuma nuestro eterno Instituto, en el corazón de lo que denominamos la Parte Antigua de Cáceres… Sus pasillos, sus dependencias, sus aulas...». Al parecer don Martín hizo un alto en la charla, desde la emoción de tantos años enseñando entre las paredes del Insti, seducido por el encanto histórico de aquel impresionante y entrañable edificio, y apuntó: «¡Pero si hasta las paredes saben Latín, nunca mejor dicho, en el mejor sentido de la expresión…!«.
Unos segundos más tarde, embargado, tal vez, por la melancolía, por una catarata de recuerdos, entre alumnos y lecciones, entre explicaciones, remató su exposición, según nos relatara don Valeriano, del siguiente tenor: «¡Qué cantidad de alumnos brillantes han pasado por sus aulas, para mayor gloria de Cáceres y, en la medida que nos toca, al profesorado…!«.
 
Sus palabras sabían, entonces, a esa emoción del recuerdo en el trayecto de tantos años y de tantos estudiantes que pasaron con sus enseñanzas y con las de otros destacados y muy cualificados profesores, de los que poco a poco, vamos desarrollando sus semblanzas, que, en nuestro entender, es una forma, también, de honrarles por lo mucho que nos ayudaron con su generosidad y su invitación y aliento al estudio. 
En posesión de la Insignia de la Orden de Alfonso X el Sabio. el recuerdo de su relevancia por las áreas de la geografía estudiantil, así como por su insigne personalidad y relieve, llevó a que su nombre figure en el callejero cacereño.
Natural de la localidad Zarza de Montánchez, bachiller por el Instituto Nacional de Cáceres, aprendiendo de aquel clasicismo intelectual, y notorio, por el que siempre se guió, Licenciado por la Universidad Complutense de Madrid, catedrático en Zafra y, posteriormente, en Cáceres.
 
Hace unas semanas, repasando algunos testimonios gráficos que se apelmazan en ese baúl de las emociones –como el que representa, sencillamente, el paso del tiempo– me encontré en mi Archivo con este curioso testimonio de su presencia en la candidatura, correspondiente a las elecciones del año 1936, con el Partido Republicano Radical.
 
Una persona y un enseñante de exquisita sensibilidad que plasmó una honda huella,  se lo puedo asegurar, entre todos aquellos bachilleres.
Gracias, siempre, muchas gracias, querido don Martín Duque Fuentes.
 
NOTA: A Julita G. Parra, catedrática del Cáceres de Aquellos Tiempos, maestra de la fotografía, siempre cariñosa y atenta con todos, con mi mejor abrazo.

 

 

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