PORCALLO, UN INDIANO CACEREÑO

Vasco Porcallo de Figueroa fue uno de esos intrépidos aventureros cacereños que un día decidió poner tierra por medio. Entonces se lanzó al recorrido del azar y embarcándose hacia el Nuevo Mundo. Mi artículo de hoy, 10 de octubre de 1019, el periódico regional extremeño «Hoy».

 

Vasco Porcallo de Figueroa.

Vasco Porcallo de Figueroa.

En la historia de extremeños en las Indias figuran personajes escasamente conocidos, como Vasco Porcallo de Figueroa. Joven cacereño que, según los historiadores, se enroló con la expedición a la isla La Española, hoy Haití y República Dominicana, bajo el mando de Fray Nicolás de Ovando, abatiendo el último cacicazgo taíno, correspondiéndole gran número de esclavos indios y africanos y tierras en el repartimiento.

Lo que rebate ahora el investigador cubano José de Herrera, descendiente de Porcallo de Figueroa, quien señala un error en la fecha de su nacimiento, por lo que el apunte anterior correspondería a un primo segundo del mismo, Porcallo de Mendoza.

Lo que no obsta para que Vasco, de personalidad aguerrida y severa, emprendiera la ruta en la conquista de Cuba con Diego Velázquez de Cuéllar, asentándose en una zona rica de indios, fundando la villa de la Santísima Trinidad, hoy Patrimonio de la Unesco, siendo dueño de inmensas haciendas y obteniendo una fortuna con la adquisición y venta de esclavos.

Porcallo se unió a Hernando de Soto, gobernador de Cuba, en la conquista de La Florida, prestaba ayuda a aventureros como Pánfilo de Narvaez y se enriqueció aún más con el descubrimiento de minas de oro y plata en sus posesiones, llegando a ser el terrateniente más poderoso de Cuba.

La mayoría de los historiadores le califican como cruel encomendero, sanguinario soldado, gran fornicador, señor feudal de horca y caudillo y «el español más odiado y temido por los siboneyes». Aunque Diego de Sarmiento, cartujo, destaca su cualificación de linaje y hacienda y Marcos Antonio Ramos, un propulsor de la colonización y desarrollo de Cuba.

Adicto a mujeres indígenas, tuvo siete hijos legítimos, y entre cien y trescientos cincuenta ilegítimos, por lo que muchos cubanos son descendientes de Vasco Porcallo de Figueroa y de la Cerda.

Asimismo Herrera apunta, tras la lectura de un ensayo del articulista, que Vasco -enterrado bajo el altar mayor de la parroquia de Puerto Príncipe– no fue tan cruel, sino una de las figuras más importantes en la historia de colonial de Cuba.

Seguiremos, pues, los nuevos apuntes sobre el aventurero cacereño.

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