UNA REFLEXION DE HACE 104 AÑOS, A PROPOSITO DE ANTONIO FLORIANO CUMBREÑO

En 1912 Antonio Floriano Cumbreño era un joven cacereño que estudiaba con ahinco en la Universidad. Que habría de ser una eminencia. Y cuya fotografía, con la que ilustro este texto, aparece por esas fechas en el semanario “El Bloque”.
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Antonio Floriano Cumbreño en 1912. Fotografía captada del periódico “El Bloque”.

Por esa época el periódico, que pusiera en marcha una personalidad periodística y política como la de Emilio Herreros Estevan, con uve, abogado, diputado provincial, presidente de la Diputación Provincial y presidente de la Comisión de Monumentos Artísticos de Cáceres, insertaba en sus páginas una sección titulada “LA GENTE DEL MAÑANA”.

Y un buen día de aquel mismo año el periódico, al hacerse eco de que el joven universitario cacereño Antonio Floriano Cumbreño iba a exponer públicamente en una conferencia sus conocimientos sobre los monumentos arqueológicos de la Vieja Emérita Augusta, inserta, al respecto, un texto en el que, tras señalar que la noticia creaba una ráfaga de optimismo, exponía la siguiente consideración:

“¡Es tan consolador el contemplar a la juventud en tan transcendentales empeños!”.

“En esta época que esa cosa anodina que se llama por antonomasia “la gente” se pronuncia por lo frívolo, tienen doble mérito los seres que sin desmayos y sin vanas preocupaciones se adentran por la noble senda del estudio y depositan la noble ofrenda de un esfuerzo en el ara sacratísima del trabajo, que es vida y redención”.

Jacinto Benavente lamentábase días pasados en una crónica gentil, saturada de melancólico humanismo, del honor que los españoles sentimos a enfrascarnos en temas graves y de esa ineptitud o de esa inercia que nos lleva a calificar de “lata” todo aquello que tiende a fijar nuestra atención. Y esto que el sutilismo psicológico pone en la picota, mal endémico que nos corroe y nos incapacita, es una verdad desoladora. No solo no tenemos para el que trabaja una frase de las que le alienta sino que procuramos ridiculizarle tomando a chacota sus nobles anhelos de tal modo que puede decirse que posee una vocación inmutable quien pasando por alto las gansadas de algo más o menos “chic”, se preocupa de las nobles cosas del Saber”.

Y finaliza diciendo: “Antonio Floriano es un don de ejemplo de lo que puede ser una voluntad juvenil”.

Una reflexión que, 104 años después, incrustados en pleno 2016, a la vista de cómo anda el panorama, podría dar que pensar, al menos, en determinadas parcelas.

La trayectoria, admirable, una eminencia, de Antonio Floriano, (1892-1979), con calle en la ciudad de Cáceres, no deja lugar a dudas sobre el tino del periódico “El Bloque” respecto a su recorrido de futuro: Estudiante en el Instituto de Cáceres, Licenciado en Historia por la Universidad de Valladolid, doctorado en Filosofía y Letras con la tesis “Los maestros del Retablo de Santa María de Cáceres: Guillén Roque y Roble de Bolduque“, profesor de Geografía, Historia y Pedagogía en la Escuela Normal de Cáceres, Catedrático de Paleografía en la Universidad de Oviedo…

antoniofloriano.guiacaceres1952Investigador, historiador, bibliólogo, director de numerosas excavaciones arqueológicas, sobre todo en Mérida y Cáceres, miembro de la Real Academia de la Historia, erudito, escritor, autor de numerosas publicaciones, ensayos y libros, como “Guía Histórico-Artística de Cáceres”, “La Villa de Cáceres y la Reina Católica“, “La documentación histórica del Archivo Municipal de Cáceres (1229-1471)“, “Guía Histórico-Artística del Monasterio de Guadalupe“, “Iglesia de Santiago de los Caballeros, de Cáceres“, “Estudios de historia de Cáceres“, dos volúmenes, “Cáceres, los problemas de la Reconquista y su nombre“, “Exploración Arqueológica de Mérida“, Origen, fundación y nombre de Oviedo“…

Una larga serie de publicaciones, que lleva a cabo desde su más temprana juventud, y que se configuran, alrededor de la propia historia de Cáceres como todo un testimonio vivo y eterno, afortunadamente, de su imperecedera vocación que podríamos denominar como de apasionado investigador cacereño. 

antoniofloriano.cacereslosproblemasdesureconquistaArtículos, ensayos, estudios, separatas, monográficos y obras diversas a través de cuyos trabajos iba ahondando, con una más que exquisita sensibilidad, en la larga serie de recovecos, de pasadizos, de aventuras desconocidas en nuestra historia y que él, fruto de un trabajo tan arduo como excelente, fue contribuyendo a su expansión y divulgación.

Y es que, tal como queda grabado en la historia, la ciudad de Cáceres fue de siempre, para el culto y prestigioso profesor don Antonio Floriano Cumbreño, ilustre paisano, todo un compromiso de vida.

Compromiso del que supo hilvanar,. afortunadamente, toda una serie de raíces y de las más profundas sensibilidades con la ciudad de Cáceres como punto de partida y también con la ciudad de Cáceres, claro es, como punto de llegada.

También debemos de dejar constancia de que una extraordinaria personalidad del panorama de las letras españolas, de verdadero relieve internacional, como fuera Pío Baroja, que tan solo decidió prologar cuatro obras en su vida, incrusta entre sus cuatro firmas el prólogo a “El canto del poeta“, de Antonio C. Floriano Cumbreño, que apareció el año 1912. Lo que deja constancia ya, de por sí, de la fuerza del escritor e investigador cacereño.

antoniofloriano-elbordado2Asimismo el profesor e investigador Antonio Floriano Cumbreño logró llevar a cabo otro tipo de obras y publicaciones de una más excelente factura en su rigor y estudio. Como es por ejemplo el caso de su libro “El Bordado“, que publicara en la editorial barcelonesa de Antonio Martín allá por el año de 1942, dentro de la serie titulada Artes Decorativas Españolas.

Antonio Floriano Cumbreño (1892-1979), un cacereño de notoriedad y de relieve, sencillo y brillante, humilde y eminente, hijo de Santos Floriano y de Juana Cumbreño, fue, asimismo, Cronista de Cáceres y miembro de la Real Academia de la Historia, que ejerciera la docencia en Cáceres, Teruel, Oviedo y Madrid, respectivamente.

Esforzado y trabajador, siempre, humanista vocacional y profundo, todo un lujo de persona que se dedicó al estudio, a la investigación, a la enseñanza y a la divulgación de la historia y de la ciudad de Cáceres.

Un nombre, pues, el de Antonio Floriano Cumbreño, con el que hoy nos congratulamos y nos enorgullecemos de todo corazón los cacereños. Por lo que se afanó, como un compromiso de vida, en el prestigio de la propia historia de Cáceres.

Si bien, como observación, entendemos que constituiría todo un verdadero acto de justicia el sacarlo de los rincones y de esas páginas de las hemerotecas en la que, desde el silencio, no sabemos si desde el olvido, permanecen arrinconados tantos intelectuales, tantos políticos, tantos cacereños que araron, con sus envergaduras de conciencia moral, muchos de los caminos del Cáceres de la historia.

 

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UAN REFLEXIÓN DE HACE 104 AÑOS, A PROPÓSITO DE ANTONIO FLORIANO CUMBREÑO por JUAN DE LA CRUZ GUTIÉRREZ GÓMEZ se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional.

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