EL FIGON DE EUSTAQUIO

Una de las citas y referencias más señaladas en el amplio panorama de la cultura gastronómica y culinaria de Cáceres lo constituye, sin lugar a dudas, El Figón de Eustaquio.

 

El Figón de Eustaquio

El Figón de Eustaquio, que se alza en la Plaza de San Juan, es un restaurante del mayor relieve en la cocina tradicional de Cáceres.

Un rincón, el del Figón de Eustaquio, de las más variadas y sorprendentes exquisiteces, que nació en el año 1947, en una muy decidida y arriesgada aventura empresarial de Eustaquio Blanco, tras haber regentado de forma una casa de comidas, y que nació, sencillamente, al olor y sabor de las recetas de la historia de la cocina cacereña.

Una cocina, la del Figón de Eustaquio, heredada por su hijo, Eustaquio Blanco, 1939-2010, que logró transformar y enriquecer al máximo hasta hacerla rica, variada, amena, diversa. de chuparse los dedos, y donde se mezclan más de trescientas recetas, en base a la experiencia de muchos años, de  muchos viajes por todos los pueblos y municipios de Cáceres, de muchas entrevistas, de muchos apuros, de muchas cuentas, lo que se dice pronto. Y que están apoyadas en buena parte, en las carnes de caza, como la perdiz, la liebre, el conejo, el ciervo, la tórtola, el jabalí. Y, también, en la charcutería de mayor relieve que emana de la tierra parda.

Una Casa, un Restaurante, un lujo en el corazón de Cáceres que, desde sus inicios, hace ya sesenta y ocho años, lo que fue y supuso todo un reto y una aventura, desarrollada con extraordinario éxito, y que supo dotarse de sabores, de personalidad, de platos y de buenos caldos. Todo para los amantes de la buena mesa.

EUSTAQUIO BLANCO

Eustaquio Blanco fue el alma mater del Figón, un restaurante de cocina de lujo en Cáceres.

Ese fue el objetivo de Eustaquio Blanco, desde que dio el primero de los pasos, desde que se formó en el estudio y en la historia de la cultura culinaria y gastronómica de Cáceres. Aunque desde siempre y con tan solo decir y pronunciar el nombre de Eustaquio en Cáceres, es llevarte y conducirte de forma clara y derecha al Restaurante El Figón. Toda una figura emblemática en la ciudad, que tuvo que luchar mucho contra viento y marea, mientras, entre riachuelos de sudor y muchos números, como solía decir y dejar constancia expresa su restaurante, El Figón o Casa Eustaquio iba superando con notable éxito y clientela el objetivo inicial. Y mejorando y superándose, de forma destacada y notoria, con el paso de los años hasta constituirse, casi desde sus inicios, en ese emblema con el que siempre soñó el mismo. Y lo que aún resulta mucho más importante: En lo que siempre creyó.

Cochinillo

El cochinillo constituye uno de los platos más suculentos del restaurante cacereño El Figón.

Y, con el paso del tiempo, el logro, sencillamente, de una carta modélica, bien combinada. Caldereta extremeña elaborada en base a cabrito, pimiento picante, ajo y pimientos morrones, Ciervo con setas, Solomillo de venado, Perdiz en escabeche, Cochifrito, Migas al estilo Pastor, Tencas, Bacalao al estilo de Alcántara, Morcilla patatera, un delicioso plato conformado con grasa de cerdo ibérico, patata, pimentón, sal, orégano y ajo, Torta del Casar, Gazpacho, Sopa de Ajo, Frite de Cordero, Patatas a la importancia, Salmorejo con virutas de jamón, Revuelto de criadillas, Sopa de tomate, Berenjenas a la miel, Judías con Perdiz, Solomillo de cerdo con salsa de Oporto, Verduras con torta del Casar, Crujiente de ibérico con cigala y salsa de ave, Prueba de cerdo… Y todo un muy largo estandarte de las más altas y exquisitas sensibilidades para paladear, saborear y degustar los mejores guisos de la alta cocina y del mayor y mejor relieve de Cáceres.

Un día mi padre, cacereñeando como siempre, escribió en un artículo a nivel nacional que decir Eustaquio o El Figón era pronunciar palabras mayores. Y el director del periódico se acercó exclusivamente en un fin de semana para palpar la esencia del alma de la cocina de lujo, y que, desde el primer día, hace ya sesenta y ocho años, se ganó el respeto, la consideración, la admiración y la publicidad gratuita, como decía, del boca a boca de los clientes.

Y es que, a fin de cuentas, el Figón de Eustaquio, es uno de los lugares donde mejor se CACEREÑEA, gastronómicamente hablando, en la ciudad. Y, por si fuera poco, con una extraordinaria proyección de muchos años y en todas las direcciones de la clientela de tipología universal.

La Medalla de Extremadura, que se le concedió en el año 2007, que calificó de más importante que una Estrella Michelín, y que se suma a la Medalla de Plata al Mérito Turístico, avala, con letras de molde, su gran trabajo, su educación culinaria, su trato afable, su exquisitez ambiental, su acertada decoración, su relación calidad-calidez y precio, y, sobre todo, su histórica y apasionada defensa del nombre de Cáceres.

Eustaquio Blanco fue, desde el principio, desde siempre, el alma mater de El Figón, y que logró convertirse, en base a una constancia sin límite, en uno de los cocineros cacereños, extremeños y españoles con más proyección en el país y en toda la geografía gracias a su ejemplar maestría desarrollada, de forma exquisita, en los fogones, y extraída, como ya hemos señalado, a los tradicionales e históricos recetarios que le fueron transmitiendo y legando oralmente numerosas mujeres.

Presentación libro sobre Eustaquio Blanco, El Figón

El periodista José María Ortíz presenta el libro sobre Eustaquio Blanco con Pilar Blanco, viuda del restaurador, y Elena Nevado, alcaldesa de Cáceres.

El libro “Eustaquio Blanco. La cocina extremeña. De la tradición a la modernidad”, escrito por el periodista José María Ortíz, refleja, de forma fiel, precisa y muy trabajada, la larga e intensa trayectoria del restaurador y gastrónomo cacereño, desde su nacimiento, allá en el año 1939 en el número 50 de la calle Fuentenueva, hasta su fallecimiento, producido el año 2010, pero dejando atrás todo un extraordinario legado de sensibilidades, de costumbres, de esfuerzos, de sabores, de suculencias gastronómicas del más alto relieve en el cualificado panorama de la cocina cacereña y extremeña, como todo un éxito de señalados reconocimientos, Y del que aprendieron y a quienes sirvió de referente de prestigiosos cocineros y restauradores cacereños como son, por citar tan solo un par de ejemplos, Toño Pérez, propietario del restaurante Atrio, o José Pizarro, afincado en Londres.

Judias con perdiz

Las judías con perdiz son otro plato de marca mayor en el restaurante El Figón, de Cáceres.

De este modo es de señalar que su legado de recetas y la calidad humana de su respeto ya atención a la clientela, constantes elementales de Eustaquio Blanco, junto a la buena cocina humano marcan uno de los caminos de mayor identidad de Cáceres. Y destacando, entre otros motivos, porque es de justicia, su esfuerzo por ir combinando la cocina tradicional, histórica y de siempre con elementos y toques de creatividad y modernismo a la altura de los tiempos.

Una muy cuidada selección de vinos de La Rioja, de La Ribera del Duero, de blancos de la Sierra de Gata y de tintos extremeños, pero con clara preferencia en las indicaciones por los suculentos caldos de la tierra le dan e imprimen ese otro toque de distinción, de elegancia, de saber hacer. Y que ha sido una de las constantes vitales, desde siempre, de Eustaquio Blanco, todo un lujo de la cocina tradicional de Cáceres y del mayor relieve.

Todo ello hasta el extremo de que prácticamente todas las Guías Gastronómicas de España enmarcan un lugar de privilegio para el restaurante El Figón, de Cáceres.

NOTA: La fotografía de Eustaquio Blanco está captada del periódico Hoy y la de la presentación del libro “Eustaquio Blanco. La cocina extremeña. De la tradición a la modernidad” es del periódico Extremadura.

Licencia de Creative Commons
EL FIGÓN DE EUSTAQUIO by JUAN DE LA CRUZ GUTIÉRREZ GÓMEZ is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional License.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *