DON ARTURO ROSICH Y LA BANDA MUNICIPAL DE MUSICA

Allá a mediados de la década de los ochenta del siglo XIX, cuando Cáceres contaba con unas catorce mil almas, y que pasó de Villa a Ciudad en 1881, gracias a un error de Su Majestad Alfonso XII, y gracias, también, a la habilidad del entonces alcalde de la todavía Villa, Lesmes Valhondo, llegaba a la misma un músico itinerante, procedente de Alicante, llamado Arturo Rosich y Escobar. Una época en la que comenzaban a surgir las primeras Bandas Municipales de Música.
Arturo Rosich, PRIMER DIRECTOR BANDA MUSICA CACERES

Arturo Rosich y Escobar, primer director de la Banda de Música de Cáceres, en 1887.

Pocos años después, ya en 1887, el mismo, tras numerosas conversaciones y entrevistas por el todo Cáceres de aquella pequeña capital de provincia de entonces, procede a dirigir una misiva al señor alcalde, en ese momento don Tomás García Pelayo y García Cañas, que ya fuera regidor de la ciudad entre los años 1883-1884, ofertando su idea, que llevaba madurando largo tiempo, para la creación de una Banda Municipal de Música.

Proyecto que fue, al parecer, bien acogido, porque el mismo señalaba en su escrito que la Banda podría conformarse como un elemento de tipología cultural y de progreso.

De este modo se dan los primeros pasos. Y a mediados de ese mismo año ya se trabajaba de forma intensa como para sacar adelante la propuesta del maestro alicantino, que, a fin de cuentas, lograría su propósito de crear la Banda Municipal de Música, con la incorporación de los instrumentos musicales más idóneos planteados por el mismo: Clarinetes, trombas, tambores, bombardinos…

Por un sueldo de mil quinientas pesetas Arturo Rosich y Escobar se pone manos a la obra. Con mucha ilusión, con mucha paciencia y, a la vez, con muchas ganas de ver culminada su primera parte del trabajo, como era la puesta en marcha de la Banda.

Al mismo tiempo se establece la normativa correspondiente, como señala Fernando Jiménez Berrocal, Cronista Oficial, en el artículo titulado “La Banda”, publicado en el periódico “Extremadura”, en la que se destaca que para su pertenencia a la misma se precisa buena conducta moral, además de religiosa.

De este modo arranca la Banda Municipal de Música de Cáceres, con ensayos en las dependencias del Instituto de Segunda Enseñanza, aunque también se procedía a ensayos en la Plaza de Toros, constituyéndose, desde el principio, en un icono de la ciudad.

Arturo Rosich estuvo al frente de la Banda Municipal por un espacio de cinco años. Hasta su fallecimiento en 1893, dejando un legado de señalado relieve que figura en las páginas de la historia de Cáceres. Una Banda que ya cuenta con ciento treinta y ocho años de antigüedad y convirtiéndose, desde sus primeros pasos, en una organización vital en todas aquellas manifestaciones cacereñas de relieve, y que, curiosa y popularmente, es conocida como la Banda de los Gorriatos.

Un término que obedece, según señala Fernando García Morales en su artículo “Don Arturo y la Banda de los Gorriatos” a “los píos que proporcionaban en sus primeros conciertos“. Si bien especifica que “el nombre no era peyorativo, sino más bien cariñoso y familiar“. (Artículo publicado el 21 de diciembre de 1980, y que figura en su libro “Ventanas a la ciudad“, editado por la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Cáceres).

Una Banda que, a lo largo de su historia, desde su nacimiento hasta hoy, ha contado como directores con maestros de extraordinario relieve como Santiago Berzosa, 1907-1982, que también fue director de la Banda de Música del Regimiento de Infantería “Argel 27”, autor de numerosas composiciones, como la marcha procesional “Jesús, Jesús“, los pasodobles “Voces taurinas“, “Angelín González”, “Morenito de Cáceres“, el poema lírico “La Guitarra“, la fantasía musical “Egloga“, el bolero “Cállate, desconocida“, la diana “Fiesta del pueblo“, la zambra “Una gitana lloraba” o la fantasía lírica extremeña “El Romancillo de Pascualete” con libreto del cualificado periodista extremeño Antonio García Orio-Zabala

Santiago Berzosa fue el inspirador de la puesta en marcha del Conservatorio Elemental de Música de Cáceres y reorganizador de la Coral Cacereña.

Otro destacado director de la Banda Municipal de Música de Cáceres fue Francisco Cebrián Ruiz, que ejerció la misma entre los años 1953-1968, y que también creó el Orfeón de Cáceres que, desde entonces, tanto y tan intensamente pregona la amplitud y belleza de su repertorio musical.

Se cerraba así un buen final del siglo XIX en Cáceres ya que en 1881 Su Majestad el Rey Alfonso XII procedIó a inaugurar la línea férrea internacional Madrid-Lisboa, de importante proyección socioeconómica, gracias al empeño de Segismundo Moret, seis veces ministro y presidente del Consejo de Ministros, se abrían en 1886 las puertas del Teatro Variedades, gracias a la iniciativa y el empeño de la empresaria Juana Elguezabal, y el Ayuntamiento de la ciudad decidía crear la Banda Municipal de Música.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *