PEPI SUAREZ, EMBAJADORA DEL FOLKLORE CACEREÑO

Pepi Suárez fue otra de aquellas cacereñas populares durante largo tiempo como directora del Grupo de Coros y Danzas de la Sección Femenina de Cáceres. Y, por tanto, otra manifiesta embajadora y divulgadora folklórica de las canciones y las danzas típicas de la provincia altoextremeña. Aquí os dejo mi artículo “PEPI SUAREZ, EMBAJADORA DEL FOLKLORE CACEREÑO” que hoy, 2 de abril de 2019, aparece publicado en  el periódico extremeño “Región  Digital”.

La revista “Mundo Hispánico” publicaba en 1958 esta fotografía de Pepi Suárez con motivo del I Festival Folklórico Hispano-Americano celebrado en Cáceres ese mismo año.

Pepi Suárez fue otra de aquellas cacereñas populares al frente de los Coros y Danzas de la Sección Fememina de Cáceres. De señalada personalidad y pasión por el folklore cacereño, como pusiera de relieve con aquel extraordinario Grupo de Coros y Danzas, de finales de los años cincuenta, de los sesenta y de los setenta. Lo que distinguió siempre a dicha agrupación folklórica cacereña, a lo largo de todos sus años de existencia, y que se conformaba de un nutrido grupo de jóvenes, de diferentes generaciones, que dieron lo mejor de sí para ofrecer un completo repertorio en sus numerosas actuaciones en diversos certámenes y divulgando por todas partes el nombre de la ciudad de Cáceres.

 Y mientras tanto, claro es, tratando de conseguir, siempre, la mayor y mejor perfección en todos los ensayos y en todas y en cada una de las actuaciones: Los movimientos de los danzantes, el ritmo de los bailarines, el toque de las castañuelas, el más que exquisito cuidado de la indumentaria, el genio y la raza y la alegría en todas las interpretaciones…

Pepi Suárez se representa, pues, de este modo, como otro de los rostros populares en el Cáceres de Aquellos Tiempos. Siempre agradable, cordial, atenta y esmerada, volcada y perfeccionista con el folklore cacereño, se conforma, por tanto, como otro nombre de tipología popular en aquella pequeña capital de provincias, como embajadora y divulgadora folklórica de las canciones y danzas típicas de la Alta Extremadura.

Actuaciones con un repertorio de extraordinaria belleza compuesto con la presencia e interpretación de un largo puñado de danzas típicas recogidas por toda la provincia, con mucho trabajo y esfuerzo, y, siempre, con el mayor respeto a la pureza y a la autenticidad tradicional. Ahí están, como ejemplo, “El Pollu“, de Montehermoso, “La Jerteña“, “La Jota de Guadalupe“, “La Jota del Candil“, de Alcuéscar, “La Jota Cuadrada“, de Monroy, “El Redoble“, la jota dieciochesca típica cacereña, “La Carta“, de Piornal, “El Pindongo” de Montehermoso, “El Perantón“, de Zarza de Granadilla, “El Cerandeo“, de Cáceres, “El arbolito“, de Piornal, “La Guerra del Moru“, de Montehermoso, y otras que se fueron recogiendo, esfuerzo a esfuerzo, entre letras, acordes musicales, partituras, instrumentos y los diferentes movimientos que se ejecutan en la representación de las danzas típicas, recopiladas con esmero por parte de personajes relevantes en el panorama folklórico de la provincia de Cáceres.

 Como es el caso, por ejemplo, del placentino Manuel García Matos, autor de la “Antología del Folklore Musical de España“, catedrático de Folklore del Conservatorio de Música de Madrid, investigador y autor de numerosas publicaciones, como, “Lírica Popular de la Alta Extremadura“, así como la eminente folklorista cacereña Angelita Capdevielle, que también fuera directora de los Coros y Danzas de la Sección Femenina de Cáceres, y autora del libro “Cancionero de Cáceres y su provincia“.

Pepi Suárez bailando en Daniel. Imagen de Filmoteca Española. Años 60.

Una etapa en la que la agrupación folklórica cacereña, bajo la dirección de Pepi Suárez, siempre dinámica y muy activa, participó en numerosos Festivales, Certámenes y Concursos, como en Méjico, en Francia o en Portugal, entre otra serie de países, en diversas ciudades españolas, como Madrid, Zaragoza, Barcelona, en el Festival de Folklore de los Pirineos, en Jaca, en los Concursos de Folklore Español, que también actuó en Televisión Española en variadas ocasiones y programas, grabó un disco de larga duración en la Casa Hispavox…

… Y que en todas las ediciones de los Festivales Folklóricos Hispano-Americanos, Luso-Filipinos, que se celebraron en Cáceres, desde sus inicios, en el año 1958, con la colaboración del Instituto de Cultura Hispánica, se encargaba de poner el broche de oro con la actuación, en todas las ediciones, de un más que interminable “Redoble”, coreado, en su estribillo, y con rítmicas palmas, por todos los cacereños que abarrotaban la Plaza de Toros, mientras la serpiente multicolor folklórica, con la participación de todos los bailarines de las diversas agrupaciones que se daban cita en todos los Festivales, bailaban ese alegre “Redoble”, entre el escenario y el coso taurino mezclándose entre el público que también seguía esa espectacular caravana humana de danzantes al ritmo, siempre en nuestro corazón, de la jota más típica de Cáceres…

Un grupo, el de los Coros y Danzas de la Sección Femenina de Cáceres, que obtuvo un más que señalado eco en todas sus actuaciones, dejando constancia de la esencia, hondura, autenticidad y de la más profunda belleza que se ofrecen a través del siempre más rico y puro muestrario de las canciones y danzas cacereñas.

En aquellos tiempos formaban parte del Grupo, entre otros, cacereños como el periodista y locutor Gabriel Romero, el modisto y diseñador Leocadio Bernáldez, Adolfo Romero, conocido como Fito, director de la rondalla, entre los sones de bandurrias, laudes, guitarras, botellas, tamboriles, flautas, panderetas, y otros muchos en ese objetivo común que les unía a todos sus componentes como era el de cooperar a la divulgación, permanentemente, de las mejores esencias que forman parte de la identidad cacereña.

En este caso, a través de las más expresivas y auténticas manifestaciones festivas de nuestros pueblos como son aquellas que se exhiben y que se exponen a través de la representación de sus danzas y de las letras de sus canciones, que nacen en lo más hondo del alma de sus gentes, de sus hombres y de sus mujeres, y a través de un largo camino como el que se complementa en el recorrido existente en sus tradiciones, costumbres populares y sus esencias.

 Canciones y danzas de los pueblos esparcidos a lo largo y a lo ancho de toda la geografía de la provincia de Cáceres y en las que se pueden seguir escuchando, con verdadero deleite, letras de tanto sabor, en base a la más pura historia tradicional de los pueblos. Como vienen a ser, por ejemplo, esta serie de ellas que citamos a continuación

Ojos que te vieron ir

por el Caminito LLano,

cuando te verán volver

con la licencia en la mano.

O la que se canta:

El pueblo de Alcuéscar tiene

un orgullo bien fundado,

porque tiene de Patrona

a la Virgen del Rosario.

O la que dice:

Los ratonis de mi casa

han cogido la costumbri,

de bajarse por los yaris

a calentarse a la lumbri…

O esa otra que señala:

Cuando por tu puerta paso

y en la ventana no estás,

voy acortando los pasos

por ver si te asomarás…

O, tal vez, la que cuenta con esta letrilla:

¡Ay, que vengo, que vengo, que vengo,

ay, que vengo de la montanera,

de coger ricas bellotas,

más dulces que la canela…!

O, también, la que dice;

Tu cintura no es cintura,

tu cintura es contrabando,

yo soy el contrabandista,

que por tí vive penando…

Pepi Suárez recibiendo una distinción en un Certamen Folklórico en los años 60, junto al bailarín Luis Miguel Luengo Solís.

Y así, de este modo, toda una muy larga muestra y manifestación de canciones y de danzas, todas con expresivas letras, y nacidas en lo más hondo de la sensibilidad de los pueblos cacereños.

Pepi Suárez, vino a ser, pues, una cualificada embajadora folklórica, junto a tantos otros, preocupada siempre en conseguir la mayor y mejor coordinación del grupo de Coros y Danzas de la Sección Femenina de Cáceres,

Siempre amable y generosa, pero también exigente y luchadora, y que, durante su larga etapa al frente de la agrupación cacereña, obtuvo una continuada serie de logros y de éxitos. Algo que es de justicia dejar constancia por lo que representa su personalidad dentro del panorama folklórico cacereño.

Y si al principio de este capítulo señalábamos que en el Cáceres de Aquellos Tiempos había una larga serie de rostros populares, y entre ellos figiçuraba el de Pepi Suárez, es, tal vez, porque las páginas del libro de la Historia de Cáceres se iban diseñando y escribiendo poco a poco, día a día, entre todos los cacereños, en las diferentes modalidades, humanas, sociales, profesionales, recreativas, vecinales. tertulianas; otras, también, en las más variadas y diversas tipologías, recreativas, aficiones, y otras muchas más, en una encantadora, hechizante y mágica ciudad, y en la que, como se suele decir, tanto popular como coloquialmente, prácticamente nos conocíamos casi todos. O, puede, que, acaso, tal vez todos.

Gracias, pues, de todo corazón, querida Pepi Suárez, por tu amplia y generosa cooperación para sensibilizarnos a tantos y a tantos, de la hondura existentes en las raíces del árbol folklórico de la provincia de Cáceres, mientras aún recordamos, como es el caso del firmante de este blog, tu constancia en que perfeccionáramos, día a día, la ejecución de esos bailes, de esas jotas y de esas danzas de  nuestro folklore.

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PEPI SUAREZ, DIRECTORA DE LOS COROS Y DANZAS DE LA SECCION FEMENINA DE CACERES by JUAN DE LA CRUZ GUTIERREZ GOMEZ is licensed under a Creative Commons

One comment on “PEPI SUAREZ, EMBAJADORA DEL FOLKLORE CACEREÑO
  1. Ana dice:

    Me ha encantado. Un saludo

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