SAN JONAS Y CACERES

Cuenta una leyenda que el profeta San Jonás fue el introductor del cristianismo en Cáceres. Una curiosa historia que otros tildan de crónicón. Todo es debido al libro que, en su día publicó Juan Lozano de Figueroa y Altamirano sobre San Jonás, allá en el siglo XVII. Aquí os dejo mi artículo «SAN JONAS Y CACERES» que hoy, 10 de mayo de 2019, aparece publicado en el periódico «Hoy», de Cáceres.

Imagen de San Jonás en la cacereña Ermita del Vaquero.

Una leyenda de Cáceres gira alrededor del profeta San Jonás, a quien se le atribuyó la introducción del cristianismo en la villa allá por el siglo I.

Alguna fuente señala que San Jonás, natural de Atenas, discípulo de San Dionisio Aeropagita, llegó hasta nuestra entonces villa como Presbítero para predicar el cristianismo, por mandato del Papa Clemente.

Encaminóse, pues, San Jonás a divulgar tales prédicas por tierras cacereñas, lo que haría durante siete años, regresando a Roma, cuna de la cristiandad, para volver a Cáceres.

Su primera llegada se situaría por el año 86, cuando un despiadado Domiciano, Emperador y Pontífice Máximo, mantenía cruel persecución contra los cristianos.

Todo ello en base a la obra «San Jonás, Presbítero y Mártir, Apóstol, Predicador y Maestro de la Noble y Muy Leal Villa de Cáceres«, que escribiera en su día Solano de Figueroa y Altamirano, (Jaraicejo, 1610-1684), teólogo, Canónigo Penitenciario de la Santa Iglesia de Badajoz y Visitador Comisario del Santo Oficio de la Inquisición.

En el mismo el autor deja constancia de la indebida adoración a Ceres, que San Jonás predicó en Cáceres como apóstol «el Altísimo Misterio de la Santísima Trinidad, la Encarnación del Verbo, su vida, muerte y Resurrección«, destacando sus sermones, y que por esta razón “ha sido Cáceres República tan Cristiana, tan Católica, tan Religiosa«.

Posteriormente Enrique Florez de Setién y Huidobro, agustino, historiador, del Consejo de la Inquisición, ajusta cuentas en su voluminoso tratado «España Sagrada” subrayando que la obra de Solano es un simple cronicón…

Asimismo en el siglo XVII, tras la aparición de la Virgen de Guadalupe al pastor Gil Cordero, se alza la Ermita del Vaquero en la calle Caleros, que vivía en dicha calle, albergando una pintura de San Jonás que aparece con la cabeza en la mano, al morir degollado…

Probablemente de haber desempeñado San Jonás dicha misión figuraría debidamente en la historia cacereña.

 

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