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Archive For The “Historia” Category

ANTONIO RUBIO ROJAS, UN CACEREÑEADOR DE SIEMPRE

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Antonio Rubio Rojas, Cáceres, 1938-2011, fue, de siempre, uno de esos cacereños de pies a cabeza, y que, desde siempre también, tuvo a Cáceres en el altar sagrado de su pasión, de sus inquietudes, de sus estudios, de sus conocimientos, de sus anhelos.

noche de soledad en mi calle margallo (antonio rubio. hoy.es)

Antonio Rubio Rojas, un luchado infatigable por la cultura y por la historia de Cáceres.

Lo dice, sencillamente, el autor de estas líneas, vecino durante diecisiete años de Antonio Rubio Rojas, allá en la calle General Margallo, o Moros, que decimos algunos, aún, sin olvidar la memoria histórica, que fue alumno suyo de Latín, y que le escuchaba con deleite.

Llevaba la historia de Cáceres tan dentro que, en honor a su memoria, lo que es de justicia reseñar, que se hizo a sí mismo. Y lo digo ahora que recuerdo, como recordará casi toda la calle Margallo de aquel entonces, cómo se le veía y escuchaba estudiar en alta voz, queriendo memorizar y memorizando tomos y tomos, en el salón de su casa, que daba a la calle, y, en verano, con la ventana abierta se oía el vozarrón de sus estudios universitarios. Calle Margallo, 81.

Antonio Rubio Rojas, hijo de Rufino Rubio Rosado, que presumía, orgullosa, sencilla, humildemente, de ser cacereño, en su comercio de la calle General Ezponda, cuasi apresado entre el Bar Amador y la Pastelería Cabeig, de loza, cristal y cerámica, que descendían de antiguos escribanos del Ayuntamiento, quería que su hijo estudiara. Al menos Magisterio y, luego, con mando en plaza, decía el padre, que combine el sueldo con una carrera, como comentaba con mi padre, Valeriano Gutiérrez Macías, que comulgaba con dicho planteamiento y así trató de encarrilarnos a la prole.

Y dicho hecho. Ese santo y seña de exigencia paterna fue fundamental y la base de la trayectoria de un cacereño, de grandes zancadas físicas, por su estatura, que siempre siguió la enseñanza de don Rufino y que acabaría siendo Cronista Oficial de la Ciudad y miembro de la Real Academia de Extremadura.

Dicho y hecho. De tal forma que se formó en la Escuela Normal de Cáceres y desempeñaría funciones de maestro en Almaraz, primero, y en Torremocha, después, para matricularse en Filosofía y Letras, rama de Historia, tras hacer los Comunes, inicialmente, eso sí, por libre, ya que había esa opción, en la Universidad de Sevilla, y a la que acudía cada junio y septiembre con un Biscuter, que era muy conocido en Cáceres por su altura y de cómo tenía que retorcerse para ajustarse en el mismo.

antonio rubio rojas portando el paso del Calvario

Antonio Rubio Rojas, el primero por la izquierda, como Hermano de Carga en la Semana Santa de Cáceres.

Antonio Rubio participaba de aquel Cáceres, de sus movimientos culturales y tradicionales, con devoción especial por la Semana Santa, la Virgen de la Montaña, los toros. Y, claro es, la historia de Cáceres, que aprendía a conocer en las familias de la ciudad, en su presencia paulatina en conferencias, en cursos, en pregones. Y por allí aparecía, siempre, puntualmente, don Antonio Rubio Rojas. Porque soy cacereño de pies a cabeza, me decía.

Un buen día el alcalde de Cáceres, Alfonso Díaz de Bustamante, se reunió con una serie de personalidades cacereñas, de historiadores, de investigadores. Y entre todos llegaron a la conclusión de que, al quedar vacante la plaza de Archivero Municipal en 1972, la misma debería ocuparla, al menos inicialmente, Antonio Rubio Rojas, y que en 1975 llegaría a ser, ya , Cronista Oficial de la Ciudad.

Antonio Rubio Rojas combinaba curiosidades, investigaciones y afanes con los tesoros que iba descubriendo en los Archivos Municipales, una joya de relieve, en sus palabras, que habría que tratar de espolvorear lo antes posible, y ahondar en el conocimiento de ese riquísimo patrimonio que albergan las dependencias municipales sobre la fisonomía y la historia de Cáceres.

Fruto de tales trabajos, de una constancia ilimitada, de un tesón de gran fuerza, de una apasionada sensibilidad y de esas primeras experiencias hace sus incursiones por la prensa local con artículos históricos y cacereños hasta que decide iniciar una primera publicación, «Ordenanzas del Ayuntamiento de Cáceres, recopiladas en 1569«.

Ocupaciones, todas ellas, impregnadas de sabor cacereño mientras se incrustaba en las profundidades de la vida local, de la vida social, y hasta de la vida oficial. Lo que le iba abriendo puertas a nuevas iniciativas que le resultaban tan agotadoras como apasionantes. Pero el esfuerzo iba mereciendo la pena. Hasta el extremo de que en 1975, ya fue elegido miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia, mientras se afanaba, con  constancia y con rigor, en todo lo que le identificara con la palabra  Cáceres.

ANTONIO RUBIO ROJAS CACERES CIUDAD HCO ARTISTICA

Cáceres, Ciudad Histórico Artística, de Antonio Rubio Rojas, un libro declarado de Interés Artístico.

Posteriormente en 1978 aparece una nueva publicación. De señalada enjundia. Un libro que lleva por título «Cáceres, Ciudad Histórico-Artística«, de una gran proyección, tanto por su exhaustiva temática como por el rigor que alberga el libro y las ricas ilustraciones con que se adorna el mismo. Y que se convierte en un gran éxito.

Dos años más tarde hace, en su escaso tiempo libre, otra curiosa incursión investigadora que se compendia en el libro «La Ruta de las Chimeneas«, un estudio de tipología turística alrededor de diversas poblaciones cacereñas, que son elogiadas por su amplio estudio e investigaciones, de señalado rigor, que llevaba a cabo.

Aunque, eso sí, nadie sabe de dónde sacaba tanto tiempo y cómo lo aprovechaba, de tan extraordinaria factura histórica y ejemplar y próspera, en beneficio y divulgación, siempre, de una ciudad que llevaba tan en sus adentros.

Sencillamente, Cáceres.

Una ciudad a la que se dedicó en cuerpo y alma porque es lo que mamó desde pequeño en el hogar familiar y donde se rezumaba, como solía decir al autor de estas líneas, una esencia de cacereñismo. Y a fe que lo aprendió y muy bien, tal como se desvela de su hondura biográfica, que gira, siempre, en numerosas materias, alrededor de nuestra ciudad.

Su nombre ya alcanza relieve de prestigio en todo Cáceres y en toda Extremadura. Hasta el extremo de que el año 1979 pasa a formar parte como uno de los cinco miembros que dan los pasos de formalidad absoluta para la constitución, creación y puesta en marcha de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes junto a don Antonio Vargas-Zúñiga y Montero de Espinosa, Académico de Número de la Real Academia de la Historia, don Antonio Hernández Gil, Académico de Número y Presidente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, don Xavier de Salas y Bosch, Académico de Número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y don Manuel Terrón Albarrán, Académico Correspondiente de la Real Academia de la Historia. que les llenaron de trabajo, de debates, de estudios, de decisiones y de abrir las puertas, con solemnidad, de la Academia Extremeña, que formalizaron, entre esas cinco autoridades de la cultura y de la intelectualidad, sentando las bases de la máxima exigencia para revestir a la misma con los debidos laureles a los que aspiraban.

Una institución modélica que lleva a cabo un señalado recorrido acorde con los estatutos iniciales y respetando aquellos criterios con los que se puso en marcha y siendo de ejemplar proyección en la vida de la misma y espejo para otras Reales Academias.

Una institución en la que sentó cátedra por su saber, por su sabor, por su coloquialidad y jovialidad, por su hondura, por la amplitud de sus conocimientos en numerosas temáticas como las que abarca una Academia de tanta amplitud en sus conceptos.

En 1981 Antonio Rubio Rojas pronuncia su discurso de entrada en la Academia titulado “Cáceres y la sublevación de las Alpujarras”.

ANTONIO RUBIO ROJAS FEDOMONTES

Antonio Rubio Rojas fue, siempre, un cacereño de relieve, de grandes miras, entregado a su ciudad.

Mientras tanto Antonio Rubio Rojas, el profesor, el investigador, el historiador, el gran contertulio en la calle con los vecinos, en los cafés con los amigos de grandes parrafadas culturales, en la Universidad con sus alumnos, en el Ayuntamiento con sus estudios, en la Real Academia de Extremadura con su cualificado rigor, repartía su tiempo multiplicando sus actividades cacereñas, cacereñistas y cacereñeadoras al máximo. No se olvidaba de su Virgen de la Montaña, ¿cómo se iba a olvidar de su Virgen de la Montaña? ni de los toros, ¿cómo se iba a olvidar de los toros con todo lo que le atraía desde siempre, cuando ya compartía contrabarrera de sol y sombra con su padre?, participando en tertulias taurinas y como jurado de premios, aunque se declaraba poco amigo de los picadores, a los que llamaba coloquialmente herejes, ni de su Cofradía nazarena arraigada entre los muros históricos de la Iglesia de Santiago, ni de las calles cacereñas por las que tanto ahondaba entre adioses y charlas, entre cafés y libros, entre investigaciones y clases en diferentes centros y la Facultad de Formación del Profesorado de la Universidad de Extremadura.

antonio rubio rojas en hoy

Antonio Rubio Rojas, Hermano Mayor de la Cofradía Sacramental y Eucarística de la Sagrada Cena y Nuestra Señora del Sagrario

Antonio Rubio Rojas, todo bondad, estudio, pasión y cacereñismo intenso, también fue miembro de la Real Academia de Santa Isabel de Hungría, de Sevilla, de la Real Academia de Lusis Vélez de Guevara, de Ecija, puso en marcha y llegó a ser Hermano Mayor de la Cofradía Sacramental y Eucarística de la Sagrada Cena y Nuestra Señora del Sagrario, imprimiendo un gran impulso a la Semana Santa de Cáceres y de la que fue su pregonero en 1990.

Y un día 5 de febrero de 2011, lamentablemente, cuando se encontraba en plena fertilidad literaria, investigadora, histórica, cultural, semanasantera, cacereñeadora, como siempre hizo y llevó a cabo en el recorrido de su vida, un infarto, se lo llevó, para siempre, dejándonos, eso sí, un legado de extraordinario relieve. Porque ese fue su gran compromiso de siempre, y que cumplió de una forma de recuerdo permanente.

Todos los años el Ayuntamiento de Cáceres, en su memoria, convoca el Certamen de Cuentos y Leyendas Antonio Rubio Rojas, con el tema de Cáceres como eje central, a través de su historia, sus gentes, sus personajes históricos, sus plazas, calles, edificios, casas solariegas del propio conjunto monumental.

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CARLOS CALLEJO, UNA PARTE DE LA HISTORIA DE CACERES

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Decir Carlos Callejo Serrano en Cáceres es pronunciar, al tiempo, las palabras historia, arqueología, cacereñismo. Y remontarnos a nombres de tanta importancia capital en la ciudad como Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros, Publio Hurtado, Sanguino Michel, Antonio Floriano Cumbreño, Miguel Angel Ortí Belmonte, Valeriano Gutiérrez Macías… Y tantos y tantos, que lucharon, siempre, por hacer cada día Más y Mejor Cáceres.

 

CARLOS CALLEJO EN EL INTERIOR DE LA CUEVA DE MALTRAVIESO

Carlos Callejo Serrano en el interior de la Cueva cacereña de Maltravieso y que descubrió en el año 1956.

Aquel barcelonés cálido, amable, servicial, estudioso, inquieto y jovial, que pasó sus primeros años en su ciudad natal, cuando llegó a Cáceres, allá en 1943, como Jefe de Líneas de Telégrafos, y se dio unos paseos de hondura, reflexión y de descubrimiento del Casco Histórico Monumental, descubrió que se estaba enamorando de una ciudad que él mismo denominaba como de apasionante.

Y nada más llegar a Cáceres y descubrirla, paso a paso, en muchos días de silencio, de soledad, de reflexión, como alguna vez le comentara a mi padre, decidió meterse a fondo en la investigación, el estudio, el conocimiento y la divulgación de la esencia histórico-artística que guarda, por los siglos de los siglos, la eternidad y la inmortalidad de Cáceres. Lo que lleva a cabo, para más mérito, mucho más mérito, como recoge su hijo Alfonso Callejo Carbajo en su trabajo «Carlos Callejo, el último humanista«, de un modo completamente autodidacta, ya que las circunstancias de la época le impideron el acceso a la Universidad.

Y es en Cáceres donde contrae matrimonio con Inés Carbajo, cacereña de Acehúche en 1953, teniendo cuatro hijos: Antonio María, Alfonso, Gonzalo y Guadalupe.

Compaginando la vida familiar con su cacereñismo, esto último lo hizo, además, desde sus entrevistas y encuentros hasta la amistad con periodistas, con escritores, con historiadores, con investigadores. Y, al tiempo, en una inmensidad de campos. Porque Carlos Callejo Serrano, una eminencia, una autoridad, un erudito, solo quería vivir para descubrir, segundo a segundo, el paso de la historia por Cáceres. O, como dirían otros, el paso de Cáceres por la historia.

De todo eso se sabe, y mucho, en numerosas tertulias, entrevistas, cafés en el Viena, en el Avenida, en el Jamec, donde escuchaba y aprendía y donde, al tiempo, participaba y hablaba con un gran conocimiento de una ciudad que acabó conociendo mejor que la palma de la mano.

carlos callejo serrano

Carlos Callejo Serrano se entregó, de por vida, al estudio más apasionado tratando de hacer cada día Más y Mejor Cáceres.

Los periódicos Hoy y Extremadura o la revista Alcántara acogen sus primeras publicaciones de contenidos de señalada inquietud histórica participando en la preocupación de la rehabilitación de aquella Ciudad Antigua, como se la denominaba.

Son años en los que Cáceres, con ese equipo de lujo, en el que participaron numerosos expertos y anónimos cacereños, va pegando el empujón para ser lo que es ahora. Una Ciudad inmensamente bella. Y cuyos frutos se recogen hoy, también, en la muy importante y diríamos que transcendetal repercusión socioeconómica comenzada a adquirir entonces, con fuerza, por Cáceres gracias y a través del lanzamiento de esos nuevos caminos que venían a representar y a con formar los esquemas desarrollistas del turismo histórico-artístico.

Tal es su fuerza por Cáceres, desde su llegada, que ya en 1955 es nombrado Conservador del Museo de Cáceres. Un cargo que le enorgullece y desde el que imprimiría un gran giro al mismo. Quizás porque dedicó todo su tiempo a un Museo a cuyo frente estuvo durante quince años y del que en la misma página web del Museo de Cáceres se destaca que «se constituiría en el verdadero alma y artífice del Museo durante tres lustros fundamentales en la historia del centro«.

Sus estudios, sus charlas, sus investigaciones, su tesón, su constancia, su tenacidad le llevan, ya en 1956, a descubrir las pinturas paleolíticas de la Cueva de Maltravieso, del Paleolítico Superior, lo que le infiere una gran importancia, ya de rango de elevad altura de miras, en el panorama arqueológico y en el histórico, en medio del fervor de tantos amigos que participaban de sus conocimientos, de su amenidad. Y, a la vez, de su sencillez.

carlos callejo entrada actual a la cueva de maltravieso

Entrada actual a la Cueva de Maltravieso, en Cáceres.

Una cueva, situada en lo que hoy es la Avenida de Cervantes, en la zona fue conocida como El Calerizo, que fue ocupada por el hombre y que estudiaron, de forma ilusionada y apasionada, junto a Carlos Callejo, Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros, Académico de la Historia, un impresionante pasaje de la historia de Cáceres, Francisco Hernández Pacheco y Miguel Angel Orti Belmonte, director del Museo de Cáceres, junto a la admiración, el aplauso y la aprobación de un descubrimiento de señalada importancia por personalidades del mayor relieve, como el de los profesores Antonio García Bellido y Martín Almagro Basch.

En la misma aparecieron restos humanos asociados a cerámicas así como varios cráneos de Homo sapiens.

El descubrimiento de la autenticidad de dichas pinturas marcan un hito en la historia de Cáceres y de la propia historia de la arqueología en España, campo en el que pasa a ser una voz autorizada y excelente, con el apoyo de las máximas autoridades de la arqueología.

Carlos Callejo, un humanista, un erudito, un gigante de la historia de Cáceres, de su estudio, de su investigación para su mayor engrandecimiento, que se convierte en uno de los grandes altavoces de que había que cuidar al máximo a Cáceres, junto a los ya citados anteriormente, que pasaban por respirar los mismos anhelos e inquietudes. Y tantos nombres que no caben en este pequeño repaso a la historia local, una ciudad inmensamente bella.

Posteriormente es nombrado Delegado de Excavaciones Arqueológicas y secretario de la Comisión de Monumentos, llevando a cabo un intenso trabajo, de gran entrega y dedicación a la mejor causa histórica de Cáceres, y cuya presidencia alcanzaría el año 1976.

En el camino de su más que fecundo trabajo, van quedando numerosos artículos, cientos de entrevistas, muchas gestiones, muchos afanes por la causa y el servicio en favor de Cáceres, libros, trabajos, seminarios, conferencias, coloquios

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Así vio el caricaturista cacereño Lucas Burgos Capdevielle a Carlos Callejo en 1951.

En función de los méritos que va acumulando, en el transcurso de cada día y en el correr de los tiempos, en el año 1957 pasa a ser Académico Correspondiente de la Real Academia de la Historia. Todo un lujo y un honor. Y, por supuesto, un merecimiento de relieve.

Posteriormente y en el período comprendido entre 1970-1979 dirige, con señalado acierto, la revista Alcántara, de la Diputación Provincial de Cáceres. Ciudad de la que es nombrado Cronista oficial de Cáceres en el año 1974.

Carlos Callejo Serrano, aquel Jefe de Líneas de Telégrafos, que llegó a Cáceres en 1943, se vestía de oro y pasión e inquietud por Cáceres mientras sonreía de satisfacción conociendo la paulatina rehabilitación del Casco Histórico-Monumental, en lo que coincidió con tantos y tantos cacereños, con señaladas ayudas desde el Gobierno, afortunadamente, iban quedando muchos frutos, en forma de premios, de galardones, de distinciones y de publicaciones.

carlos callejo caceres monumental

Cáceres Monumental, por Carlos Callejo Serrano, una de las obras de mayor sensibilidad e identidad con la ciudad.

Ya fuera el libo titulado «Cáceres Monumental«, «El ajedrez romántico«, «La Cueva Prehistórica de Maltravieso, junto a Cáceres«, «El origen y el nombre de Cáceres«, «Extremadura» y otra larga serie de publicaciones..

Mientras tanto Cáceres le palpita en el alma de sus inquietudes. Tanto que en el año 1982 se le otorga una muy reconocida y merecida Medalla al Mérito Turístico, en su categoría de Plata, y que le entregó Su Majestad la Reina Doña Sofía. Y, posteriormente, en 1983 alcanza la distinción de Académico de número de la Real Academia de Extremadura de las Artes y las Letras con un discurso que todos calificaron de brillante y de acertado: «Paladínes sin suerte: Los conquistadores extremeños«.

Pero en Carlos Callejo Serrano hay algo más que bulle en el el interior de sus inquietudes. Más allá de sus investigaciones, de sus testimonios, de sus numerosas publicaciones. Era, sencillamente, la pasión por la vida. Por lo que hasta en los muy escasos y raros ratos libres que le dejaba la voz, el grito y la llamada de Cáceres sobresalen sus conocimientos sobre astronomía, su afición por la entomología y con preferencia por las mariposas, su cultivo intelectual del ajedrez, sus versos, que rompían en las altas madrugadas del silencio, eterno, siempre, de Cáceres.

carlos callejo la cueva prehistorica de maltravieso

La Cueva Prehistórica de Maltravieso, junto a Cáceres, una obra de relieve en la trayectoria de Carlos Callejo Serrano

En el año 1993, sin embargo, lamentablemente, tras una vida plena de intensidad y de la más firme y constante pasión cacereña, lo que nos honra a todos, su voz, sus inquietudes, sus pasiones y su figura, sencillamente impresionante, se apagaron para siempre.

Anteriormente había sido distinguido con el nombramiento de Hijo Adoptivo de Cáceres, por unanimidad de todos los grupos políticos representados en el Ayuntamiento de la ciudad. En este sentido es de destacar que el presidente de la Comisión correspondiente, Teófilo González Porras, dejaba constancia expresa del mismo señalando lo siguiente: «Nuestra ciudad, en su conjunto, ha sido beneficiada del trabajo honesto, continuado y generoso de este ilustre cacereño de vocación, ya que no de nacimiento, a cuyagratitud no sabríamos cómo corresponder».

Pero quedó, afortunadamente, como testigo de honor ante las páginas de la historia de Cáceres, y de su propia evolución y rehabilitación, todo un gran legado de rigor que demostraba, sin ambages, que Carlos Callejo Serrano, desde que llegó a Cáceres, desde que la recorrió una y mil veces pensando en la inmensidad de la belleza de las páginas que albergaba en su interior, desde que un buen día la descubrió, gracias a haber sido nombrado Jefe de Líneas de Telégrafos, trató de hacer cada día Más y Mejor Cáceres, a base de una entrega, de una serie de trabajos, de un sin vivir y de un sin parar con el objetivo de irle prestando e imbuyendo a la ciudad de Cáceres todo cuanto sus compañeros y él mismo consideraron, de siempre, como un acto de justicia para una ciudad que merecía el sitio que hoy ocupa.

Una persona, Carlos Callejo Serrano, que se entregó a Cáceres con toda la hondura del amor, el sentimiento y los sugerentes atractivos que sintió por la misma.

Asimismo es de subrayar su pasión por la naturaleza dejando constancia expresa de que el paisaje y el campo extremeño le llevaron a residir en Cáceres.

CARLOS CALLEJO JUGANDO AL AJEDREZ

Carlos Callejo Serrano, a la derecha, jugando al ajedrez en sus tiempos jóvenes.

También tuvo tiempo, incluso, para ser un verdadero experto en micología, conocedor de la entomología y con preferencia por el estudio de las mariposas, llegó a publicar un muy riguroso catálogo de lepidópteros diurnos de la provincia de Cáceres, fue un apasionado de la astronomía, se fabricó su propia radio-gramola, era un apasionado de la música clásica, del estudio de las combinaciones quinielísticas y hasta le atraía de modo profundo la historia y el juego del ajedrez. De tal modo es así que, incluso, llegó a dar partidas simultáneas y a ciegas, siendo un señalado jugador y hasta escribió el libro «El ajedrez romántico», publicado el año 1951.

carlos callejo. años60. fototeca patrimonio historico

El Convento de San Pablo, fotografiado en los años sesenta por don Carlos Callejo.

No podemos dejar atrás tampoco, en este recorrido por la trayectoria, la vida y la semblanza de don Carlos Callejo Serrano que también fue un gran fotógrafo. Y que a lo largo de tantos años de cacereñismo sobresaliente, lleno de pasión por la ciudad, como ya queda constancia, se encargó, como decía con frecuencia, de retratar, por adecuarnos al término de entonces, las bellezas pétreas y monumentales de Cáceres.

Como es, por ejemplo, el caso de esta fotografía, con la belleza del blanco y negro, y la imagen del Convento de San Pablo. Uno de los lugares y uno de los rincones más hermosos del Casco Histórico-Monumental de Cáceres y a cuyo cuidado y vigilancia se encargó a través de sus estudios, de sus inquietudes, se sus investigaciones, de su pasión por una Ciudad que tanto le debe y que siempre le correspondió con el mayor cariño y agradecimiento.

 

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LA DIOCESIS CORIA-CACERES Y EL ANECDOTARIO EPISCOPAL

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La verdad es que, con la historia en la mano, resulta muy complejo saber los inicios de la historia de la Diócesis de Coria-Cáceres y que, en el transcurso del correr de los tiempos, ha sido, es y seguirá siendo un icono y un emblema en el panorama de la sensibilidad religiosa cacereña.

 

palacio episcopal. espaaescultura

Sede del Palacio Episcopal en Cáceres de la diócesis Coria-Cáceres.

Lo que tiene su importancia y esencia en el ámbito social, propiamente dicho. Ya que, como se suele decir, de uno u otro modo, en muy amplias capas de la sociedad, la religión resulta elemento de señalada particularidad e importancia. Sobre todo a la hora de remover las conciencias. Y, al mismo tiempo, de influencias y de señalados resultados en una muy señalada y significativa parte de la evolución de los acontecimientos y de la propia sociedad.

Entre procesiones, rosarios, novenarios, seminarios, colegios, confesiones, misas, influencias sociopolíticas, santuarios, conventos, monasterios, altares, sacristías, confesionarios, palacios episcopales, ejercicios espirituales, retiros, triduos, quinarios, iglesias, ermitas, letanías, devociones, tradiciones, perdones, reflexiones, reclinatorios, altaras, capillas, imágenes, devocionarios, exvotos, púlpitos y un largo etcétera, existe lo que podríamos denominar como todo un mundo, de muy diversas tipologías en el panorama social y religioso.

palacio episcopal, m.c.,caceres, impresa en reims años 20

El Palacio Episcopal en 1920, en una postal de Ediciones M.C., impresa en Reims, Francia.

Y es que la Iglesia, lo cual tampoco resulta un descubrimiento excepcional, ha venido determinando y protagonizando una serie de acontecimientos, de actos y de contenido del mayor relieve para traspasar el visillo de la calle y llegar a la ciudadanía. Con sus venturas y desventuras, con sus particularidades, con su peculiar significado e importancia para la conducta de buena parte de los hombres y mujeres que en la cristiandad cacereña son.

Por lo que en el transcurso de la historia es innegable la influencia de la Iglesia Católica. Dentro de las conductas y planteamientos personales, de las sensibilidades morales, de la filosofía de su doctrina, de su poder, de su fuerza, de su magisterio.

Una diócesis que, a día de hoy, se conforma, aproximadamente, de unas 225.000 almas, y que se compone de los Arciprestazgos de Alcántara-Arroyo de la Luz, Cáceres, Coria, Hurdes, Montánchez, Montehermoso Sierra de Gata y Valencia de Alcántara.

Resulta un hecho evidente que la diócesis de Coria-Cáceres ha dispuesto, a lo largo de la historia, de una serie de Obispos, y por tanto mandatarios y autoridades religiosas, de una gran personalidad y trayectoria, como se puede ver siguiendo la trayectoria de buena parte de ellos, y que, al ser nombrados al frente de la misma han dejado patente la importancia de dicha Diócesis en el seno de la Iglesia española.

En este sentido es de destacar que los límites más antiguos de la diócesis fueron fijados por el Concilio de Toledo, remontándonos año 679, en tiempos del rey Wamba, y que posteriormente se han ido fijando y determinando una serie de cambios de carácter territorial y geográfico de señalada importancia, hasta llegar al año 1958, en tiempos de Manuel Llopis Iborra, que es cuando se produce la delimitación configurada actualmente.

La diócesis de Coria-Cáceres se conforma como una de las más antiguas de España. Aunque sí se subraya en el panorama documental que, desde los más lejanos tiempos, acudían en masa y en peregrinación a la Catedral de Coria un impresionante número de fieles de la diócesis y hasta de Portugal para rendir oraciones y advocaciones devotar a las sagradas reliquias existentes teniendo como principales a un Lignum Crucis, una Santa Espina y el Sagrado Mantel de la Ultima Cena entre otras.

san evasio

Retrato de San Evasio, captado de la ponencia de Antonio Arroyo Mateos, titulada El gran Obispo de Coria, San Evasio, en los Coloquios Históricos de Extremadura en 1985.

Según determinadas fuentes la Diócesis de Coria fue puesta en marcha en el año 338 por el Papa San Silvestre, siendo emperador Constantino y proclamando como primer obispo a San Evasio, quien, según diversos datos, padeció martirio en la villa de Casar de Cáceres, bajo la égida imperial de Domiciano. Según Antonio Arroyo Mateos, en su ponencia «El Gran Obispo de Coria, San Evasio«, el mismo quizás pudo haber sido discípulo de Santiago o de San Pablo, señalando, asimismo, que pudo haber sido decapitado con un hacha.

A pesar de ello los datos se pierden en los rincones del olvido. Por lo que el primer Obispo del que se tiene constancia firme de que ejerció la prelatura en la diócesis de Coria es de uno que atiende al nombre de Jacinto y que ya figura en el año 589 como Obispo de Coria en las Actas del Tercer Concilio de Trento

Lo que no resulta óbice para subrayar la manifiesta importancia, en todas sus decisiones, determinaciones, influencias, consejos, actuaciones y comportamientos para la propia vida de los municipios bajo su jurisdicción.

Como un pequeño dato referencial Wikipedia señala que Suero I era abad en Santa María de Nogales antes de ser enviado a dirigir el episcopado cauriense en el año 1155, que llevaba vacante unos cuantos años, subrayándose que, en aquel momento, Coria era un pobre obispado frontera y que el señorío de la ciudad había sido dividida por igual después de su reconquista, llevada a cabo el año 1142, entre el rey, el obispo y el metropolitano que, a la sazón, era el arzobispo de Santiago de Compostela. 

Más allá de ello y de la mano del Episcopologio Cauriense, ya dentro de las curiosidades y anecdotario de muy diversas tipologías, que se derivan del mismo figura la imagen, por ejemplo, de Arnaldo I y del que se dice que gobernó la iglesia santamente, falleciendo en el Señor el 15 de octubre del año 1224.

Por su parte el Obispo Fernando I ejerció, al mismo tiempo, como capellán físico y médico del Rey don Alonso. Lo que, evidentemente, tenía su aquel, sobre todo por las distancias geográficas y los medios de transporte. Más aún si tenemos en cuenta el período en que gobiernan ambos y a considerables distancias. El hecho evidente que el Rey, al parecer, le concedió al Obispo las prerrogativas para levantar las primeras Casas Episcopales, en la Plaza de Santa María, en el año 1229. Y de las que, al parecer, pudo haber sido erigido, en el correr de los tiempos, el magno Palacio Episcopal.

felipe el hermoso

El Rey Felipe el Hermoso propuso y defendió el nombramiento de Francisco de Busleyden como Obispo de Coria.

También es de citar a Obispos como Francisco de Busleyden, 1501-1503, Eclesiástico y estadista, Preceptor y el Consejero más influyente de Felipe de Habsburgo. A la llegada de Felipe el Hermoso y Juana de Castilla, como herederos de Isabel de Castilla y Fernando II de Aragón, pasó a ser designado Obispo de Coria gracias a la presión de Felipe el Hermoso y de Maximiliano de Austria sobre el Papa. Participó activamente en el Gobierno en ausencia de Felipe el Hermoso. Asimismo posteriormente el Papa Alejandro VI le nombró Cardenal en secreto y por cuya decisión le daría el derecho a sucesión del Obispado de Cambrai.

Otros destacados Obispos de la Diócesis de Coria fueron, en su largo listado, Guillermo de Croy, 1517, que posteriormente alcanzaría el capelo cardenalicio al frente de la Diócesis Primada de Toledo, sustituyendo al Cardenal Cisneros, o el franciscano Francisco de Quiñones, 1530-1532, que comenzó siendo paje del Cardenal Císneros y que llegaría a alcanzar el grado de Cardenal Presbítero de la Santa Cruz de Jerusalén, autor de la obra «Breviarium Sanctae Crucis«, publicada en Roma, además de haber ejercido de legado pontificio y de mediador entre el Papa Clemente VII y el emperador Carlos V.

Asimismo es de señalar que la casa del Obispo Pedro IX fue apedreada por los judíos en la localidad de Casar de Palomero. Y que el mismo dejó escrito y firmado en su documentación testamentaria la prohibición de que se pongan de luto por él y subrayando «…es introducción de Satanás, rito de paganos y herejes y de hombres que por obra no esperan otra vida que ésta«.

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Francisco de Mendoza y Bobadilla, nombrado Obispo de Coria a instancias del rey Carlos I.

Avanzando en el tiempo nos encontramos con la figura de Francisco de Mendoza y Bobadilla, 1536-1550, que fue nombrado Obispo de la Diócesis de Coria por la influencia ejercida por el Rey Carlos I sobre el Papa San Pablo III. Francisco de Mendoza, por otra partefue amigo de San Ignacio de Loyola, publicó diversas obras de gran calado y profundidad religiosa, como la que lleva por título «De natural cum Christo unitate«, y llegó a ser Cardenal con el título de Santa María de Aracoeli, que cambiaría más tarde por el de San Juan ante porta latinam. Inclusive el año 1554 fue nombrado Gobernador de Siena, cargo que ostentó el religioso hasta la entrega de la ciudad a Cosme I de Médici, duque de Florencia.

Amigo de San Pedro de Alcántara, Patrón de la villa cacereña desde que se procedió a su beatificación, y también Patrón de la Comunidad Autónoma de Extremadura, fue el obispo don Diego Enrique de Almanza, 1550-1563, y que estuvo presente ni más ni menos que en el Concilio de Trento como uno de los más significativos representantes de la iglesia española en esos momentos tan transcendentales e históricos como los que representan, siempre, la celebración de los Concilios de la Iglesia Católica.

pedro garcia de galarza sepulcro

Sepulcro Orante del Obispo don Pedro García de Galarza en la Catedral de Coria. Fotografía captada del Blog tierrasrayanas

Pedro García de Galarza, 1579-1604, fue un Obispo, también, de notable influencia, ya que puso en marcha en Cáceres el Seminario San Pedro, aunque más conocido como Seminario Galarza, siguiendo órdenes del Concilio de Trento, en medio de una señalada oposición del Cabildo Catedralicio de Coria. Fue amigo y consejero del Rey Felipe, convocó dos Sínodos que marcaron, a lo largo de muchos años, la vida eclesial emanada de la Diócesis de Coria.

Por su parte el Obispo Juan Alvarez de Castro, 1790-1809, murió asesinado por los franceses, durante la Guerra de la Independencia, en la Villa de Hoyos, incrustada en un área estratégica por ser una zona de paso obligada para los gabachos. El Obispo cauriense, que ya contaba con 85 años de edad, se pronunció firmemente contra los invasores franceses, llegó a publicar dos cartas pastorales en las que se pronunciaba por la unión del pueblo español e invitaba a las gentes a tomar las armas en contra de las tropas napoleónicas. Incluso llegó a comparar a Napoleón con Lucifer. En el proceso de la Guerra, tras haber huido largamente a pesar de edad, el Obispo Juan Alvarez regresó a su residencia en Hoyos donde fue localizado por los franceses que «le despojaron de sus prendas, hicieron burla al pectoral y dispararon al anciano, primero en los genitales y, luego, en la boca«.

pedro segura saez, obispo de coria

El Obispo don Pedro Segura Saez, en su despacho episcopal, y que dirigió la diócesis de Coria entre 1920-1926.

Un Obispo de relieve, de altura y de personalidad y consistencia, a caballo entre lo religioso, lo social y lo político, firme, contundente y decidido en sus gestos, enérgico, de acción y de exigencia, según todos los datos que hemos podido recabar en las investigaciones llevadas a cabo fue Pedro Segura Sáez, 1920-1926, que creó la Acción Católica, que fundó y puso en marcha el periódico Extremadura, como diario católico, desde el 1 de abril de 1923, que llegó a ser Cardenal Primado y que fue amigo y asesor del Rey Alfonso XIII. También se las tuvo tiesas con el anterior Jefe del Estado, Francisco Franco, entre otros motivos, porque se negaba a que el mismo entrara bajo palio en las iglesias y catedrales. Al final fue nombrado Arzobispo de Sevilla.

manuel llopis iborra

El prelado don Manuel Llopis Iborra, 1950-1977, cambió su residencia de Coria a Cáceres, y se volcó en el compromiso social con la diócesis.

En 1950 y hasta el año 1977 dirigió la Prelatura episcopal Manuel Llopis Iborra, que se comprometió al máximo en unos tiempos muy difíciles, tanto políticos, como económicos y sociales, y que en 1957 logró que el Papa Pío XII firmara la denominación de la diócesis, pasando de ser Coria a Coria-Cáceres, mientras cambiaba la residencia episcopal a la capital, en medio de una gran revuelta popular en la ciudad cauriense, y elevó a Concatedral a la Iglesia de Santa María.

Manuel Llopis Iborra apostó, firmemente, por un cambio de adaptación de la iglesia a los más débiles y hasta construyó una barriada, con 1600 viviendas, para los más humildes de la capital cacereña. Barriada que dejó atrás su anterior nombre, El Carneril, y que se denomina desde entonces Barriada Llopis Iborra. Un Obispo que, dentro de su intensa actividad, fue consciente de la discusión social, por mor sobre todo de los cambios políticos, que existía alrededor de su figura. Lo que él mismo reconocía. Pero sí que tenía clara su labor apostólica.

Lo que sí resulta un hecho misterioso, enigmático, extraño, es que, como señalábamos días pasados, en el artículo MILES DE EXTREMEÑOS EN GUADALUPE, DIOCESIS DE TOLEDO, tal como publicábamos en su día en el periódico REGION DIGITAL es que a estas alturas del siglo XXI, la localidad cacereña de Guadalupe, donde se asienta la patrona de Extremadura, pertenezca a la diócesis de Toledo.

Lo que en su día provocó severas divergencias del presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, con el hoy Cardenal de Valencia y entonces Cardenal Primado de España, Monseñor Antonio Cañizares. Un hecho que también motivó una dura carta de Guillermo Fernández Vara, presidente de la Junta de Extremadura, y hasta una carta del anterior presidente, José Antonio Monago, dirigida al Cardenal Primado para que se la hiciera llegar a Su Santidad el Papa Francisco I, que está dirigiendo la Iglesia, desde su llegada al Vaticano, con un grado de acercamiento a los más débiles y desprotegidos.

Y hasta hoy. Fecha en la que, a pesar de los pesares, Guadalupe continúa siendo municipio cacereño, sede de la Virgen de Guadalupe, Patrona de Extremadura, pero, por esos motivos que solo sabrán las máximas autoridades religiosas españolas, continúa perteneciendo a la Diócesis de Toledo.

Lo que, más allá del anecdotario, de la importancia de la Diócesis de Coria-Cáceres, de las «peleas» entre políticos y mandatarios religiosos y hasta de reivindicaciones populares duele en el alma a Extremadura, mientras el pastor episcopal toledano se sigue poniendo de perfil.

FUENTE. EPISCOPOLOGIO CAURIENSE

NOTA: La primera fotografía está captada del Blog xn-espaaescultura-trab.es, la segunda es de una colección de postales editadas por M.C. en Reims, Francia, en 1920, y la de don Manuel Llopis Iborra está captada del periódico Extremadura.

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LA DIÓCESIS CORIA-CÁCERES Y EL ANECDOTARIO EPISCOPAL by JUAN DE LA CRUZ GUTIÉRREZ GÓMEZ is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional License.

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FRANCISCO DE SANDE, FUNDADOR DE NUEVA CACERES EN FILIPINAS

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Francisco de Sande, (1540-1602), perteneciente a una familia hidalga de Cáceres, emparentada con los Ovando, los Ulloa y los Paredes, fue otro expedicionario que se embarcó hacia las Indias y la Filipinas colonial, fundando en 1575 la villa de Nueva Cáceres, en la región de Camarines del Sur. y que llegó a ser Gobernador General y Capitán General de Filipinas.

 

sande capitan general filipinas

Francisco de Sande, Gobernador General y Capitán General de Filipinas.

Aunque su nombre, el de Francisco de Sande, no tiene sin embargo, allá en las páginas de la historia, las razones de consistencia de los Pizarro, Hernán Cortés, etc. Y eso que peleó a base de bien en Filipinas y, sobre todo, en Bormeo, donde pudo haberse dejado el alma. Y de hecho, algo de su vida, entre combates, peleas, batallas, luchas y guerras, sí que dejó, sí.

Francisco de Sande era hijo de Pedro de Sande y de Francisca Picón, y había nacido en la cacereña calle que hoy lleva su nombre. El mismo estudió Derecho Canónico en las Universidades de Salamanca y de Sevilla. Durante su estancia en la ciudad hispalense logró entrar en contacto y mantener buena relación de amistad con don Juan de Ovando, a la sazón prebendado. O sea de dignidad eclesial ejerciente en la Catedral de Sevilla y provisor del Arzobispado.

Gracias a ello dió un gran impulso a su trayectoria histórico-política ya que en el correr de 1568 fue nombrado Alcalde del Crimen en la Audiencia de México, recién creada por el Rey Felipe II. No obstante y en el ejercicio y desempeño de su empleo y de sus funciones ya dejó constancia de su severidad y dureza, según explicita en un texto, que dice «la energía de su carácter, rayano en la crueldad más refinada, en opinión de alguno de sus detractores«.

Lo que no resulta óbice alguno para que, muy poco tiempo después, el cacereño Francisco de Sande, con calle en Cáceres, por cierto, pasa a ejercer como Oidor de dicha Audiencia, interviniendo en la pacificación y represión de los chichimecas, una denominación despectiva de los aztecas a una serie de pueblos indígenas al norte y este de México.

felipe II

El Rey Felipe II, que nombró al cacereño Juan de Sande muy altos cargos en América Latina y Filipinas.

De resultas de su labor, a la satisfacción del Reino, en 1574, mediante cédula real del 6 de abril, Francisco de Sande es nombrado por Felipe II como XXI Gobernador General, el primero civil, tras veinte militares, y Capitán General de Filipinas. Entre las claúsulas de sus funciones se especifica que todo sea “así para el buen gobierno de aquellas Yslas, como para la población y pacificación de ellas y para la instrucción y conversión de los naturales a nuestra santa Fee Cathólica”.

También se le indica que, al constituir las Filipinas un archipiélago completamente desconocido, se le pide el máximo esfuerzo para proceder a un análisis y estudio pormenorizado del territorio en todas sus características que iban desde la extensión geográfica a la población y a todas aquellas cuentas particularidades pudieran repercutir en beneficio de la Hacienda.

Toda una muy compleja misión y reto, de señaladas adversidades y dificultades, más aún teniendo en consideración, además de la época, la carencia de efectivos personales así como la falta, también de los correspondientes recursos económico-administrativos para la larga lista de apartados y especificidades que se detallan y relatan, de modo muy pormenorizado, en las directrices de la Corona.

Además, asimismo, Francisco de Sande, también tuvo que conquistador Bormeo, tras las más cruentas peleas, y en las que no cejó en presentar firmes y contundentes batallas para conseguir arrebatar a los moros la plaza.

También, dentro de todas las múltiples serie de exigencias que conllevaba la misión a desempeñar, por mandato expreso de Su Majestad el Rey Felipe II, procedió a encargar al capitán Pedro de Chaves la ocupación de las provincias de Camarines, codiciadas «por su abundancia de oro y prosiguiera la conquista de las demás islas cercanas«.

calle sande numero26

Francisco de Sande nació en el número 26 de esta calle cacereña. llamada hoy Sande en honor a los méritos y trayectoria del mismo.

Fue un tiempo en el que Francisco de Sande decidió fundar la ciudad de Nueva Cáceres, en homenaje a la tierra que le vio nacer, en la década de los años treinta del siglo XVI, aunque algunos especifican más concretamente que pudo haber venido al mundo en 1540. Tan solo unos años más tarde el Papa Clemente VIII erige su diócesis unos años después.

Para ello el Capitán Pedro de Chaves tuvo en cuenta numerosas peculiaridades que van desde una zona saludable a la fertilidad para los alimentos, la cría de ganados y hasta «la posibilidad de dotar a las futuras poblaciones de regadíos«, la proximidad del agua o la orientación hacia la parte del oriente. El caso era crear una ciudad importante y con señalados visos y expectativas de futuro.

En el Pliego de Ordenanzas para la creación de la ciudad de Nueva Cáceres, entre numerosas consideraciones de todo tipo y condición, se destaca, al tiempo, que «De mayor interés práctico, si cabe, es el privilegio de las “minas de oro y plata y otros minerales y salinas y pesquerías de perlas,que oviere en el dicho término”.

Con todo ello el Capitán Pedro de Chaves la ciudad de Nueva Cáceres a las orillas del Río Bicól. mientras tenía muy en cuenta, siguiendo las Ordenanzas de Población, la “existencia en el distrito de muchas minas e lavaderos de oro”, ya que, según el mismo Juan Arce, “en poco tiempo ha ydo en aumento y ay esperança de yr a más cada día, por ser la tierra sana y bien poblada para lo de acá y aver en el distrito muchas minas e lavaderos de oro”.

 También es de destacar la más que insistente preocupación de Francisco de Sande, durante su labor en Filipinas por el predicamento religioso, un aspecto en el que insistió hasta la saciedad, reclamando, de modo permanente la presencia de clérigos que divulguen por todas partes los Santos Evangelios de la cristiandad, destacándose que un elemento fundamental radica en posibilitar, como sea, la pacificación.

Una labor que se encarga a los religiosos con el objetivo de tratar de llevar y conducir a los indios al “gremio de la santa Yglesia y a nuestra obediençia”.

Mientras tanto el tiempo va transcurriendo y los seis años de duración del acuerdo por el que el cacereño Francisco de Sande ejerce el Gobierno y la Capitanía General de Filipinas, en el año 1580 Felipe II decide cambiarle de puesto, trasladándole, de nuevo, a Oidor de la Real Audiencia de México, al tiempo que Su Majestad el Rey procedía a distinguirle ni más ni menos que con la merced de la Cruz y Hábito de la Orden de Santiago. Lo que demuestra el alto aprecio real por la figura, la labor, el trabajo y la lealtad de Francisco de Sande a la Corona.

sande blason

Este es el histórico blasón de los Sande

Posteriormente, en el año 1593, pasa a ser nombrado como Visitador de la Real Audiencia de Guatemala, más tarde se le designa al frente de la Real Audiencia de Santa Fe y en el transcurrir del año obtiene el nombramiento de Gobernador y Capitán General del Nuevo Reino de Granada.

Un cargo en el que, al parecer, como en otros anteriores desempeñados a lo largo y ancho de su más que dilatada trayectoria, acaparó numerosas protestas, por lo que es conocido de su agrio carácter, y su modo de actuar, hasta el extremo de que determinados sectores sociales pasan a conocerle como el doctor Sangre.

Incluso en el Blog Blasones se define a Francisco de Sande como «Hombre de recio carácter, audaz y emprendedor, ambicioso y decidido, firme en el mantenimiento de su autoridad, sesudo varón de letras y a la vez valeroso hombre de armas, con frecuencia retraído y poco sociable«.

Asimismo el mencionado Blog subraya de modo firme que «Su forma de actuar, su violencia verbal y otras excepciones originaron numerosas denuncias a su paso por diversos lugares«.

Tales fueron las quejas sobre sus actuaciones y determinaciones que el Consejo de Indias decidió desterrarle a la Villa de Leiva donde fallecería en el año 1602, aunque, según algunas fuentes, el mismo, más allá de la dureza, la crudeza y las severidades del destierro, podría haber muerto en circunstancias poco claras.

Francisco de Sande procedió a matrimoniar a los 56 años de edad con la hidalga y rica heredera doña Ana de Mesa, de 27 años. A su fallecimiento su viuda, cuyos hijos que alcanzaron el ser nombrados Señores de Valdemoros, pleitearon, de forma firme y muy ardua, intentando hacerse con las riquezas que el mismo había conseguido en el desempeño de su historial de tan altos cargos y responsabilidades como las que detentara en la vida que queda expuesta líneas atrás, aunque se cuestiona mucho la obtención de su patrimonio y que en arrobas de oro y esmeraldas podría haber tenido un equivalente de ni más ni menos que de 60.000 ducados de oro.

Duque de lerma porrubens

El Duque de Lerma, pintado por Rubens.

Riquezas con las que se hizo, al parecer, su hermano, Martín de Sande, y a quien pidió cuentas doña Ana de Mesa. La fortuna había desaparecido. Y es que Martín de Sande, que ejercía como fraile franciscano, desempeñando el cargo de electo provincial, tanto en Guatemala como en el Nuevo Reino, perseguía una prelatura episcopal, por lo que con los dineros de su hermano obsequiaba, de forma ampulosa, al Duque de Lerma. Y es que no hay que olvidar, en este sentido, por un lado el gran poder de la Corona para, inclusive, las designaciones de las altas magistraturas de la Iglesia, y que, además, Francisco de Sandoval-Rojas Borja era el Valido de Su Majetad Felipe III y, por tanto, el hombre más cercano de mayor confianza del Rey. Pero 60.000 ducados de oro, por volver atrás, era una fortuna verdaderamente importante como para haberse evaporado así como así.

El ambicioso fraile Martín de Sande, que acompañaba a su hermano allá donde fuera que fuese, fue condenado por los tribunales eclesiásticos con el destierro al convento de Trujillo hasta su fallecimiento.

Finalmente es de señalar que en el año 1919, tras la caída del imperio español, la mayor parte de Nueva Cáceres pasó a pertenecer al municipio de Naga.

Fuentes: Pedro Rubio Merino

               Vidales. Tripod

              Alberto Miramón: Doctor Sangre

NOTA: La fotografía de la calle Sande, 26, de Cáceres es obra de Rufino Vivas y está captada del periódico Extremadura.

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EL ESCUDO DE LA DIPUTACION PROVINCIAL DE CACERES… EN 2013

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Resulta un poco sorprendente, o quizás un mucho, que en una provincia como la de Cáceres, donde tan solo en el ámbito de la historia de las familias nobiliarias y sus diversas generaciones en el Casco Histórico-Monumental, podría disponer de hasta 1200 escudos, según los expertos y estudiosos, la Diputación Provincial no dispusiera de un escudo heráldico propio hasta finales de noviembre del año 2013.

 

Escud de la Diputación de Cáceres

El escudo de la Diputación de Cáceres por fin vio la luz pública y oficial el 28 de noviembre del año 2013, cuando la institución se creó el año 1833.

Más aún tratándose de una Diputación Provincial que cuenta ni más ni menos que con 182 años de vida, lo que se dice pronto, ya que la misma se constituyó oficialmente como tal a raíz de la División Territorial de España que procedió a llevarse a cabo durante el año 1833. Fecha en la que se conformó Cáceres como una sola provincia cuando tanto Badajoz como Cáceres se conformaban, hasta entonces, según la ordenación territorial de España, como la Provincia de Extremadura.

No obstante es de señalar y dejar constancia en este sentido, por justicia histórica, que, tras tantos años sin escudo heráldico oficial que distinguiera como era debido a la Diputación Provincial de Cáceres. y a en el año 1977, tras la celebración de las primeras elecciones democráticas tras la dictadura franquista, el abogado Jaime Velázquez, que entonces resultó elegido como presidente provincial de la Corporación Provincial por Unión de Centro Democrático, procedió a realizar un encargo para que la Diputación contara con su sello heráldico de carácter propio. Una iniciativa valiosa, original y digna de dejar constancia y a fin de que la institución provincial cacereña pudiera contar con su propio sello distintivo y creado en el marco del análisis correspondiente. Lo que resultaba, en definitiva, un estudio de una más que señalada envergadura. Sobre todo, como se diría coloquialmente, por las cuestiones e hipotéticos recelos que se pudieran suscitar en toda la demarcación provincial de Cáceres.

ESCUDO CIUDAD CACERES WIKIPEDIA

Este es el Escudo Oficial de la Ciudad de Cáceres y que era el que utilizaba habitualmente la Corporación Provincial hasta noviembre de 2013.

Si bien la realidad indica que hasta noviembre de 2013 se utilizaba el escudo de la ciudad y que data de los tiempos de los Reyes Católicos: Castillo de oro, con sus tres almenas y un león de color púrpura en el lateral derecho. Por la parte superior el mismo se adorna con una corona de florones.

De este modo la Corporación Provincial anterior retomó el asunto. Y el notable heraldista Abelardo Muñoz, miembro del Instituto de Estudios Heráldicos y Genealógicos de Extremadura, con los estudios de Antonio Flores Cumbreño, correspondientes al año 75, y de Santos Benítez, Cronista Oficial de la Provincia de los años 80, concluyó un escudo institucional y heráldico de la provincia.

El mismo se conforma de los blasones de Cáceres, Plasencia, Trujillo, Navalmoral de la Mata y Coria, como cabeceras de las comarcas naturales correspondientes a la provincia, y procediendo a incorporar, desde nuestro punto de vista consideramos que muy acertadamente, la Cruz de Alcántara, muy vinculada a la historia cacereña. Añadamos, por último, que el escudo queda timbrado por la Corona Real.

Así pues, felicitémonos, porque, aunque haya tardado un largo tiempo en el transcurso de la historia, su correr y sus aconteceres, la  Diputación Provincial de Cáceres, en base a fehacientes y muy rigurosos estudios ha logrado posibilitar un escudo de una extraordinaria identidad en el marco del relieve provincial de Cáceres.

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LA PATRONA DE EXTREMADURA FIGURA, DESDE SIEMPRE, EN LA DIOCESIS DE TOLEDO

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La Virgen de Guadalupe, que es la Patrona de Extremadura, sorprendentemente y por raro que parezca, permanece, desde siempre, en suelo de la diócesis de Toledo, que no en balde es la diócesis en la que reside el Cardenal Primado de España.

 

virgen de guadalupe

La Santísima Virgen de Guadalupe es conocida, también, como la Morenita de las Villuercas.

Llamativo, curioso y extraño caso, que muy probablemente no se de en ningún otro lugar de España. Pero el hecho real es que la sagrada y venerada imagen de la Virgen de Guadalupe se encuentra enclavada en el Real Monasterio de Guadalupe, enclavada en el precioso pueblo que lleva su nombre, Guadalupe, de 2063 habitantes, que al principio se llamó La Puebla de Guadalupe, nombre que aún se le sigue dando por parte de mmuchos, Conjunto Histórico-Artístico, alzado entre los siglos XV y XVIcon llamativas callejas, que pertenece a la comarca de Las Villuercas, en la provincia de Cáceres, al partido judicial de Logrosán, en la provincia de Cáceres. Y, sin embargo, por esas cosas de la vida, que pocos alcanzan a comprender, también pertenece a a la diócesis de Toledo.

Un bello y hermoso rincón de la geografía cacereña, convertido con una gran frecuencia en un lugar abarrotado de piadosos visitantes, de peregrinos de los más sorprendentes lugares y devotos, sobre todo extremeños, claro es, que no alcanzan a comprender, ni tan siquiera de la mano de la historia, cómo en llegando y pisando a suelo guadalupano, o sea, cacereño y extremeño, estén, al mismo tiempo, pisando suelo de la diócesis de Toledo.

virgen de guadalupe

La Virgen de Guadalupe ha convertido al pequeño pueblo extremeño en foco de devoción, de fe y de peregrinación.

Un contencioso que, hasta la fecha, no han sabido, no han podido o no han querido resolver ni las autoridades religiosas, ni las políticas. Y el tema por lo que se ve para largo, si seguimos el curso de la historia que, como señalaba Antonio Guerra el 15 de marzo en el periódico Extremadura, llevamos ya la friolera de 793 años esperando a que la diócesis de Toledo, devuelva a nuestra Comunidad Autónoma los treinta pueblos extremeños que forman y conforman parte de la misma.

Un más polémica cuestión sobre la que que mismo martes pasado, 8 de septiembre de 2015, el Arzobispo de Toledo y Cardenal Primado, Braulio Rodríguez, una autoridad religiosa de la mayor prestancia en España, no quiso entrar a pronunciarse, a pesar de las continuas demandas y quejas del pueblo extremeño que vienen reivindicando históricamente, con la mayor prudencia y respeto, como signo de distinción de los extremeños, que Guadalupe sea proclamada ya, y pase a formar parte, de una vez por todas, de una de las tres diócesis extremeñas. Un Cardenal Primado, Braulio Rodríguez, por cierto, que ya manifestara el pasado mes de marzo que éste «es un problema político y me atrevería a decir que un poco nacionalista», en unas declaraciones que ruborizaron a muchos. Y no solo a políticos y a religiosos. Si no lo que es peor, al pueblo llano extremeño, que, cuando menos, quiere a la Virgen de Guadalupe tanto como él. perdón. Quizás más que él. Perdón. Seguro que mucho más que él.

monasterio de guadalupe fachada

El Monasterio de Guadalupe se alza hacia los cielos en medio de un gran esplendor y belleza.

Más aún teniendo en consideración que la Virgen de Guadalupe es Patrona de Extremadura desde el año 1907, en tiempos del Papa Pío X. Si bien cuando los franciscanos se hicieron cargo del monasterio en 1908, tras un pequeño tiempo abandono del mismo, pidieron o, quizás, mejor dicho, exigieron, a la superioridad religiosa que el Monasterio continuara bajo la potestad administrativo-religiosa de Toledo y que en 1928 se procediera a la coronación canónica de Santa María de Guadalupe como Reina de las Españas, título equivalente a Patrona de la Hispanidad. Acto que se llevó a cabo el 12 de octubre de dicho año por el Cardenal Primado, Pedro Segura, en presencia del Rey Alfonso XIII.

Un conflicto, el de que Guadalupe pertenezca a una diócesis no extremeña, castellanomanchega por más señas, que lleva mucho tiempo enquistado, sin resolver, demasiado tiempo, añadimos nosotros, modestamente, mientras el bello pueblo enclavado en Las Villuercas, sigue siendo foco de peregrinación, de fe, de esperanzas, de sueños, de rogativas, de anhelos, de oraciones, de besamantos. Y donde se erigió un inmenso y muy bello monasterio, aunque primero fue santuario, desde que la Virgen se le apareciera al vaquero cacereño Gil Cordero, allá a finales del siglo XIII, se llenara de imágenes, de frailes, de capillas, de oratorios, de cuadros, de cirios, de altares, de velas, de púlpitos, de confesionarios, de bancos, de una inmensa escenografía histórico-religiosa.

pintura zurbaran en guadalupe

San Jerónimo flagelado por los ángeles, una de las numerosas obras pintadas por Zurbarán en el Monasterio de Guadalupe.

Empezando, claro es, por la Morenita de las Villuercas, de la que la historia señala que fue esculpida por el propio San Lucas, y que por esas circunstancias de la vida, llegó hasta Guadalupe, donde fue descubierta a orillas del río Guadalupejo, tras haber sido ocultada desde la época de la invasión musulmana, allá por el siglo VIII.

Y donde hoy se enclava un Real Monasterio de los siglos XIII y XIV, con mezcla de elementos góticos, renacentistas y barrocos, Patrimonio de la Humanidad desde el año 1993, custodiado por los monjes de la orden jerónima desde 1389 hasta 1835, y con un extraordinario Museo, con impresionantes pinturas de Francisco de Zurbarán, artista de carácter religioso, de Juan de Flandes y El Greco, entre otros, además del Claustro Mudéjar con un Templete gótico mudéjar de ladrillo y revestido de azulejos de Manises, el Camarín de laVirgen, del siglo XVIII, la Sala Capitular, del siglo XV, con destacadas pinturas góticas al fresco, grandes libros de coro miniados y otros legajos.

El caso y la cuestión es que, por numerosos contenciosos o reivindicaciones que ha habido a lo largo de los siglos, desde que se inició el asunto, allá por las lejanas fechas de 1222, cuando el arzobispo toledano Rodrigo Ximénez de Rada, al parecer el comprador de los Montes de Toledo, no se ha sabido resolver entre las partes en litigio.

Montes de los que forman parte Guadalupe y los treinta pueblos extremeños restantes, que también pertenecen a dicha diócesis toledana. Como es el caso de Helechosa de los Montes, Siruela, Fuenlabrada de los Montes, Carrascalejo, Valdelacasa de Tajo, Garvín, Zarzacapilla, Bohonal de Ibor, Castañar de Ibor, El Risco, Villarta de los Montes, Puebla de Alcocer, Capilla, Navatrasierra, Garlitos, Herrera del Duque, Peraleda de San Román, Valdecaballeros, Bohonal de los Montes, Garbayuela, Casas de Don Pedro, Villar del Pedroso, Tamujero, Peñalsordo, Talarrubias, Navalvillar de Ibor, Alía y Guadalupe.

Montes de Toledo que adquirió, al parecer, por ocho mil morabetinos y mil cahices de trigo y cebada. Que así, a bote pronto, no parece demasiado. Y que hasta podría merecer una colecta en las misas de las iglesias extremeñas, de cualquier domingo, en la seguridad de que se lograría una cantidad muy superior a la mismas, incluido el nivel de los correspondientes IPC anuales, por mucho que hayan transcurrido casi ocho siglos.

papa francisco i

Su Santidad el Papa Francisco I debiera dar la orden de que Guadalupe y el resto de pueblos extremeños que pertenecen a la diócesis de Toledo pasen a una diócesis extremeña.

Y es que con este tema no pudo ni tan siquiera, por mucho que lo solicitara en su día,el obispo placentino Sancho pidiendo que la jurisdicción eclesiástica se adecuara a la civil, o que hubiera un cruce de agrias y polémicas tensiones entre el ex presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra y el cardenal primado, Antonio Cañizares, ni que el expresidente de la Junta de Extremadura, José Antonio Monago, dirigiera una carta el pasado año dos mil catorce al arzobispo de Toledo reclamando en una carta al Papa Francisco que Guadalupe y los otros treinta pueblos extremeños pasen a pertenecer a una de las tres diócesis extremeñas y dejen de depender de Toledo, lo que calificaba de una histórica reivindicación de la región.

Como anteriormente ya había hecho también Guillermo Fernández Vara, presidente de la Junta de Extremadura, en el acto institucional del Día de Extremadura y del Día de la Festividad de Guadalupe, en el año 2010, y que reclamó a las autoridades de la Iglesia Católica que escuchen a la mayoría de extremeños, que reivindican que el Monasterio de Guadalupe deje de pertenecer a la Diócesis de Toledo, ya que sus razones tienen que ver con el sentimiento.

Sin embargo el Nuncio Apostólico del Papa en España, Renzo Fratini, ya se interrogaba en 2009 a la pregunta de cuándo pasaría Guadalupe y su Virgen a una diócesis extremeña, que «¿La Virgen de Guadalupe es la patrona de Extremadura? Entonces eso hay que estudiar y ver, ahora no tengo respuesta para dar» y añadiendo que la reivindicación sobre Guadalupe no era un asunto capital, que podría dividir, ya que lo relevante es la fraternidad.

braulio rodriguez

Braulio Rodríguez, Arzbispo de Toledo y Cardenal Primado, autor de unas polémicas declaraciones sobre Guadalupe como parte, que es, a fecha de hoy, de la diócesis de Toledo.

Asimismo es de señalar que el pasado 10 de marzo y a propósito de este tema, de importancia transcendental para Extremadura, por mucho que el Arzobispo de Toledo y Cardenal Primado, Braulio García, pudiera no considerarlo así,manifestaba lo siguiente en el periódico ABC: «Que cuando en 2009 el entonces Papa Benedicto XVI le nombró arzobispo de Toledo la Diócesis de Toledo tenía parte en Extremadura y parte en Toledo y que ninguna de las dos es más importante.

Asímismo señalaba que es «mentira que la diócesis se esté lucrando» con el monasterio de Guadalupe, ya que el 10 por ciento de los ingresos brutos que recauda pasa a un fondo común para ayudar a otras parroquias y «es la comunidad franciscana quien está encargada de la administración de los bienes monetarios». «No se puede ir engañando a la gente», concluyó el arzobispo.

Todo un anacronismo, pues, la situación creada, en nuestra siempre modesta opinión, que se ha convertido en una severa y profunda injusticia regional histórica Y que salvo error u omisión no tiene precedente en España. ¿Una Patrona de una Comunidad Autónoma instalada en territorio de otra Comunidad? Cuando menos parece tan raro y sorprendente como extraño.

¿Conoceremos algún día la verdad, como Dios manda, de qué es lo que hay detrás de tamañas decisiones, de tanto silencio administrativo-eclesiástico ante tan justa reivindicación popular de los extremeños y que solo requeriría de un simple y mero trámite administrativo?

 

 

 

 

 

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PRIMERA JURA DE BANDERA DEL REGIMIENTO SEGOVIA 75, EN CACERES, EN LA PLAZA EN 1919

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La primera jura de bandera de los soldados del Regimiento de Infantería Segovia, número 75, en Cáceres, tuvo lugar el 27 de octubre del año 1919, en medio de un acto de una extraordinaria participación popular.

Primera Jura de Bandera del Regimiento Segovia 75, en Cáceres, en 1919.

Primera Jura de Bandera del Regimiento Segovia 75, en Cáceres, en 1919.

Y es que ese mismo año se había creado en la ciudad de Cáceres, debido a la necesaria organización que se lleva a cabo en las Divisiones de Infantería, el Regimiento de Infantería Segovia. número 75. Una jura de bandera tan solemne como emotiva.

Un Regimiento que llegó a tener en su día dos mil hombres, todo un gran batallón, en la guarnición de Cáceres, lo que facilitó un significativo impulso a la ciudad en todos los planos: Económico, Institucional, Social, Comercial, Humano, Recreativo, de animación, etc. Más aún si tenemos en cuenta que, en aquel entonces, la ciudad contaba, según los datos registrales, 31489 habitantes. Y de los que 16001 uno eran varones y 15488 mujeres. Habría que señalar, pues, que la creación del Regimiento de Infantería Segovia, número 75, le facilitó y le dio a Cáceres un extraordinario impulso, relieve, notoriedad e importancia.

Al Regimiento se le otorgó la antigüedad e historial del Tercio Provincial de Segovia, que fue creado el año 1694, con Carlos II como Rey. Regimiento que pasaría a denominarse Argel número 21 en 1935 y Regimiento de Infantería Argel 27, en el año 1936.

Una Jura de Bandera, que constituyó todo un acontecimiento, en la Plaza Mayor de Cáceres, al inicio de las escalinatas de la misma, llevada a cabo, tal como se puede apreciar en la fotografía, al inicio de las escalinatas por las que se accede a la Casa Consistorial.

Ante tan señalado acontecimiento y el anuncio de la entrega de la bandera correspondiente por parte de la Infanta Isabel, La Chata, un grupo de destacadas damas de la sociedad cacereña procede a llevar a cabo una colecta, con el consentimiento de Su Majestad, el Rey don Alfonso XIII, como era de rigor. Con el dinero conseguido se encarga la elaboración de la bandera a la Real Fábrica de Tapices. Y señalándose en las crónicas que en la elaboración de la misma llegó a participar de un modo muy directo la infanta Isabel, hermana de Alfonso XII, en un gesto y en una anécdota que ya queda registrada en el álbum de la historia de la ciudad de Cáceres.

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Acto de entrega de la bandera al Regimiento De Infantería Segovia 75, por la Infanta Isabel.

Entre los numerosos actos castrenses, cargados de gran sentimiento en el pueblo, destacó la bendición y entrega de la bandera por parte del alcalde, Germán Rubio Andrada, monárquico y procurador de Tribunales, a la Infanta Isabel, conocida popularmente como La Chata, de nombre María Isabel Francisca de Asís Cristina Francisca de Paula Dominga de Borbón y Borbón, hija primogénita de la Reina Isabel II y Francisco de Asís Borbón, que la misma le pasa al coronel del Regimiento don Manuel Núñez Antón.

Con motivo de la brillantez que requería la efemérides y, entre las celebraciones, hubo toque de diana, misa de campaña y desfile a cargo del Regimiento de Villarrobledo, llegado desde Badajoz.

Entre los asistentes a los brillantes actos y fastos se encuentra la presencia del general Salcedo, capitán general de la región, el general Burguete, el obispo de la diócesis de Coria, Ramón Peris Mencheta, y el de la diócesis de Plasencia, Angel Regueras López.

Cuentan las crónicas que en el desarrollo de los actos estuvo el todo Cáceres. Desde las fuerzas vivas, civiles, militares y religiosas, claro es, al pueblo llano y ciudadanía de a pié, que no se quiso perder acontecimiento ese primer acontecimiento castrense y que figura en las páginas de honor de la historia militar de Cáceres. .

Un acto que fue, señalan las crónicas toda una manifestación de patriotismo en Cáceres.

Una efemérides de la que hace ya, tan solo, la friolera, de noventa y seis años, en un acontecimiento que conmovió a todo Cáceres y que de paso, como ya queda reseñado, generaría un gran impulso a la ciudad.

Como dato curioso reseñar que ante la falta de hoteles por aquellos tiempos en la ciudad la Infanta Isabel se estableció y alojó en unas dependencias muy especiales que se le prepararon en el Ayuntamiento.

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PRIMERA JURA DE BANDERA DEL REGIMIENTO SEGOVIA 75, EN LA PLAZA DE CACERES, EN 1919 by JUAN DE LA CRUZ GUTIÉRREZ GÓMEZ is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional License.

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