TIPOS POPULARES CACEREÑOS

Pasando revista al Cáceres de Aquellos Tiempos y de lo que se podría denominar como tipos populares y curiosos, en diferentes aspectos y fenomenologías, resulta que poco a poco va saliendo una lista de cierto relieve. Lo que nos ha dado pie para el artículo DE TIPOS POPULARES CACEREÑOS, que hoy, 19 de febrero de 2021, aparece publicado en el periódico regional extremeño «HOY».

Cuando los mayores echamos mano de tipos populares cacereños de Aquellos Tiempos solemos sacar a colación los mismos personajes: El Nano, Zacarías, el Chato de los Metales…

            En aquellas páginas de la pequeña capital de provincia revoloteaban otros conocidos, que merecen alguna cita. Se me ocurren, así por encima, Emilio, el Legionario, con el chapiri sobre la cabeza, que habilitó la caseta-basura del cuartel “Argel 27” como morada, con rancho incluido en tartera, al toque de fajina; Pepe, el Inspector, enigmático personaje, enfundado en su gabardina, aire siniestro, ojos resguardados tras las gafas de sol, que perseguía de modo detectivesco, en plan Colombo, a sospechosos –no sabe de qué– entre la Plaza y Cánovas; Chochito de Oro, rubia, de aspecto fondón, que ya se indican sus características, rondando por las cercanías del Parador del Carmen; el Pielero Conejero que se arruinó con el juego y sobrevivía comprando pieles de lepóridos a las amas de casa para venderlas en un almacén; Puri, la Campanera, pedigüeña y buscona; Pegaso, que dirigía la circulación; el Sabanilla, lacero municipal, con su siniestra herramienta en la mano persiguiendo perrillos callejeros; la Cartucha, que velaba armas por la vieja estación de ferrocarril, aguardando a la soldadesca y clientela del Calerizo; los Chinche, alguacilillos de la plaza de toros, Federico Ramón Culeras, con años de miseria, junto a las tapias del cementerio…

            Cada uno dejaba su estela. Como el Hombre de la Gabardina que, al parecer, se presentaba a jóvenes y mujeres solitarias por la Ciudad Antigua, abriendo la prenda, enseñando sus partes y creando un ambiente de miedo que se difundía por los entresijos de la capital…

            Por allí, por las campas de nuestra infancia, se andaban otros tipos populares cacereños, en esos recorridos del tiempo, ahora, ya, con sabor lejano, a los que se podrían dedicar curiosas referencias que quien más y quien menos de aquellas quintas, como se decía antes, almacenamos en el album de la memoria.

NOTA: En la primera de las fotografías, captada del periódico «Hoy«, se puede apreciar al mendigo cacereño Margallo, familiar lejano del general montanchego Juan García-Margallo, Comandante General de Melilla, a finales del siglo XIX, y del ex ministro José Manuel García-Margallo.

En la segunda de las fotografías podemos ver a otro personaje popular por las calles cacereñas, Mariano Amaral, conocido como el «Nano«, a quien se le dedicó el libro «Mariano Amaral, un hombre bueno«.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *