MONUMENTO A GABRIEL Y GALÁN

José María Gabriel y Galán se conforma como uno de los nombres más relevantes de la poesía castellano-extremeña. Como sabemos todos los extremeños.

 

Estatua a Gabriel y Galán en el Paseo de Cánovas, por Pérez Comendador.

Estatua a Gabriel y Galán en el Paseo de Cánovas, por Pérez Comendador.

Lo que viene al hilo de esta antigua fotografía –y creo que desconocida e inédita– que he hallado en mi archivo–, referenciada en los años cincuenta/sesenta, que llevara a cabo el excepcional fotógrafo aragonés Luis García Garrabella, 1907-1977), y qie que, en aquellas décadas, cámara en ristre, decidió recorrerse España de cabo a rabo, por toda la geografía de la piel de toro que se expande por los cuatro puntos cardinales y tratar de plasmar los monumentos, las esencias, las particularidades, los paisajes, las costumbres, las sensibilidades que se dan cita por la hermosura de los pueblos y ciudades de España.

El objetivo: Conformar una colección de postales fotográficas de la marca que llevaría su nombre en el reverso de las postales, EDICIONES GARCÍA GARRABELLA, que tuvo, por cierto, un gran eco en el mercado de Aquellos Tiempos. Y que, por supuesto, habría de encontrar un manifiesto interés en su colección de Tarjetas Postales de España.

Una de las fotografías más representativas de Cáceres, elegidas por Luis García Garrabella para dicha colección, quizás como quiera que el mercado se encontraba saturado de postales cacereñas con los monumentos más representativos de la entonces conocida como Ciudad Antigua, hoy Casco Histórico-Monumental y Ciudad Medieval, se conforma con la estatua de José María Gabriel y Galán, en primer plano, y con el céntrico Paseo de Cánovas al fondo.

Fotografía aparecida en 1926 en el diario ABC, en el día de la inauguración del Monumento.

Fotografía aparecida en 1926 en el diario ABC, en el día de la inauguración del Monumento.

Un monumento elaborado, de forma primorosa, con gran sentido figurativo y con una gran composición artística, por el galardonado y laureado escultor extremeño Enrique Pérez Comendador, en el año 1926, a quien le entusiasmó el encargo, de tanto realce y belleza, en homenaje a una personalidad de la poesía y de las letras como la figura que representa el autor de «El Ama«, José María Gabriel y Galán.

Es de señalar que Enrique Pérez Comendador (Hervás, 1900-Madrid, 1981), perteneciente a la Escuela Sevillana de Escultura se distinguió, desde siempre, por su amplia capacidad de trabajo y sus cualidades imaginativas y realistas. El mismo cuenta en su haber con destacadas obras y significativos galardones: Como son el monumento a San Pedro de Alcántara en la Plaza cacereña de Santa María y al que le puso su propio rostro, los Monumento a Vasco Núñez de Balboa y Ramón Gómez de la Serna, en Madrid,  el de Pedro de Valdivia, en Santiago de Chile el paso «La Despedida«, que desfila procesional, devotamente, durante la Semana Santa de Zamora, una de las más hermosas y sugestivas de España.

Y entre sus galardones destacar las diversas que obtuvo en la Exposición Nacional de Bellas Artes en Madrid, la Medalla de Oro de la Exposición Iberoamericana de Sevilla, el Gran Premio de Roma, el Premio Nacional de Escultura, además de ser Miembro de la Academia Española de Bellas Artes de Roma, de la que alcanzó la dirección e imprimiéndole un señalado y manifiesto impulso….

Una trayectoria tan amplia y cuajada de éxitos y triunfos, gracias a la artística delicadeza de sus manos, para mayor gloria de Cáceres.

José María Gabriel y Galán, (Salamanca, 1870-Guijo de Granadilla, 1905), la figura homenajeada, que da título a este trabajo, se merecía el mayor recuerdo y agradecimiento de Cáceres, a pesar de que nos dejó con tan solo treinta y cinco años y una densa e ingente obra, tanto en castellano como en el dialecto extremeño, el castúo.

Un poeta intenso, generoso con la luz de la vida, con la que gente que camina por el sendero de la vida, con el paisanaje del Guijo, siempre marcado por la admiración al ilustre vate.

Gabriel y Galán, que ejerció un tiempo de maestro en la localidad cacereña de Guijo de Granadilla, donde afincaría, destacó, sobre todo, por su entrega e identidad al sentimiento, la realidad y al mundo a caballo entre el campo y su sentido cristiano de la vida, donde matrimonió con Desideria García Gascón, dejando el colegio, a partir de entonces y dedicándose a la administración denominada «El Tejar», un latifundio de su mujer.

Un tiempo que comienza a compartir con la rica y expresiva poesía que nace en su alma: «El Cristu benditu«, «El Ama«, con la que alcanza la Flor Natural de los Juegos Florales de Salamanca, así como el logro de otras Flores Naturales en Zaragoza, Sevilla y Buenos Aires, que le van culminando como un poeta de relieve.

Un hombre y poeta que se entregó a la vida del campo y a la hondura de los planteamientos cacereños. Y que al fallecer con tan temprana edad se rompió la enorme talla poética de una personalidad que rezumaba identidad de sangre castellana y extremeña y que divulgó, sobremanera, los nombres de Cáceres y Extremadura en los ámbitos literarios extremeños.

Destcar, asimismo, que a pesar de su juventud, a los 33 años, José María Gabriel y Galán ya fue nombrado Hijo Adoptivo de Guijo de Granadilla.

Todavía hoy, cada 6 de enero, los amigos de Gabriel y Galán continúan rindiéndole homenaje de gratitud y numen poético entre versos cuajados de sensibilidades poéticas.

Una cita que potenció el investigador y escritor cacereño Valeriano Gutiérrez Macías, Premio Nacional de Periodismo «Gabriel y Galán», autor de las obras «Biografía de Gabriel y Galán» y «Anecdotario de Gabriel y Galán»,  ante la misma estatua y con la aportación de destacados intelectuales, escritores, vates, niños y juglares que se aúnan y reúnen gracias a la excepcional figura de la talla, poética y humana, de José María Gabriel y Galán.

En la fotografía de la izquierda, año 1970, se aprecia al poeta Fernando Bravo y Bravo, con capa, el tercero por la izquierda, al investigador y escritor Valeriano Gutiérrez Macías, en el centro de la imagen, al sacerdote don Manuel Vidal Carrasco, al poeta don José Canal Rosado, segundo por la derecha  y al periodista don Fernando García Morales, primero por la derecha.

Posteriormente, tras el fallecimiento de Valeriano Gutiérrez Macías, tomaron el testigo de esta tradición y de este empeño, «eternamente galanista por mérito propio, calidad del poeta y su dedicación a Cáceres y Extremadura«, como señalara Gutiérrez Macías, dos extremeños, tan apasionados como comprometidos con la obra del poeta, Joaquín García-Plata y Matías Simón, que, con el mayor esmero, continúan convocando a todos los cacereños cada 6 de enero ante la estatua de Gabriel y Galán, en el cacereñísimo Paseo de Cánovas.

Joaquín García-Plata y Matías Simón, dos apasionados del poeta siguen, pues, con extraordinario entusiasmo esa estela del galanismo en Cáceres…

Como dato curiosamente anecdótico dejamos aquí, a la izquierda, la firma del ilustre poeta.

Y qué mejor forma, queridos amigos y lectores de este blog, «CACEREÑEANDO«, que finalizar dejando plasmado uno de esos poemas con el que nos deleitó, como siempre, José María Gabriel y Galán. En este caso «El embargo«.

Señol jues, pasi usté más alanti
y que entrin tos esos,
no le dé a usté ansia
no le dé a usté mieo…

Si venís antiayel a afligila
sos tumbo a la puerta. ¡Pero ya s’ha muerto!

¡Embargal, embargal los avíos,
que aquí no hay dinero:
lo he gastao en comías pa ella
y en boticas que no le sirvieron;
y eso que me quea,
porque no me dio tiempo a vendello,
ya me está sobrando,
ya me está gediendo!

Embargal esi sacho de pico,
y esas jocis clavás en el techo,
y esa segureja
y ese cacho e liendro…

¡Jerramientas, que no quedi una!
¿Ya pa qué las quiero?
Si tuviá que ganalo pa ella,
¡cualisquiá me quitaba a mí eso!
Pero ya no quio vel esi sacho,
ni esas jocis clavás en el techo,
ni esa segureja
ni ese cacho e liendro…

¡Pero a vel, señol jues: cuidaíto
si alguno de ésos
es osao de tocali a esa cama
ondi ella s’ha muerto:
la camita ondi yo la he querío
cuando dambos estábamos güenos;
la camita ondi yo la he cuidiau,
la camita ondi estuvo su cuerpo
cuatro mesis vivo
y una nochi muerto!

¡Señol jues: que nenguno sea osao
de tocali a esa cama ni un pelo,
porque aquí lo jinco
delanti usté mesmo!
Lleváisoslo todu,
todu, menus eso,
que esas mantas tienin
suol de su cuerpo…
¡y me güelin, me güelin a ella
ca ves que las güelo!…

 

 

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